Ramón de España opina sobre Lamine Yamal y su padre
El padre póliza
"La presencia de Mounir parece más negativa que positiva para el ídolo del Barça, que bastantes problemas tiene ya para controlar sus delirios de nuevo rico"
Enrique Jardiel Poncela echaba pestes de lo que él llamaba amigos póliza. Es decir, esa gente que se te engancha, no te deja solo ni por casualidad, te acompaña a todas partes y acaba resultando muy pesada. Evidentemente, según Jardiel, a esa clase de gente había que esquivarla como fuera si uno le tenía cierto aprecio a su vida.
Se olvidó el escritor madrileño de otros tipos de sujetos póliza: la madre de la folklórica que, a falta de una vida propia, se incrusta en la de su hija; el padre póliza de famoso o famosillo, que se engancha a su vástago cual garrapata para ver qué le llega a él de su vida de glamour y súper lujo. Los amigos póliza son más difíciles de detectar en el mundo actual, y no vamos a incluir en la lista a esos dos hermanos musculosos a los que frecuenta Mohamed VI durante los seis meses al año que pasa fuera de su país, divirtiéndose sin tasa en esa ciudad que los americanos llaman The gay Paree.
No ha habido padre de celebrity más descriptivo del colectivo que el doctor Iglesias Puga, progenitor de Julio Iglesias quien, en vez de quedarse en Madrid yendo a misa, como su exmujer y madre del cantante, se dedicó a seguir a éste por donde hiciera falta, aunque con una especial querencia por Miami. Donde estaba Julio Iglesias, se materializaba Papuchi, atraído, entre otras cosas, por las muchachas en flor que le pasaba su hijo tras haberse cansado de ellas.
Convendrán conmigo que el padre póliza del momento es Mounir Nasraoui (Larache, Marruecos, 1986), quien acaba de protagonizar un lamentable incidente en el aeropuerto de Barcelona del que ha salido inexplicablemente bien parado (no se le ocurrió nada mejor que escupir en la cara a una camarera). Iba con su querido hijo Lamine, gracias al cual, intuyo, la cosa se resolvió sin mayores perjuicios.
No es la primera vez que a Mounir lo pillan en uno de esos renuncios, pues son conocidas en Mataró sus malas pulgas y su tendencia a alterar el orden por asuntos que nunca acaban de aclararse.
Dicen que Mounir fue fundamental para la carrera futbolística de Lamine, pero también lo fue la de su padre para Michael Jackson y el tipo se dedicó a maltratarlo durante toda su infancia porque se había propuesto vivir como Dios gracias a sus vástagos, conocidos como The Jackson Five. En ese sentido, ¿lo de Mounir fue una muestra admirable de amor paterno o una inversión de tiempo para vivir a costa del niño durante el resto de su vida?
De momento, la presencia de Mounir parece más negativa que positiva para el ídolo del Barça, que bastantes problemas tiene ya para controlar sus delirios de nuevo rico, como ese peluco de 100.000 pavos que luce feliz y que es tan ostentoso y tan feo como todo lo que hace Richard Mille.
Si yo fuese Lamine Yamal, estaría hasta el brócoli que llevo en la cabeza de mi padre y sus salidas de tono, alguna de las cuales ha estado a punto de costarle la vida, como cuando lo apuñalaron en Mataró tras una pelea anterior mantenida con unos vecinos.
La paciencia se le acabó al futbolista cuando descubrió que su padre había creado una marca de bambas (calzado que le encanta: dice tener más de 200 pares) y pretendía venderlas en internet amparado por el nombre de su hijo, que no había tenido nada que ver en su iniciativa.
En Instagram, el inefable Mounir Nasraoui se presenta como chef e influencer bajo el alias de Hustle Hard (que podríamos traducir alegremente como Chanchullos a lo bestia), que parece el alias de un personaje de una canción de Lou Reed (A hustle here, a hustle there…).
De hecho, Mounir solo es la versión cutre y pandillera del gran Papuchi, un padre póliza dispuesto a cobrarse todo lo invertido en su hijo, el de los pinreles de oro.
Evidentemente, Papuchi también era un jeta, pero, por lo menos, mantenía las formas, que es lo mínimo que se le puede pedir a alguien que vive a costa de su famoso hijo.