Una condena directa contra Manuel Valls, un acto de propaganda lanzado por Esquerra Republicana en el Ayuntamiento de Barcelona al que se ha unido el PSC, y los Comuns. A la luz de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que ha condenado a Francia por la expulsión de un campamento de personas de etnia gitana cuando Manuel Valls era ministro de Interior (2012-2014), en el primer gobierno socialista de François Hollande, el pleno del consistorio aprueba este viernes una declaración institucional pensada para dejar en entredicho a Valls.

La propuesta ha sido de Esquerra Republicana, con la idea de reflejar que el Ayuntamiento de Barcelona condena cualquier práctica que suponga la marginación de algún colectivo étnico o minoría. A esa iniciativa se ha añadido el grupo del PSC, con el primer teniente de alcalde al frente, Jaume Collboni.

 

"Compromiso de los cargos electos"

En cuatro puntos se insiste en que Barcelona debe proteger los derechos de las minorías, y se desmarca de los hechos en Francia. “Lejos de marginar a los colectivos minoritarios, Barcelona debe ser la ciudad refugio y ciudad referente respecto al reconocimiento y la defensa de derechos individuales y colectivos”, se señala, para añadir, con una clara alusión a Valls, que se ratifica “el compromiso de todos los cargos electos con el código ético del Ayuntamiento de Barcelona, que se rige por principios éticos como el respeto a los derechos humanos, la igualdad de trato entre las personas y la ejemplaridad que todo cargo público debe tener para garantizar el prestigio, la dignidad y la imagen de esta institución”.

Previamente, se señala que la sentencia del TEDH “es importante por sí misma y especialmente para la ciudad, ya que quien era el ministro responsable de la expulsión de aquellas personas hoy se sienta en el plenario de nuestro consistorio”, en una referencia directa a Valls.

Malestar socialista

La implicación del PSC en esa declaración no ha gustado a algunos analistas y exdirigentes socialistas, que han expresado su malestar con la dirección del partido, por suscribir las propuestas de Esquerra Republicana, que sólo pretenden, a su juicio, la propaganda y entran en el terreno del populismo.

Para Joaquim Coll, se trata de “una indignidad y un acto de vileza política”, y señala que es una “vergüenza que los socialistas y Jaume Collboni voten a favor”. Coll se pregunta por qué “caen” en ese “juego mezquino del separatismo”. Mientras que Joan Ferran, exdirigente del PSC, califica la declaración de “vendetta indigna contra Manuel Valls y Francia”.