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Una foto de Núria González con la imagen de una manifestación en Madrid contra el desahucio de Maricarmen.

Una foto de Núria González con la imagen de una manifestación en Madrid contra el desahucio de Maricarmen. Crónica Global

Pensamiento

Paso de Maricarmen

"La pornográfica campaña de imagen dirigida por el autodenominado "Sindicato de Inquilinas" ha sido tan atroz que van empezando a salir los trapos sucios de este chiringuito"

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Como ciudadana que paga sus impuestos y cumple con sus obligaciones, declaro que ya no soporto más el maltrato institucional al que nos está sometiendo el Gobierno del Estado. Todo está en proceso de descomposición en manos del hampa gubernamental y, encima, el dinero que pagamos se va a medios de comunicación públicos o subvencionados que nos incrustan cortinas de humo para distraernos del hecho fundamental, que es que ya no somos un Estado, sino una pseudoestructura corrupta y criminal.

Arrancamos la semana sabiendo que, desde el grupo criminal organizado que presuntamente dirigía el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, compuesto por personajes como Leire Díez, también conocida como "cloaca", se quiso contratar a dos bandas de narcos extremeños para amedrentar a la jueza que instruyó el caso del hermano del presidente Sánchez, ya condenado. Esta mexicanización de España no ha sido ni nombrada ni, mucho menos, condenada por ningún dirigente socialista, lo cual implica directamente que no les parece mal y que, por tanto, les beneficiaba tal cosa.

Los hechos son de una gravedad supina y darían al traste con cualquier gobierno con un mínimo de decencia, pero, como aquí nos llevan inoculando indecencia institucional en vena casi una década, hemos perdido la capacidad de reacción y, lo que es peor, la capacidad de supervivencia.

También hemos corroborado esta semana, porque saberlo ya lo sabíamos, que las redes de trata de niñas para la prostitución se están poniendo las botas con las niñas utilizadas para la invasión de Ceuta. Niñas que son responsabilidad directa del Estado español y cuya única protección efectiva es la de las vecinas y vecinos del barrio de El Príncipe. Y, aun con la ciudad invadida, los vecinos y el alcalde de Ceuta siguen dando la talla mientras, desde Madrid, en la campaña más vomitiva contra una persona que se les ha ocurrido hacer, intentan echarle la culpa a Vivas.

Hemos conocido que el ínclito ministro de Transportes, Óscar Puente, el cual es responsable directo de conocer que las vías de Adamuz estaban rotas desde hacía meses antes del accidente y no las arregló, contesta a los afectados y familiares de los 46 muertos del accidente ferroviario con notas hechas con IA que no se molesta ni en repasar. Yo digo que, ya que está en eso, le ceda el control de sus redes sociales a la IA; al menos, será más educada.

Además, nos han sacado los colores como país un grupillo de estudiantes americanos que le han preguntado a Pedro Sánchez por todos los desastres y escándalos que le rodean, incluido el envío de su señora a prisión por los chanchullos con la cátedra de la catedrática sin estudios. Preguntas que nuestra prensa vergonzosa, pero siempre bien regada de dinero público, no se ha atrevido nunca a decir. Se les debería caer la cara de vergüenza a las Anitas Pastor, Sílvias Intxaurrondos, Javieres Ruiz y demás ruina comunicativa de turno, que unos simples estudiantes los dejen en evidencia, en evidencia de su servilismo al poder que los mantiene.

Y todo esto que ha pasado solo en esta última semana ha sido borrado por el caso de una señora mayor que vivía hacía veinte años en la milla de oro de Madrid pagando doscientos euros al mes y que ha rechazado sistemáticamente todas las alternativas habitacionales, mucho más que dignas, que se le habían ofrecido. Ojalá todas las personas vulnerables con las que trato cada día tuvieran el mismo grado de vulnerabilidad que la señora Maricarmen, lo digo muy sinceramente. Pero todo no está perdido porque la pornográfica campaña de imagen dirigida por el autodenominado "Sindicato de Inquilinas" ha sido tan atroz que van empezando a salir los trapos sucios de este chiringuito, que igual acaba peor de lo que pudo llegar a calcular.

Mientras, Olga se suicidó hace una semana en L’Hospitalet de Llobregat y al “Sindicat de Llogateres”, versión catalana del chiringo, y a toda la prensa catalana les importó un pimiento.

Pues yo me niego a entrar en el juego. Como ciudadana, ejerzo mi derecho a la legítima defensa y me resisto a ser arrastrada por estas operaciones de marketing barato, que incluyen la utilización mezquina de personas en apuros. Me niego. Paso de Maricarmen y de todas las setas informativas y políticas que quieran distraer de la situación extremadamente grave en la que nos encontramos como país.

Me deprime mucho que una parte de la sociedad aún se deje llevar por el sentimentalismo infantil, especialmente muchas mujeres, mirando el dedo llamado Maricarmen, y no vea la luna, que es la anulación total de cualquier garantía de paz, progreso y seguridad.

Las leyes, los contratos sociales, el orden judicial y hasta la seguridad ciudadana los necesitamos muchísimo más los pobres que los ricos. Así que estos criminales “Juegos del Hambre” en los que nos ha metido esta clase política a todos los trabajadores y trabajadoras, unos contra otros para salvaguardar la miseria que ofrecen, no son casuales y si los reventamos, tal y como se está insinuando últimamente, y tal y como ya ha pasado en otros países, los peores parados seremos los que menos tenemos.

Yo me niego. No compro más circos. No compro más soflamas de gente que ha generado el problema y no da ninguna solución, precisamente porque solo existe porque existe el problema. Por eso y porque los partidos políticos están hasta repletitos de ignorantes muy dañinos cuyo único mérito es obedecer al jefe y darle al botón. Cosa que podría hacer hasta un mono.

Y no quiero irme sin señalar un ejemplo práctico de la destrucción que nos rodea. La diputada Ana Vázquez fue reprendida por enseñar un espray pimienta en el Congreso. Un espray que muchísimas mujeres, y no solo en Ceuta (véase, por ejemplo, Barcelona), llevan en el bolso. No le hizo daño a nadie con el espray, obvio, pero sí desmontó el relato del régimen. Porque el Estado ya no es capaz de defender a sus ciudadanas, con lo cual ha dejado ya de ser Estado, pero el Gobierno no quiere dejar nunca de ser Gobierno, aunque gobierne la pobreza y el caos.

Por eso, paso de Maricarmen.