El Gobierno de España apuesta por Barcelona

Manuel Gómez Acosta
5 min

El relato secesionista que busca la confrontación con el Gobierno de España se basa en la permanente pulsión victimista y en la manipulación de los sentimientos. La historia del Aeropuerto de Barcelona (Aeroport Josep Tarradellas) es un claro ejemplo de la permanente instrumentalización de falsos agravios para alimentar el victimismo más sectario por parte del Govern de la Generalitat.

El actual president de la Generalitat, aprovechando su intervención en las jornadas de Economía de Sitges de mayo del 2018, acusaba al Estado de intentar ahogar la economía catalana, poniendo como ejemplo de lo anterior el "bloqueo" al aeropuerto barcelonés.

La realidad ha desmentido dicho argumentario, el Aeropuerto de Barcelona, sin duda el mejor gestionado por AENA, es una historia de éxito. Representa más del 50% de los beneficios obtenidos por la compañía, lo que ha permitido el desarrollo de políticas públicas y la capacidad para internacionalizar la actividad del grupo. En los últimos años ha tenido un crecimiento espectacular, siendo el aeropuerto europeo que más ha crecido durante el 2018, con un incremento del tráfico intercontinental del 18,5% y una previsión de finalizar el año en curso con 53 millones de pasajeros. Con la nueva terminal satélite para 2026, se podrán alcanzar los 75 millones de pasajeros.

Desde el punto de vista estratégico, AENA apuesta porque Barcelona sea un "puente entre Asia y América". Para ello habría que conseguir que más compañías aéreas establezcan escalas de conexión. La Terminal Satélite será el eje de esta estrategia intercontinental. Según estudios de la sectorial de infraestructuras de SCC,  el sistema formado por la terminal satélite, y las actuales Terminales T1 y T2 tendrán capacidad para mover 100 millones de pasajeros anuales a finales de la próxima década.

Según estos mismos estudios, el empleo de aeronaves con capacidades un 10-20% mayores permitirá incrementar el pasaje con el mismo número de operaciones. El gestor aéreo, al  mismo tiempo que está ejecutando una modernización de sus procedimientos, está aumentando las dotaciones de las torres y del centro de control de Gavá, con el objeto de mantener la seguridad operativa y que el factor humano no sea limitante. Con relación al impacto ambiental las aeronaves que se están incorporando son un 50% más silenciosas reduciendo así el impacto acústico. Al ser las aeronaves cada más ligeras y consumir menos combustible, no se necesitan pistas tan largas, lo que hace menos necesaria una ampliación de pista que afectaría al ecosistema del Delta.

La buena gestión aeroportuaria exige la mejora de las conexiones ferroviarias. Urge la puesta en marcha de la lanzadera desde Sants que, con frecuencia de 7 minutos, conectará con las dos terminales T1 y T2, ya conectadas con la L9 del metro.

La gestión de AENA también supondrá importantes beneficios para la ciudad de Girona, su Aeropuerto quedaría como reserva de capacidad en el caso de un crecimiento de Barcelona más acelerado de lo previsto y además podría prestar servicio adicional a parte del mercado mas estacional. Sería necesario potenciar las conexiones ferroviarias en AV entre los dos aeropuertos de Barcelona y Girona, y con el sur de Francia, Lyon y París. Sin duda la ampliación de Girona ayudará a diversificar y dinamizar la economía del territorio con efectos directos e inducidos en la generación de empleo.

El Gobierno de España ha apostado siempre y seguirá apostando por el desarrollo del hub aeroportuario de Barcelona, principal centro logístico del Mediterráneo. La pertenencia del sistema aeroportuario barcelonés al grupo AENA le permite aprovechar sus sinergias y tener la suficiente masa crítica para crecer por encima de la media europea. No hay ninguna duda de que a Cataluña y a Barcelona les interesa formar parte de un proyecto común y compartido que se llama España.

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¿Quién es... Manuel Gómez Acosta?
Manuel Gómez Acosta

Ingeniero industrial. Ha sido director de Relaciones Institucionales del Grupo Alstom en Cataluña (2004-2015) y vicepresidente del clúster ferroviario Railgrup (hasta octubre 2015). Anteriormente fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona por el PSUC (1982-1983), ingeniero industrial de la MTM (1974-1986), director de Cooperación Tecnológica Internacional de TMB (1986-1990), director general de TUBSA (1990-2001) e investigador y jefe de proyectos de estudios de infraestructura del IERMB (2001-2004).

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