Pásate al MODO AHORRO
El ex primer ministro francés Manuel Valls

El ex primer ministro francés Manuel Valls Europa Press

Manicomio catalán

El regreso del francés

"El ex primer ministro de la república francesa Manuel Valls vuelve a su ciudad de nacimiento, Barcelona, para ponerse al frente de una fundación de apoyo al mundo judío en la que también anda metido el exalcalde Xavier Trias i Vidal de Llobatera"

Publicada

Roda el món i torna al Born. El ex primer ministro de la república francesa Manuel Valls vuelve a su ciudad de nacimiento, Barcelona, para ponerse al frente de una fundación de apoyo al mundo judío en la que también anda metido el exalcalde Xavier Trias i Vidal de Llobatera.

Francia se le ha puesto difícil a nuestro hombre, como demuestra que fuese cesado recientemente como encargado de los Dom-Tom (Domaines et territoires d'Outre-mer) a causa de un malestar no muy bien resuelto en Nueva Caledonia.

Su primer retorno a Barcelona no fue precisamente un éxito. Se le recibió de uñas y con una actitud muy española que podría resumirse en la frase: “A mí no me va a decir un franchute lo que hay que hacer en mi ciudad”.

El tipo hablaba claro, que es lo menos catalán del mundo, y enseguida se ganó la hostilidad de una parte notable de la población barcelonesa. Y mi apoyo, hasta el punto de que acepté cerrarle la lista de su candidatura.

La verdad es que fue un placer conocerlo, aunque mis amigos franceses lo consideraban un trepa y lo despreciaban, ya que, pese a su actitud altiva en cuanto detectaba un micrófono, en la distancia corta era un contertulio muy agradable y un conversador asaz ameno.

Como todos recordamos, su camino hacia la alcaldía de Barcelona acabó fatal, pues se le había cogido una ojeriza que algunos no compartíamos, pero éramos pocos.

Ahora Manuel Valls vuelve para un cargo que también le va a granjear el asco de una cantidad ingente de barceloneses. Como todos sabemos, aquí lo que se lleva es el apoyo acrítico a Palestina y, si nos descuidamos, a Hamás, que es una organización terrorista, por si a alguien se le ha olvidado.

De ahí el reciente triunfo de un concierto pro Palestina en el que hubo que aguantar a Pep Guardiola ejerciendo de gazatí honorario mientras dirige un equipo de fútbol, el Manchester City, que es propiedad del jeque Mansour Bin Zayed Al Nahyan, notorio ricachón de Emiratos Árabes.

Previamente, nuestro Pep trabajó para Qatar (fue embajador de ese país en la consecución del Mundial de 2022, que finalmente se obtuvo) y hasta dijo que era un país en el que daba gusto vivir, aunque las mujeres fuesen por ahí disfrazadas de bolsa de basura. El señor Guardiola tiene una curiosa idea de la coherencia.

Hace unos días, el cementerio judío de Les Corts fue profanado sin que nadie diese la menor importancia a las tumbas destrozadas. De lo cual deduzco que la fundación del amigo Manuel tiene bastante trabajo por delante.

Sí, todos sabemos que Benjamín Netanyahu es un animal de bellota que en cuanto pierda el poder se tendrá que enfrentar a diversas causas judiciales. Pero Israel no se reduce al infame Bibi, como parecen creer muchos de nuestros palestinos vocacionales.

Hoy, en Barcelona, todo lo que huele a judío es atacado por sistema: hace unos días, hubo que anular un festival de cine israelí en el Club Maldà por las amenazas que sufrió la organización.

Una fundación destinada a defender a los judíos resulta especialmente necesaria en mi ciudad, donde el antisionismo deriva en antisemitismo con una facilidad y una frecuencia preocupantes. Al mismo tiempo, pasamos de las atrocidades que se registran a diario en Irán y de cualquier salvajada procedente del mundo islámico. Algunos, como Guardiola, por dinero. Otros porque necesitan concentrar todo su odio en Israel.

La fundación puede, además, alejar el foco de Sílvia Orriols y su apoyo sin límites a Netanyahu, haga lo que haga y mate a quien mate. Que disfrute la matamoros de Ripoll de su viaje a Tel Aviv, pero dejar Israel en manos de la extrema derecha local no me parece la más brillante de las ideas.

Suerte, pues, al amigo Valls en su nueva aventura catalana. Lo de la concesión en el acto inaugural de un reconocimiento a Pilar Rahola me lo tomaré como un daño colateral.