Explica el bueno de Víctor Malo en Culemanía que el Barça tiene la opción de batallar en los tribunales para lograr el complejo fichaje de Julián Álvarez. No parece sencillo conseguir la incorporación sin la hipotética pelea de togas. Pero con el argentino o sin él, las cosas pintan perfectas para los culés.

Primero, porque tenemos a Hansi Flick, que en los dos años precedentes ha demostrado sobradamente que es un magnífico técnico en quien debemos confiar. Él es nuestro principal baluarte. Apuesta por la cantera y por el bloque por encima de individualidades.

Además, ya hemos reforzado muy bien la delantera con Gordon y Adeyemi. Hay variedad y versatilidad de sobra, aunque es cierto que nos falta ese nueve puro que haga olvidar a Lewandowski. Ferran no era el hombre, y ahora toca desearle lo mejor, por supuesto, pero sin demasiada nostalgia por su ausencia.



Si, como parece, también llega Rodri, tendremos literalmente el mejor mediocampo del mundo. A lo que hay que sumar, claro está, nuestro jugador franquicia, el imparable Lamine Yamal que, cuando está en forma, es simplemente el mejor futbolista sobre la faz de la tierra.



Con Julián ya seríamos un equipo de ensueño. Brutal. Pero repito que, si no puede concretarse su llegada y viene otro nueve de garantías, la temporada pinta mejor que las siguientes elecciones generales para Feijóo.

Por todo ello, nada que temer a ningún rival para el gran objetivo: volver a reinar en Europa. Menos aún al Real Madrid, que ha fichado a dos buenos laterales, eso es cierto, pero que sigue empeñado en llenar el campo de grandísimos delanteros que defienden menos que los guardias fronterizos marroquíes. Mourinho tiene un equipo nuevamente descompensado. Y volverá a pagarlo caro. No lo duden.



Culés, este es nuestro año. Al tiempo.