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El seleccionador de España, Luis de la Fuente, saluda al portero Joan Garcia

El seleccionador de España, Luis de la Fuente, saluda al portero Joan Garcia Europa Press

Zona Franca

España sigue a medio normalizar en Cataluña

"Su capacidad, y el Mundial del 2030 organizado entre España, Portugal y Marruecos, brindan la ocasión idónea para que la Roja juegue en el Spotify Camp Nou"

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Volvió España a Cataluña. De rebote, porque la Roja tendría que estar jugando la Finalíssima en Qatar si no fuese por la guerra en Oriente Medio. Pero volvió, a fin de cuentas. Contra Egipto. Y solo cuatro años después de su última visita.

Parece mucho tiempo, pero es que la Roja estuvo vetada al más alto nivel en Cataluña durante casi dos décadas, 18 años para ser precisos, hasta que regresó en 2022. Para un amistoso, como ahora, y contra la débil Albania, pero una decisión necesaria para la convivencia y la normalización de algo que nunca tuvo que ser divisorio.

Ahora bien, queda un largo camino por recorrer todavía. La selección vuelve a jugar en Cataluña, pero, por ahora, solo encuentros amistosos. Lo hace, además, en Cornellà, no en Barcelona ciudad, y en el campo del Espanyol, cuyo nombre ayuda a esta integración.

Es verdad que no hay grandes estadios en Cataluña. El RCDE Stadium puede acoger a unas 40.000 personas; el Lluís Companys, a 56.000. El vetusto Montilivi (15.000) ya queda muy atrás para un partido de la Roja (y tampoco Girona es la tierra que más quiere a la selección). Y, por último, la joya de la corona: el Spotify Camp Nou.

En el coliseo azulgrana, a medio construir, caben más espectadores (62.500) que en los otros campos completos. Cuando esté terminado, el aforo superará las 100.000 personas. 

Esa capacidad, y el Mundial del 2030 organizado entre España, Portugal y Marruecos, brindan la ocasión idónea para que la Roja juegue en él.

¿Por qué no se pide la final del Mundial en el Spotify Camp Nou? No habrá en esa fecha un mayor estadio ni más moderno para un partido de esas características.

Sería una decisión valiente –sobre todo si España tiene posibilidades de levantar allí la copa–, demasiado para esta clase política cobarde y acomplejada que todavía tiene miedo de asumir que la inmersión es un fracaso y una barbaridad, que no es el camino para proteger y potenciar el catalán.

Así que, hasta que eso ocurra, hasta que la selección juegue en el campo azulgrana, ya sea con motivo del Campeonato del Mundo del 2030 o en otra fecha, España seguirá a medio normalizar en Cataluña.

No obstante, pongamos en valor el cambio de los últimos tiempos. Desde 2020, solo Sevilla (9, incluida una Eurocopa) y Madrid (4) han disfrutado más veces de la Roja. Barcelona empata con Granada, Badajoz, Málaga y Valladolid.

Peor andan en el País Vasco. Allí no ven un partido del equipo nacional desde 1967.