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Ejemplo de 'mail art' de una colección en el MACBA / FONS PERE SOUSA

El resurgir del mail art

Tras las huellas de Ray Johnson, muchos artistas recuperan el 'mail art', que ven como una nueva forma de creatividad colectiva

9 min

A mediados de los años 50, el artista neoyorquino Ray Johnson empezó a enviar por correo postal algunos de sus dibujos y collages (que él llamaba 'Moticos') a sus amigos, con el objetivo de demostrar que los artistas podían exponer y distribuir su obra sin tener que depender de las galerías o museos. Su iniciativa, de marcado carácter subversivo, acabó dando pie al llamado mail art o arte postal, una forma de expresión artística que consiste en el envío de cualquier creación por correo postal, con la libertad de ser manipulado por aquellos que lo reciben.

Con la llegada de Internet y las redes sociales, el objetivo original del mail art --esquivar a las instituciones--, parecía haber dejado de tener sentido, ya que cualquier artista puede hoy en día difundir y distribuir su obra por su cuenta en una plataforma online. Sin embargo, la irrupción de la pandemia de coronavirus, y el consecuente distanciamiento social y cierre de galerías y museos, ha conseguido volver a poner de moda una modalidad artística que los artistas ven ahora como una nueva forma de creatividad colectiva que ensalza el contacto físico con la obra de arte y la proximidad humana en medio de la soledad del confinamiento.  

Pieza de mail art de una exposición en el MACBA / FONS PERE SOUSA
Pieza de mail art de una exposición en el MACBA / FONS PERE SOUSA

Poner en cuestión el concepto de autoría

“Durante los primeros meses de la pandemia empecé a interesarme por el arte pre-internet, el arte sensorial, el arte postal... Me puse a pensar en las cartas que me enviaba con mis amigos en la escuela, las postales que nos enviábamos cuando nos íbamos de viaje... y me di cuenta de que la comunicación me resultaba mucho más fácil cuando no había móvil ni internet que ahora”, explicó a este medio la fotógrafa estadounidense afincada en Londres Quetzal Maucci. Maucci acababa de presentar While Searching For Each Other, una producción audiovisual basada en un proyecto de mail art que había llevado a cabo durante los meses más duros del confinamiento. El proyecto consistió en hacer circular por la ciudad de Londres un sobre en el que los destinatarios eran invitados a crear algun trabajo artístico (de formato libre ) inspirándose en sus sensaciones durante el confinamiento, y que a la vez interactuase con el contenido del sobre. Durante varias semanas el sobre fue circulando por distintos barrios y realidades de Londres, en lo que Maucci bautizó como la “ruta del aislamiento”. “Mi proyecto pone en cuestión el concepto de autoría mediante el uso de la colectividad participativa para producir una obra. La mayoría del proceso se lo debo a los participantes y su voluntad de compartir sus debilidades”, comentó.

Desde Nashville, en EEUU, el artista Jason Brown lanzó durante la primavera de 2020 una convocatoria de mail art llamada My view from home, en el que animaba a gente de todo el mundo a enviarle sus creaciones, inspirándose  en lo que vieran desde sus casas durante el confinamiento. En total recibió más de 350 obras de 27 países distintos, incluyendo Cuba, Alemania o India. “El mail art expande el concepto de artista. Los artistas de mail art pueden surgir de cualquier ámbito, la mayoría no son profesionales”, explicó a la revista Time. Brown ha publicado todos los trabajos recibidos en una web y tiene previsto donarlos todos a la biblioteca de la universidad de Vanderbilt, en Nashville.

“Los fundamentos del mail art son que cualquier persona, con un sello y un sobre, puede participar. Todas las técnicas son validas, y nada será valorado por un jurado, ni será puesto a la venta. Cualquier forma de arte se convierte en mail art una vez es enviado”, recuerda Brown en la web del proyecto.

Pieza de mail art de una exposición en el MACBA / FONS PERE SOUSA
Pieza de mail art de una exposición en el MACBA / FONS PERE SOUSA

Arte distanciado de su público

Otro ejemplo de mail art surgido durante la pandemia es el proyecto You Are Not Alone (No estás solo), organizada por una pequeña galería canadiense en colaboración con la asociación Syria.Art (Niza, Berlín), dedicada a la promoción del arte contemporáneo sirio. “Hacemos una llamada a artistas de todo tipo para que nos envíen obras que sirvan de testimonio de nuestra resiliencia, creatividad y humanidad colectiva frente a estos tiempos extraordinarios”, explicaban en la convocatoria los organizadores de You Are Not Alone , en el que han participado más de 180 artistas internacionales y unas 300 obras. “Con el mismo espíritu de los amigos por correspondencia y el movimiento mail art, esta exposición ha creado un documento físico y digital permanente de nuestra existencia en un momento de la historia sin precedentes”.

Para Jason Pickleman, galerista de Chicago especializado en mail art, no hay duda de que ese modelo ha recuperado el carácter subversivo que le dio su fundador, Ray Johnson, “por el simple hecho de estar desafiando a la pandemia”, explicó al portal Artnet News. “Es un arte perfecto para hoy en día. Es compacto. Es social y a la vez socialmente distanciado de su público, lo que lo hace excepcionalmente relevante en la actualidad”.

Pieza de mail art de una exposición en el MACBA / FONS PERE SOUSA
Pieza de mail art de una exposición en el MACBA / FONS PERE SOUSA

Pickleman explica que, a diferencia del arte convencional, el arte postal permite ser tocado y manipulado en todo momento, tanto por su creador, como sus transportistas y su destinatario. “El mail art tiene tiene una cualidad 'táctil' que no puede experimentarse en Instagram. Y en este momento de distanciamiento social, en el que la idea de tacto se ha convertido en algo sospechoso, la idea de absoluta fisicalidad se convierte en un propósito con sentido renovado”, añade.

Libre de culpas

Un buen lugar para enterarse de las convocatorias de mail art activas es la web del sindicato internacional de artistas postales (International Union of Mail Artists, IUOMA), fundado en 1988 por el artista holandés Ruud Janssen. Practicante de mail art desde su juventud, Janssen es también el comisario del TAM-Rubberstamp Archive, una colección de arte correo que acumuló entre 1983 y 2004, además de ser autor de una serie de entrevistas por correo a artistas postales reconocidos (entre ellas, el mismo Ray Johnson) que se han publicado en boletines y en internet.

“En el mundo digital actual, publicamos obras, enviamos la imagen al receptor, y esperamos una respuesta. Pero esa nunca fue la esencia del mail art”, recuerda Janssen en un artículo publicado en su blog. “El mail art está libre de culpas, nunca hay que esperar una respuesta, nunca sentirse obligado a responder. La esencia del mail art es que es invisible para todo el mundo excepto para el remitente y el destinatario. Es una red privada que te permite participar y explorar el mundo a otro nivel”, concluye.

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