Ramón de España opina sobre el regreso de Carles Puigdemont tras ser amnistiado
Esperando a Puigdemont
"Si yo fuese Illa, empezaría a guardar distancias con Pedro Sánchez"
Mientras se espera la aparición estelar de Carles Puigdemont, que puede producirse un día de estos (o no), su moribundo partido político, Junts, mueve a su frente interno y promueve, por boca de su portavoz, Mònica Sales, una moción de censura contra Salvador Illa, al que considera el peor presidente en la historia de la Cataluña contemporánea. Juraría que la cosa no tiene la más mínima posibilidad de prosperar, pero todo sea para aparentar que se hace algo mientras se espera el regreso del jefe pródigo (y prófugo).
No es que uno sea muy fan del Enterrador (alias cariñoso con el que se ha rebautizado a Illa, dada esa alegría de vivir que desprende a cada paso), pero yo diría que el peor presidente de la historia reciente de Cataluña es, precisamente, el Hombre del Maletero, el Tío del Flequillo, Puchi, Cocomocho… Fue él, con la inspiración del Astut Mas, el tipo que se agarró a una independencia imposible para disimular sus feroces recortes, quien nos metió en el fregado más importante de los últimos tiempos, con la siempre inestimable colaboración del beato Junqueras y demás fantasmones del separatismo. El prusés acabó elaborando un pan como unas hostias de cuya indigestión aún no nos hemos recuperado del todo.
Supongo que Puchi, con la colaboración de Pedro Sánchez, intentará reverdecerlo a su regreso, aunque lo verdaderamente grave en Junts es su progresiva pérdida de atractivo electoral en beneficio de la matamoros de Ripoll.
De hecho, no es de extrañar que el Astut y sus compinches acaricien la idea de resucitar a Convergència, pues aquello sí que era un partido que sabía cómo hacer las cosas para acumular poder y dinero. Todos los mindundis con cargo que hay actualmente en el partido de Puchi temen perderlo si aquí no se da un golpe de timón. Si, como es de prever, Cocomocho vuelve y se la sopla a todo el mundo, pintarán aún más bastos que ahora.
De ahí las machadas y los brindis al sol. Hay que hacerse la ilusión de que existes y eres necesario para Cataluña, aunque Cataluña te esté diciendo que gracias por el prusés y la independencia de los ocho segundos pero que, si eso es todo lo que tienes que ofrecer, quizás no vale la pena que insistas.
Intuyo que los responsables de lo de la moción de censura deben ser Míriam Nogueras y Jordi Turull (o Tururull), que odian a Illa por su presunta descatalanización de la Cataluña catalana, su sumisión al PSOE y su fidelidad perruna a Pedro Sánchez. Y el otro, encima, venga poner multas a los comercios que no rotulen en catalán, empezando por la Rambla, que para algo la hemos reabierto, a atender las quejas de la Plataforma per la Llengua y a incurrir en una sobreactuación patriótica que molesta a los ciudadanos y, además, no permite aumentar el respeto de los nacionalistas. Los sociatas, ya se sabe, llevan décadas poniendo la otra mejilla porque son de natural pusilánimes y no se libran jamás del síndrome de Estocolmo que les causó Pujol.
Si en algo coincido con las impresiones de Junts sobre Illa es en la relación de admiración permanente que siente por Sánchez. Illa debería pensar en su futuro político y no confiarlo todo a su fraternal relación con el presidente del Gobierno. Tarde o temprano (creo que temprano), Sánchez se caerá con todo el equipo y, según cómo le vayan las cosas, puede acabar en el talego, como sus secuaces del dúo cómico Ábalos & Koldo. Y supongo que Illa no querrá integrarse en el pelotón de bultos más o menos humanos que se acumularán sobre los restos de Sánchez: Puente, Bolaños, López, Albares…
Si yo fuese él, empezaría a guardar distancias. Y que no se preocupe por el hecho de que Junts le considere el peor presidente de la Generalitat de todos los tiempos. Por mucho que se empeñe en serlo, nunca podrá superar a adversarios tan potentes como Mas, Torra o Puigdemont.