Una jubilada trabajando en un taller de cerámica

Una jubilada trabajando en un taller de cerámica GEMINI

+50

¿Es posible trabajar después de haberse jubilado?

La legislación española ofrece un ramillete de posibilidades para reincorporarse al mercado laboral una vez retirado y, además, sin dejar de percibir pensión

Leer en Castellano
Publicada

La jubilación no tiene por qué ser el punto final de la aportación a la actividad laboral por parte de un ciudadano. Lo que a primera vista podría parecer un contrasentido, volver a percibir un sueldo por un empleo y, al mismo tiempo, la pensión es una posibilidad contemplada por la legislación española. Y, además, con diversas modalidades que pueden adaptarse a tipos variopintos de trabajadores.

Eso sí, no son opciones al alcance de todos. Para optar por alguna de las posibilidades que contempla la normativa laboral en este terreno, el trabajador debe aunar una serie de características, relacionadas con su desempeño y el periodo total de cotización. Y también cabe tener en cuenta que, salvo excepciones, la cantidad proveniente del subsidio por jubilación será inferior a la que correspondería en el caso de no regresar a la actividad.

Jubilación activa

La opción más común para aquellos que deseen darse una nueva oportunidad en el mercado laboral tras el retiro es la llamada jubilación activa. Se trata de una modalidad que permite hacer compatible percibir un salario por actividad, tanto por cuenta propia como por cuenta ajena, y el cobro de la pensión.

Para acceder a la jubilación activa, el primer requisito es haberse jubilado a la edad ordinaria establecida por la ley para el retiro (es decir, no haberse acogido a ninguno de los casos de jubilación anticipada). Actualmente, la cota está establecida en los 65 años, para los que hayan cotizado de 38 años y tres meses en adelante; y en los 66 años y 10 meses para el resto.

También es necesario que haya transcurrido al menos un año desde que se ha alcanzado tal edad, así como haberse hecho acreedor de percibir una pensión contributiva. La nueva actividad debe desarrollarse además en el sector privado para permitir la compatibilidad.

Recorte de la pensión

Con todo, el porcentaje de la pensión que percibirá el trabajador reenganchado a la actividad varía en función del tiempo que tarde en volver a la situación de jubilado convencional. Una reciente reforma normativa ha establecido porcentajes que parten del 45% para aquellos que tan solo demoren un año el retorno.

A partir de ahí, la proporción se eleva cada año que el trabajador está ahorrando al Estado el pago de una parte de su pensión: 55% el segundo año, 65% el tercero… A partir del quinto, el ciudadano que opte por esta fórmula podrá percibir el 100% del subsidio por jubilación, aunque cuente con un salario por su actividad.

Autónomos

Para el caso de los autónomos, rige este mismo sistema por norma general. Sin embargo, cabe la posibilidad de que el trabajador por cuenta propia reinicie su actividad laboral partiendo de un 75% del subsidio por jubilación.

Para acceder a esta posibilidad, es necesario que tenga contratado de forma indefinida al menos a un trabajador, con una antigüedad mínima de 18 meses; o bien, que contrate a uno nuevo, igualmente de forma indefinida y sin vínculo laboral alguno en los dos años anteriores.

Durante el tiempo que se prolongue la jubilación activa, el trabajador seguirá cotizando a la Seguridad Social, aunque en una modalidad reducida. La principal aportación será de un 9% en concepto de solidaridad. Para los trabajadores por cuenta ajena, la empresa asumirá el 7% y ellos, el 2% restante.

Jubilación parcial

Esta opción para volver a trabajar tras la jubilación está ganando peso con el paso del tiempo. Según los datos que facilita Caixabank, más de 76.000 personas la iniciaron en 2025, cerca de un 10% por encima del año anterior.

No obstante, aunque es la más popular, no es la única modalidad para reincorporarse al mercado laboral tras el retiro.

Una de ellas es la denominada jubilación parcial. Permite simultanear el cobro de la pensión con un contrato de trabajo a tiempo parcial. En este caso, el subsidio por jubilación se reducirá en proporción inversa al recorte de la jornada laboral. Ésta podrá minorarse entre el 25% y el 85%; a modo de ejemplo, en este último caso, el trabajador seguiría disfrutando del 85% de su pensión mientras trabaja.

El contrato a tiempo parcial puede estar vinculado con un contrato de relevo celebrado con un trabajador desempleado o que tenga acordado con la empresa un contrato temporal.

A la jubilación parcial se puede acceder a partir del cumplimiento de los 60 años. No obstante, cabe tener en cuenta que si el trabajador opta por ella antes de la edad legal de jubilación, el mencionado contrato de relevo es de carácter obligatorio.

Jubilación flexible

Por su parte, la jubilación flexible permite la reincorporación a la actividad laboral pero sólo para trabajadores por cuenta ajena y con una jornada reducida (entre el 50% y el 75% del horario establecido para el puesto de trabajo).

Aunque la pensión se reducirá en función del recorte de jornada, las cotizaciones realizadas en los años de la jubilación flexible sí servirán para recalcular la pensión que volverán a percibir en su totalidad una vez que decidan volver a ser jubilados convencionales.

Además, los autónomos cuentan con una modalidad específica para ellos. Consiste en la posibilidad de cobrar la totalidad de su pensión y, al tiempo, obtener ingresos por una actividad económica. La condición es que el dinero obtenido por ella no supere el importe del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) establecido para el año en el que se reincorporen al mercado.

En este caso, los trabajadores pensionistas no tendrán que cotizar a la Seguridad Social pero sí deberán atender las obligaciones fiscales propias del régimen de autónomos.

Beneficios

Los beneficios de esta práctica van más allá de los puramente económicos. En este sentido, la Fundación Caser destaca una serie de aportaciones extra como el sentido de propósito, la prevención del aislamiento social y la conservación de la agilidad cognitiva.

En numerosos casos, el final de la vida laboral y el inicio de la jubilación acarrea problemas de índole psicológico, relacionados especialmente con el sentimiento de vacío. La Fundación Caser señala que una forma óptima para preparar este momento es entender que el trrabajo también puede ser una elección basada en la satisfacción personal (y no sólo en una necesidad económica).