Llevo días acostándome tarde, de nuevo por culpa de una serie. Esta vez es The Morning Show (Apple TV+), una serie que nos cuenta qué ocurre en una cadena de televisión cuando uno de sus presentadores más famosos es despedido tras saberse que llevaba años acosando sexualmente a las trabajadoras más jóvenes.

El presentador en cuestión, Mitch (interpretado por Steve Carell), es —por supuesto— un hombre de mediana edad, atractivo y carismático, que cae bien a todo el mundo y que encima hace ganar a la cadena millones de dólares. ¿Cómo no mirar hacia otro lado cuando Mitch sacaba su faceta "depredadora"? ¿Cómo atreverse a denunciarlo si me juego el puesto de trabajo?

La serie, ambientada en 2019, dos años después de que se desvelaran las numerosas acusaciones de abuso sexual contra el productor de cine Harvey Weinstein y de la expansión del movimiento #MeToo, tiene la virtud de hacerte poner en la piel de cada personaje y empatizar con sus motivaciones para destapar o encubrir los abusos dentro de la cadena. Pero la conclusión es solo una: mirar hacia otro lado es ser cómplice del abusador.

"Las motivaciones de nadie son completamente puras", reconoce Chip Black, el productor ejecutivo de The Morning Show, interpretado por Mark Duplass, en el último episodio de la primera temporada. Diría que tiene razón.

El jueves, cenando con cuatro amigas, quise comentar la serie. "A veces se entiende mejor la importancia de un acontecimiento histórico cuando ya ha pasado un tiempo", les dije en referencia al movimiento #MeToo. Para mi sorpresa, dos de ellas no se acordaban del #MeToo.

Sí se acordaban —por suerte— del caso de Dani Alves, el exjugador del Barça condenado inicialmente por agresión sexual a una joven en los baños de la discoteca Sutton y posteriormente absuelto. Me acuerdo de que, en pleno auge del escándalo, escuché a muchas mujeres, ya mayorcitas, insinuar eso de que "fue ella quien lo provocó" o "sabes muy bien a lo que vas cuando te metes en el baño de una discoteca con un famoso".

El problema de quienes defienden esto, en mi opinión, es que no son capaces de empatizar con una chica de veintipocos años que de pronto se encuentra acorralada por un hombre poderoso. Como si fuera tan fácil negarse. Como escribió la crítica de televisión Meredith Blake en Los Angeles Times, The Morning Show muestra cómo es posible abusar del poder y los privilegios sin necesidad de recurrir a amenazas explícitas.

La serie podrá ser buena o mala, pero su mensaje sigue siendo muy actual: #MeToo