Semana complicada para el consejero de Empresa de la Generalitat, Jordi Baiget, obligado a dar explicaciones ante empresarios y grupos parlamentarios sobre el retroceso de la competitividad catalana, así como de la falta de inversión en determinados ámbitos.

El lunes arrancó con la preocupación expresada por Foment del Treball respecto al “empeoramiento del nivel de competitividad de la economía catalana”, que en el Índice 2016 de competitividad regional de la UE publicado hace unos días, baja del lugar 142 al 153 (de un total de 263). Además, en términos de renta per cápita, Cataluña se sitúa en la posición 78 de las 263 regiones europeas. En este contexto, la patronal catalana “considera que resulta imprescindible dotar de mayores recursos las políticas de infraestructuras, innovación tecnológica, y de formación permanente y de reducción del abandono prematuro de los estudios, así como mejorar los cuestiones de ámbito institucional”.

Más inversiones

El informe analiza 74 indicadores agrupados en 3 ámbitos: básico, eficiencia e innovación. En el primero, se constata una posición peor de Cataluña en Instituciones, que analiza indicadores de corrupción, calidad y rendición de cuentas e imparcialidad a nivel regional. Asimismo, Cataluña también está en una peor posición en cuanto a infraestructuras, por lo cual “nuevamente deben exigirse nuevas dotaciones de inversiones tanto por parte de la Generalitat, como por la del Estado.”, indica la patronal.

competitividad

En el ámbito de la eficiencia, destaca una posición muy desfavorable para Cataluña en universidades y formación permanente, con la posición 193, frente a la posición 83 de Madrid. En el ámbito de la innovación, Madrid se sitúa en la posición 57 y Cataluña en la 138.

Ese mismo lunes, el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, ejercía de anfitrión del consejero de Empresa, a quien advirtió de la necesidad de invertir más en productividad si se quieren recuperar puestos de trabajo. Valls se refirió a un informe de la propia Cámara, Contribución del sector empresarial catalán al crecimiento económico y al bienestar social. Evolución (2008-2016) y escenarios (2017-2020). En el mismo, esta entidad calcula que, en los próximos cuatro años, el sector empresarial catalán debería invertir 116.645 millones de euros, más de la mitad del PIB catalán de 2010, para reducir las tasas de paro.

La política económica de los próximos años

“La inversión en activos productivos por parte del sector empresarial es sólo uno de los factores que determinan el crecimiento de la productividad. Hay otros, tanto o más importantes, como la formación, la innovación (I + D + i), la gestión y organización empresarial y las condiciones de entorno (infraestructuras, marco institucional, regulaciones)”, indica el informe. Por ello, “la política económica de los próximos años debería potenciar todos estos factores y facilitar las condiciones para que las empresas establecidas en Cataluña y las que decidan invertir en el país en los próximos años hagan un esfuerzo inversor y que éste se traduzca efectivamente en aumentos sostenidos de la productividad”.

En este sentido “un aspecto importante es eliminar las barreras de tipo normativo (fiscal, laboral, administrativo) que dificultan que nuestras empresas puedan ganar dimensión y aprovechar las economías de escala para aumentar la productividad”.

Un baño de realidad para Baiget, quien ha defendido la política industrial catalana, a pesar de que, tal como publicó Crónica Global, la Generalitat ha dado un tijeretazo a las inversiones destinadas a este ámbito en sus presupuestos de 2017, que bajan un 67% respecto al primer presupuesto de CiU de 2011.

Exportaciones

Al respecto, el consejero dijo a los empresarios que el intervencionismo no es la solución, es decir, que no todo se puede dejar en manos del sector público. “No todo vendrá de la iniciativa pública, sino que vendrá de la iniciativa de la empresa privada. Por eso son necesarias nuevas estructuras administrativas, más flexibiles y reducidas”, dijo el titular de Empresa.

En este estado de cosas fue interpelado ayer el consejero Baiget en el Pleno del Parlamento catalán. La diputada del PSC, Alícia Romero, se refirió a ese descenso de la competitividad catalana. Baiget respondió sacando pecho de las exportaciones catalanas pues “si no fuéramos competitivos, no venderíamos al exterior”. La diputada socialista respondió que “las exportaciones tienen más que ver con la competitividad de nuestras empresas que con la competitividad regional, que es de lo que habla este informe”.