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Alberto Lardiés opina sobre Ada Colau

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Zona Franca

Ada Colau o la vuelta de una estrella

"Qué vueltas da la vida. Cómo son estas estrellas rutilantes de la democracia. No saben admitir cuándo pasó su tiempo. Siempre se creen necesarias, como si vinieran a salvarnos"

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No sabía qué escribir aquí. Tras pasar unos días en Barcelona con motivo del exitoso Desperta BCN! que organiza esta casa, estaba decidido a reflexionar sobre las dos Cataluñas que encontré en mi visita: una es la real y otra es la que se ve en TV3. Pero este es un asunto demasiado trillado y, además, esta actualidad trepidante siempre te regala temas más candentes.

Como Pedro Sánchez convocó elecciones generales, otra opción era entremezclar las cosas sobre esta comunidad, Cataluña, queridos lectores, y la mía, Euskadi, por aquello de cómo en ambas se votará en una clave bastante distinta a la del resto de España el próximo 29 de noviembre. El eje nacionalista y estas cosas tan vibrantes, ya saben.

Una vez que el Tribunal Constitucional dio luz verde al blanqueo de Carles Puigdemont, ya la cosa estaba clara. Tenía una oportunidad de oro para hablar sobre el fugado —ahora ya será no fugado, claro—. Como tengo memoria, quería recordarles que el expresident de la Generalitat llegó al cargo porque la CUP vetó a Artur Mas tras ganar este último unas elecciones autonómicas.

De paso, quería volver con la matraca sobre la amnistía que se sacó de la chistera Sánchez. Admitir que este perdón obligatorio ha servido para apaciguar los ánimos independentistas no es óbice para estar en contra de algo que supuso (y supone) atropellar la ética, saltarse la razón y traicionar a los constitucionalistas de Cataluña y toda España. Y que se hizo, no puede olvidarse, a cambio de los votos en una investidura.

Pero entonces llegó ella.

Volvió a refulgir una estrella del firmamento político. Apareció de nuevo la exdirigente de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y exalcaldesa de Barcelona. Ada Colau. Esa dirigente inigualable.

Ya ha escrito aquí el gran Ignasi Jorro que durante sus ocho años en el Ayuntamiento, Colau dejó "un reguero de incumplimientos, actitudes sectarias y, sobre todo, inversiones evitadas". Nada más que añadir. Porque supongo que no se puede explicar mejor.

La cuestión es que, además de su discutible gestión en Barcelona, Colau ha hecho otras muchas cosas en la política nacional. Que pregunten en Podemos, donde obviamente la conocen bien. Que le pregunten, en concreto, a los dirigentes de Podemos antes del cataclismo de la separación. Que pregunten a errejonistas y pablistas, para ser más exactos.

Ahora, lo que son las cosas, Colau aparece como una supuesta candidata de consenso que podría limar asperezas entre las diferentes facciones del pretendido Frente Amplio. Qué vueltas da la vida. Cómo son estas estrellas rutilantes de la democracia. No saben admitir cuándo pasó su tiempo. Siempre se creen necesarias, como si vinieran a salvarnos.

Los medios nacionales, siempre tan emetrentistas, es inevitable, presentan a esta exregidora casi como una esperanza para el electorado a la izquierda del PSOE. Yo, en cambio, creo que esta candidatura; de confirmarse, sólo contribuiría a hundir a ese espacio político y agrandar la victoria de PP y Vox el 29N.