Los negocios del banquero barcelonés Carlos Tusquets Trias de Bes, de 75 años, viven un momento de notable expansión. Su holding personal Tusquets Consultores alcanzó el pasado ejercicio un hito notable. Por vez primera, el volumen de recursos administrados rebasó el redondo guarismo de los 10.000 millones de euros y rondó los 10.500.

Tal magnitud significa una ascensión del 28% sobre los fondos del año anterior, que, a su vez, habían experimentado un crecimiento del 44%.

La facturación se situó en 27,6 millones. Los resultados no acompañaron y cambiaron de signo, al pasar de 4,2 millones de beneficio a 1,2 de pérdida.

La entidad dejó de repartir dividendo, a diferencia del año anterior, cuando distribuyó 0,5 millones por tal concepto. Prácticamente la totalidad del capital pertenece a Carlos Tusquets.

El entramado comprende seis compañías. Su quehacer principal lo desarrollan la agencia de valores Talea Capital Partners, de Barcelona, y la firma de inversión colectiva Trea Asset Management, con sede en Madrid.

Tusquets Consultores presenta unos activos consolidados de 94 millones y unos fondos propios de 53.

El cuartel general está ubicado en un chalet sito en la calle Moneders, en el opulento barrio barcelonés de Pedralbes.

El órgano de gobierno de la sociedad es de composición familiar. Lo forman el presidente y máximo accionista Carlos Tusquets, más su esposa Rosa Cañadas Muñoz y Pol Tusquets Batlle.

Tusquets, el fundador, es un empresario de larga experiencia. Su carrera profesional comenzó en 1971, al incorporarse a la gestora de patrimonios de Banca Catalana, en la que alcanzó el rango de subdirector general.

En 1977 entró en el banco industrial Bankunión, donde desarrolló el departamento de mercado de capitales. Su jefe era Isidro Fainé, quien decidió enviarlo a Estados Unidos para que analizase Merrill Lynch y otros operadores del mismo género.

Tusquets volvió a la Ciudad Condal con la lección aprendida. Por desgracia, su regreso coincidió con la marcha de Fainé a La Caixa. Este progresó en la jerarquía hasta alcanzar la presidencia de la institución en junio de 2007. Transcurridas casi dos décadas, Fainé se mantiene anclado con firmeza en la cúspide de La Caixa, a sus tempranos 83 años.

Los nuevos mandamases de Bankunión no permitieron a Tusquets aplicar las técnicas más innovadoras que había estudiado en Wall Street, por lo que decidió independizarse.

En 1989 constituyó junto con otros amigos el Banco de Finanzas e Inversiones, conocido como Fibanc.

La sede se estableció en el palacete Abadal, de estilo neoclásico, ubicado en la avenida Diagonal, esquina con Capitán Arenas, frente al complejo de color azabache de La Caixa.

Once años después, Tusquets y sus socios propinaron un magno pelotazo. Vendieron sus acciones de Fibanc al consorcio italiano Mediolanum, participado por Silvio Berlusconi, por 120 millones.

Nuestro personaje no permaneció quieto mucho tiempo. Con los recursos obtenidos fundó su actual conglomerado inversor.

La trayectoria de Tusquets constituye uno de los casos más singulares de las finanzas catalanas. La venta de Fibanc supuso un punto de inflexión. Lejos de abandonar el lucrativo negocio del dinero, articuló una nueva plataforma bajo la enseña Trea. Hoy canaliza 10.500 millones y compite con éxito frente a entidades de mucho mayor tamaño.

El conjunto, por su propia naturaleza y por el ciclo vital de Tusquets, apunta a una cesión del control en los próximos años. Ello acarreará unas plusvalías que, según la inveterada costumbre de la casa, prometen ser de grueso calibre.