Pedro Sánchez ha demostrado tener siete vidas en política. Pero esta gran capacidad de supervivencia ha consistido en adaptar su discurso en función de la coyuntura y en un transcurso tan breve de tiempo que ha suscitado las suspicacias de su propio partido y de parte del electorado.  

Los barones del PSOE están a la expectativa para ver cuáles son los movimientos de este líder que, pese a todo, ha logrado que la izquierda vuelva a la Moncloa. El consultor de comunicación Luis Arroyo explica a Crónica Global que la trayectoria de Sánchez, desde su llegada a la secretaría general del PSOE hasta su elección como nuevo presidente del Gobierno, ha tenido este componente “sorpresivo” incluso entre sus propias filas.

“Ha captado el relato feminista”

Su primer gran contacto con el gran público se produjo cuando llamó al programa de Telecinco Sálvame a raíz de las críticas sobre el Toro de la Vega. Era la primera vez que un candidato a la Moncloa se ponía en contacto con el programa presentado por Jorge Javier Vázquez. Arroyo considera que fue un “acierto” y que demostró ser muy “audaz”.

La imagen que lo ha acompañado desde su nombramiento como jefe de Gobierno también ha sido positiva. La formación de un Gobierno feminista y con figuras técnicas al frente de muchos ministerios le valió la aprobación mayoritaria de la opinión pública. El gerente de la Asociación de Comunicación Política en España (ACOP) y profesor de la Universidad Camilo José Cela, Pedro Marfil, explica que Sánchez “ha sabido captar el relato feminista de la calle”.

Todos los expertos consultados coinciden en que, desde su llegada a la Moncloa, la iniciativa que más le ha perjudicado en el ámbito comunicativo es la de difundir imágenes de sus manos tras su encuentro en Berlín con la canciller Angela Merkel.

Ajustar les expectativas generadas

Según Arroyo, uno de los mayores “desafíos” que tiene Sánchez por delante es el de “ajustar las expectativas” generadas. La debilidad parlamentaria de su formación (84 diputados) no le permite abarcar todos los asuntos políticos del anterior Ejecutivo que quiere corregir, como son la situación de los pensionistas o la reforma laboral. “Tiene que concentrarse en un par de cosas porque no puede ser una presidencia de la lista de la compra”, subraya Arroyo.

Y es que la batalla más difícil de Sánchez es la de sacar adelante sus medidas políticas --como la ley de eutanasia o la lucha contra la pobreza infantil--. El relato, no obstante, consideran que lo tiene ganado. Mientras Marfil valora que “controla las cámaras de televisión” mucho mejor que Mariano Rajoy, la politóloga Berta Bartet destaca que se encuentra en el “momentum”, es decir, en una coyuntura en la que es él quien lidera las propuestas, como se observó con el caso del barco de refugiados Aquarius. “Tiene el control de la agenda, que es una ventaja comparativa respecto a cuando estaba en la oposición. Ya nadie cuestiona sus dotes de liderazgo”, asevera la politóloga.

Transición

No se puede hablar de la transición de Sánchez sin referirse a la figura clave que fraguó la moción de censura, Ivan Redondo. Su director de gabinete de comunicación le ha dotado de un perfil más político y táctico. Redondo es un buen conocedor de la política que trasciende nuestras fronteras, como la política italiana, norteamericana y británica, y de sistemas comparados.

En el actual panorama inédito de la política española, con un sistema mucho más fragmentado que en legislaturas pasadas y más parecido a Italia, Redondo ha resultado ser una figura clave para interpretar la nueva realidad en favor de Sánchez. Mientras su anterior jefa de comunicación, Verónica Fumanal, aplicaba las técnicas del marketing empresarial a la comunicación política y se centraba más en aspectos de imagen, Redondo representa un perfil opuesto y más político. 

Los expertos no tienen dudas de que la transición ha sido favorable. Y que su objetivo es ahora mostrar “una imagen presidencial”. Más alejada de Sálvame y más cercana a lo protocolario.