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Política

El independentismo, a la defensiva

Las recientes declaraciones de Merkel y Juncker suponen un duro golpe a los planes independentistas de Mas. Los dos manifiestos antisecesionistas presentados la semana pasada y la ofensiva de El País van dejando al independentismo catalán cada vez más arrinconado. Mas pide a Rajoy que le lance un flotador que difícilmente llegará.

21 julio, 2014 00:05

El independentismo catalán no ha tenido una buena semana. Más bien, al contrario, se podría calificar de una semana horribilis para sus pretensiones.

El viernes, la canciller alemana Angela Merkel se posicionó radicalmente en contra de los planes secesionistas de Mas. Nunca había sido tan contundente. Merkel llegó incluso a precisar que apoyaba la respuesta de Rajoy frente al desafío rupturista del nacionalismo catalán. No se trata de una opinión cualquiera, sino de la dirigente política más importante de Europa y uno de los principales líderes mundiales. Y se produjo solo nueve días después de que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ironizara con el eurodiputado de ERC Josep Maria Terricabras señalando que "uno no se convierte en miembro de la UE mediante el envío de una carta". Tanto Mekel como Juncker han vuelto a dejar claro que lo del independentismo catalán es una cuestión interna española.

Tremosa, Alguer, Rothschild

El martes se conoció una carta que el presidente del grupo liberal del Parlamento Europeo envió al eurodiputado de Ciudadanos Javier Nart. Guy Verhosftadt descalificaba un informe del eurodiputado de CiU, Ramon Tremosa, en el que acusaba a Nart de "terrorista" y difamaba a su partido y a UPyD. Verhosftadt tildaba el informe de "falsedad", ofrecía su "solidaridad" a Nart y obligaba a Tremosa a retractarse. La misiva suponía un nuevo ridículo internacional del eurodiputado nacionalista. Uno más.

Un día después, un ex alcalde de Alguer -la ciudad italiana que los nacionalistas incluyen en su mapa de los "Países Catalanes"- acusaba a la Generalidad y a Òmnium Cultural de "colonialismo" por las delegaciones que ambos mantienen en la localidad sarda.

Y el domingo anterior, el financiero e inversor Oliver Rothschild, perteneciente a una de las familias más ricas y poderosas del mundo, advertía de que el proyecto secesionista de Mas "no es muy atractivo para los inversores"

Dos manifiestos antisecesionistas

A nivel doméstico, esta misma semana ha habido novedades destacadas: dos manifiestos promovidos por personalidades de todos los ámbitos e ideologías también alzaban la voz para rechazar los planes rupturistas de Mas. Por una parte, el de los "Libres e iguales", que reclamaban no ceder a las pretensiones nacionalistas y exigían que se cumplan las leyes y las sentencias de los tribunales. Por otra, el denominado "Una España federal en una Europa Federal", que apostaba por una reforma federal del Estado.

Ofensiva de El País

También son relevantes una serie de artículos muy críticos con el movimiento independentista catalán que se han publicado en El País, un diario tradicionalmente comprensivo con el nacionalismo catalán. Xavier Vidal-Folch firmaba el sábado una pieza en la que desmonta punto por punto los argumentos del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) y del Colectivo Wilson que ponían como referencia en cuestiones monetarias a Andorra, Mónaco o Suiza en caso de una Cataluña independiente.

Por su parte, Francisco Morente Valero revocaba en otro artículo las tesis con las que el independentismo justifica la consulta: los partidos abiertamente independentistas no son mayoritarios en el Parlamento autonómico; la pregunta propuesta no es clara, ni se sabe cómo computarían los resultados; el propio Mas reconoce que no hay una mayoría social independentista que justifique la consulta; los partidos pro-referéndum no tienen mayoría siquiera para iniciar una reforma del Estatuto; y, finalmente, está la cuestión -nada menor- de que la ley no lo permite. Por no hablar de que, con la excusa de la consulta, el Gobierno autonómico está paralizado desde hace meses.

Manuel Cruz se sumaba al tema y recogía las apelaciones de los independentistas (remontándose a 1714 o culpabilizando al PP, a la Transición o al Tribunal Constitucional) para denunciar sus contradicciones al rechazar cualquier acuerdo pese a que los supuestos "agravios" fuesen reparados.

El catedrático Javier García Fernández alertaba de que el propio Mas, "bajo una apariencia tranquila", lo que está proponiendo es "destruir el orden jurídico básico", y hacía cómplice de ello al PSC.

El diario del Grupo Prisa también recoge una pieza del catedrático de Princeton Peter Singer en la que desmonta el denominado "derecho a decidir", asegurando que que Cataluña solo podría independizarse de España si esta lo permite, puesto que solo en caso de "violaciones de los derechos humanos graves" es aceptable a nivel internacional una secesión unilateral.

Mas suplica ayuda a Rajoy

En contrapartida, los últimos movimientos del independentismo han sido a la defensiva. Mas suplicaba el martes a Rajoy, a través de una entrevista en Bloomberg, que le ayudase a escapar del callejón sin salida en el que se ha metido, hasta el punto de estar dispuesto a negociar la fecha y el contenido de la pregunta, si se permite que se celebre el referéndum. Este domingo se ha conocido su reunión con la Comisión Trilateral, en la que reconocía la imposibilidad de saltarse la ley y las dificutades de dar carácter plebiscitario a unas elecciones autonómicas.

Ni siquiera ha habido respuesta oficial al contundente rechazo del plan secesionista por parte de Merkel. Tan solo un trasnochado Joan Rigol se atrevió a responderla asegurando -de forma casi ridícula- que "el día que llegue la soberanía, irán todos detrás de Cataluña para que se integre".

Mientras tanto, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) trata de buscar algún golpe de efecto que le permita reponerse del patinazo de los planes para preparar un ejército catalán. El último de los intentos consiste en la creación -junto a su alma gemela de Òmnium Cultural- de un registro de 'buenos catalanes' independentistas. El pesimismo parece que empieza a hacer mella en sus filas.