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Ramón de España opina sobre el reciente acto sobre el odio en el que coincidieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Sarah Santaolalla

Ramón de España opina sobre el reciente acto sobre el odio en el que coincidieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Sarah Santaolalla

Manicomio global

Operación Hodio

"Sánchez debería pensar que el odio no solo es achacable a la derecha y la extrema derecha, dado que la (seudo) izquierda del PSOE y la (presunta) extrema izquierda de Podemos y Sumar también se pintan solas para generarlo"

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Para empezar, ¿a qué cerebro privilegiado se le ocurrió añadir una hache al principio de la palabra odio? ¿Se trataba de un homenaje a esa víctima del fascismo que es Sarah Santaolalla, que también le enjaretó una hache a su nombre de pila, pero al final?

De momento, lo del hodio le ha venido de perlas a Isabel Díaz Ayuso quien, convirtiendo la hache en jota, ya hizo una gracia el otro día en la comunidad de Madrid al asegurar que los socialistas, en general, lo tenían todo bien jodío (¡bravo, Miguel Ángel, pero qué chisposo eres!).

La iniciativa gubernamental de vigilar y combatir los delitos de odio en las redes sociales (¡vamos a por ti, Elon!) ya es lo bastante ridícula como para empeorarla con una hache (por no hablar de lo que tiene de vigilancia de posibles sujetos molestos).

Y aunque me parece bien que al presidente le preocupe que el odio se expanda por España, debería pensar que eso no solo es achacable a la derecha y la extrema derecha, dado que la (seudo) izquierda del PSOE y la (presunta) extrema izquierda de Podemos y Sumar también se pintan solas para generar mal rollo y odio del bueno. Y la cosa se remonta a los tiempos de Rodríguez Zapatero, por mal nombre Bambi, que hizo lo imposible por exhumar el espíritu de la Guerra Civil y que los españoles volvieran a sentir entre ellos un odio sarraceno (“Nos va bien que haya tensión”, como dijo en un programa de televisión cuando creía que nadie le oía).

Ante la nula disposición de Felipe González a ejercer de gurú del sanchismo (no soporta a Sánchez y lo podría decir más alto, pero no más claro), Zapatero vio que la plaza estaba libre y podría influir en el señor presidente (mientras aprovechaba sus contactos para trapicheos financieros y trapisondas varias: ya nadie piensa, como durante su Administración, que es tonto de capirote, sino que puede ser uno de nuestros mayores corruptos: Wait and see, que dicen los anglos).

Las constantes apelaciones de la extrema izquierda al fascismo que, al parecer, nos amenaza y puede provocar el exilio de Jordi Évole, Pablo Iglesias y otras mentes preclaras, la ha llevado a ver fascistas por todas partes, al igual que en el PSOE. En cuanto dices algo que molesta al poder, te envían a la fachosfera, aunque seas un socialdemócrata recalcitrante que se ha pasado la vida votando al PSC a falta de algo mejor y, simplemente, no reconozcas a lo que ahora pretende pasar por socialismo español.

Para montar un observatorio del odio (o del hodio) es imprescindible ampliar el foco y no centrarse exclusivamente en los rebuznos de la derechona, que aquí, mala baba la tenemos todos. Y si quieres buscar una víctima del odio que ejerza de mascarón de proa de la iniciativa, hazme el favor de no elegir a Sarah Santaolalla, por sanchista que sea (y que lo es, aunque no sé si por convicción o por ganas de medrar).

Esa mujer se inventó una agresión del merluzo de extrema derecha Vito Quiles que no pasaba de uno de sus habituales acosos micro en mano. Acosos sin duda molestos, ¿pero violentos? En el vídeo de los hechos, el gañán de Vito está a un metro de la presunta agredida, así que no sé cómo pudo golpearla de tal manera que le tuviesen que poner un brazo en cabestrillo. Y, por cierto, según las fotos que he visto, Sarah luce el cabestrillo en el brazo izquierdo y también en el derecho, como si ambos brazos se vieran obligados a compartirlo.

En vez de identificar la superchería y tomar nota, Marlaska le pone escolta policial a la no agredida por la extrema derecha (Quiles prepara una querella por falsa denuncia) y Sánchez la invita a la magna presentación de su observatorio del odio. ¿Así esperan que nos tomemos en serio sus propuestas modelo Big Brother is watching you? Vamos a ver, yo estoy a favor de todo lo que jorobe a Elon Musk, ¿pero en qué le va a afectar el escrutinio de unos burócratas del gobierno español?

Estaría bien que bajara el nivel de odio en nuestro país, pero dudo que se consiga supervisando X. O presentando como una víctima del fascismo a una trepa oportunista que sienta cátedra progresista desde el programa de televisión de su novio.