La independencia de Cataluña no parece ser un buen negocio para el PDeCAT. La antigua Convergència ha naufragado económicamente desde que abrazó sin complejos las tesis independentistas y fundó el partido de nuevo cuño presidido por Artur Mas. Los informes de fiscalización de la contabilidad de las elecciones a las Cortes Generales elaborados por el Tribunal de Cuentas dan muestra de ello: sus ingresos se han reducido casi un 50% desde las elecciones de 2011, cuando aún existía la federación formada por Convergència i Unió (CiU), hasta las votaciones del 26 de junio del año pasado.

Los recursos declarados el año pasado fueron de 1.583.102,3 euros. En la misma línea, en las elecciones del 20D (2015) —cuando se presentaron por primera vez bajo el nombre Democràcia i Llibertat— la cifra fue de 2.254.992 euros. El montante ha descendido en comparación con los comicios del 20 de noviembre de 2011 (3.191.360 euros), del 9 de marzo de 2008 (3.516.607 euros) y del 14 de marzo de 2004 (3.144,214 euros) un 49,65%. Si se contrasta desde que el partido tomó una posición abiertamente independendentista, el descalabro es aún más pronunciado: un 51,15% menos de recursos. 

La contabilidad del PDeCAT a las últimas elecciones del 26 de junio a las Cortes Generales

La contabilidad del PDeCAT a las últimas elecciones del 26 de junio a las Cortes Generales

 

Sin subvenciones

La causa principal de estos recortes en los ingresos de la formación es la pérdida de apoyo electoral. En las últimas elecciones generales, el partido presidido por Mas sacó los peores resultados de su historia (481.839 votos) y no logró alcanzar el umbral del 15% de los votos necesario para formar grupo propio: obtuvo el 13,92% de los sufragios, frente el 15,08% conseguido el 20D. Desde 1977, cuando junto al PNV conformó la minoría vasco-catalana en las Cortes, los herederos de Convergència no quedaban relegados sin grupo propio.

La principal consecuencia de ello ha sido el descenso de las subvenciones: mientras que los ingresos por ostentar un grupo pueden elevarse hasta los 965.800 euros en función del número de diputados, el grupo mixto recibe 51.633 euros al mes que se deben repartir entre las distintas formaciones que lo componen.

Por lo que respecta a su situación en el Senado, la sentencia del Tribunal Constitucional, que anula la decisión de la Mesa de la Cámara Alta de impedir al PDeCAT formar grupo propio con Coalición Canaria, significará un pequeño alivio para las cuentas de la formación. Podría recibir 19.000 euros más al mes.

Reajustes en la organización

Los recortes en el Senado provocaron, no obstante, que la formación decidiera incluso prescindir del responsable de prensa, y que ese departamento se gestionara desde el Congreso a través del mismo encargado.  

El mal momento que se vive dentro de la formación también se vio reflejado en el Expediente Regulador de Empleo (ERE) realizado en diciembre con 31 bajas —algunas de las cuales fueron voluntarias— y una rebaja salarial a quienes permanecían en plantilla. 

Transparencia 

La web del PDeCAT no ha publicado las cuentas anuales del partido. Preguntados por este medio explican que “el partido se fundó formalmente en enero” y que aún no ha pasado un año para hacer públicos los resultados. De momento, solo aparece el presupuesto con fecha del 18 de marzo de 2017 con un balance de 3.144.000 euros entre ingresos y gastos.

El giro independentista de Convergència ha tenido también costes políticos más allá de la reducción de sus ingresos. Especialmente en Madrid, donde además de unas arcas debilitadas, ha perdido la relevancia e influencia que tenían en el pasado. En Cataluña, a través de la coalición con ERC, sigue manteniendo el poder, pero está por ver cuál será su evolución bajo la nueva marca del PDeCAT y sin el espejismo de la lista unitaria de Junts pel Sí.