Gladiadores independentistas en el Tarraco Arena. Esta antigua plaza de toros elegida para celebrar el “mitin ilegal más importante de la historia de este país”, según jalearon los organizadores, evocaba una película de romanos. Y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, hizo el papel de emperador. “¡Bienvenidos querellados y querelladas!”, exclamó al principio de su intervención. Para luego redoblar su desafío a jueces y Guardia Civil. “Abriremos las páginas web que sean necesarias y subastaremos el material que sobre del referéndum”, dijo.

“Nos dijeron que no llegaríamos a los 18 meses, que no firmaríamos el decreto de convocatoria del referéndum, que estábamos solos, y que no votaremos”, ha dicho el convergente, quien ha pedido a los catalanes que salgan a la calle a votar el 1-O. "Después de tantos años, a menos de 20 días para el referéndum, ¿alguien cree que no votaremos? ¿Pero qué país se piensan que somos?", se preguntó ufano.

Puigdemont, ajeno a la neutralidad que la propia ley del referéndum exige al Govern y a las advertencias judiciales, protagonizó el arranque de la campaña a favor del sí. Lo hizo junto al vicepresidente, Oriol Junqueras, y el dirigente antisistema Quim Arrufat. De esta forma, los dirigentes de PDeCAT, ERC y CUP hicieron una demostración de unidad. Y también de fuerza —asistieron unas 8.000 personas— frente al cerco judicial en torno al 1-O, cada vez más estrecho. Lo hicieron en territorio rebelde, Tarragona, cuyo alcalde, el socialista Josep Félix Ballesteros, rechaza el referéndum y ceder locales municipales para votar.

Junqueras hizo un llamamiento a llenar las “plazas y las urnas” y aseguró que “cada vez” responderán “con más firmeza” a las querellas que, según dijo, afectan ya a más de 750 alcaldes. “Huyamos de la soberbia, quedan cosas por hacer, pero éstas dependen de nosotros”, por lo que dijo que ahora el objetivo es “ganar, ganar y ganar”.

"El último ruido de un Estado demofóbico"

“[Enric] Millo, Soraya [Sáenz de Santamaría], los que habéis intentado parar este acto, un abrazo fraternal de estos insumisos e insumisas. Las amenazas son el último ruido de un Estado demofóbico”, dijo el dirigente de la CUP Quim Arrufat.

Horas antes, el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, había advertido al propietario del Tarraco Arena –pertenece a la Diputación de Tarragona, aunque es la compañía privada Agència de Publicitat Internacional Catalana la que gestiona las actividades— de que podrían ser cómplices de delito. Fue en vano. Horas antes de que comenzara el acto, decenas de personas hacía cola para acceder al recinto y presenciar el mitin organizado —impecablemente, como siempre— por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), y gritar “¡Independencia!, “¡Votaremos!”, “¡No tenemos miedo!” y “¡Ballesteros dimisión!”. Numerosas personas, 3.000 según la organización, no pudieron acceder y siguieron el acto desde afuera.

"Neofranquismo"

L’Estaca de Lluïs Llach y el himno de Cataluña fueron coreados en los preámbulos. Abrió los discursos la exdirigente del PSC Magda Casamitjana, quien defendió el derecho al voto y la independencia de Cataluña. Por parte de Demòcrates, el diputado Antoni Castellà arremetió contra el Estado español que “persigue policialmente medios de comunicación y, penalmente, a 712 alcaldes y cargos públicos. ¡Es el neofranquismo!”.

La secretaria general de ERC y diputada, Marta Rovira, aseguró que aunque cada día haya mil requisitorias de los jueces, saben que el 1-O la cosa va de "prosperar" o quedarse "igual": "Esto va de igualdad, libertad y justicia”.

Por parte de PDeCAT, su coordinadora, Marta Pascal, dijo: “Tenemos un Gobierno, alcaldes y diputados valientes. Esto no va de revolucionarios, sino de personas buenas y normales".

Neus Lloveras, presidenta de la Associació de Municipis per la Independència –que acaba de ser objeto de una querella por parte de la Fiscalía— también se mostró convencida de que el 1-O habrá urnas, mientras que el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, criticó a quienes “quieren secuestrar las urnas": "Somos un partido de democracias compartidas y el Estado totalitario quiere suspender la autonomía y llevarnos a un estado de excepción. ¡Pero esto no lo para nadie!”. Asimismo, el presidente de la ANC, Jordi Sánchez, dijo: “Según afirman algunos, estamos haciendo el mitin ilegal más importante de la historia de este país”.