Es evidente la contribución del mayor Josep Lluís Trapero al crecimiento del Cos de Mossos d'Esquadra (CME) en Cataluña. El policía llevó el cuerpo autonómico de seguridad a su máximo despliegue y lo modernizó, buscando parangonarlo con las policías modernas.

Tras los atentados del 17A en Las Ramblas de Barcelona y Cambrils, Trapero lideró la respuesta policial. La resolvió, consiguiendo que sus mujeres y hombres abatieran a los atacantes del segundo atentado en la localidad tarraconense y a un Younes Abouyaaqoub huido.

También es cierto que el funcionario tiene manchas en su expediente: la famosa paella en Cadaqués (Girona) con Pilar Rahola y Carles Puigdemont en agosto de 2016, o la más que disputada actuación de la fuerza pública regional un año después, durante el referéndum ilegal de independencia del 1 de octubre de 2017.

Precisamente, por su papel en el procés independentista —el asedio a la Consejería de Economía del 20 de septiembre de 2017, para más señas—, la Audiencia Nacional le enjuició. Pero terminó absuelto y resarcido.

Tras ello, el Govern le reincorporó de mayor con todos los honores, pero la llegada de ERC al Departamento de Interior volvió a interrumpir su tenencia.

El nuevo Govern, con Salvador Illa (PSC) al frente de la Generalitat de Cataluña, le recuperó, aunque en un puesto no operativo sino político: el de director general de la Policía.

Ayer, Trapero dimitió. Le sustituirá Ferran López, otro policía. Un cambio que aflora algunas tensiones internas en Interior. Al menos, la existencia de pareceres divergentes, como explica hoy Crónica Global.

Pero como toda nueva etapa, el nuevo ciclo entraña una oportunidad. Es el momento de que los Mossos d'Esquadra se sacudan de cierta traperodependencia que han acumulado en los últimos años. Que se deje de asociar exclusivamente al cuerpo con uno de sus agentes, por bien que sea el de mayor rango.

Trapero ha hecho una contribución esencial a Mossos, sí, pero no es el único. La policía catalana debería poder ser capaz de trascender a un solo hombre y, como toda organización compleja, debería demostrar que tiene banquillo.

Mujeres y hombres, mandos tanto o más capaces que el major. Que sean capaces de llevar al CME hasta cotas de excelencia más elevadas si cabe.

Estoy convencido: hay Mossos d'Esquadra más allá de Josep Lluís Trapero. Es el momento de demostrarlo.