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Josep Maria Cortés y una imagen de asaltantes de la frontera de Ceuta

Josep Maria Cortés y una imagen de asaltantes de la frontera de Ceuta FOTOMONTAJE CG / Marcos Moreno - Europa Press

Pensamiento

El ‘Cover-up’ de la impunidad

"La crisis de Ceuta está teniendo un pésimo 'cover-up', empezando por la lentitud insufrible del Gobierno y por los que la califican de invasión o guerra híbrida (estoy de acuerdo), pero sin atreverse a desmontar las falsedades del régimen de Rabat apoyado por Netanyahu y Trump"

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Cuando el poder da un mal paso trata de reescribirlo a través del Cover-up calculado y, si el experimento no sale bien, ocurre lo que vimos en la película homónima sobre las matanzas en Vietnam y los abusos en Abu Ghraib: excusatio non petita.... o quien se excusa sin que se lo pidan, en realidad se acusa a sí mismo.

La crisis de Ceuta está teniendo un pésimo Cover-up, empezando por la lentitud insufrible del Gobierno y por los que la califican de invasión o guerra híbrida (estoy de acuerdo), pero sin atreverse a desmontar las falsedades del régimen de Rabat apoyado sin tapujos por Netanyahu y Trump.

Cuando uno inventa el límite de la experiencia humana debe encajar en su relato a quienes la ponen en peligro. Algo así ocurre con el ático de Ayuso, cuyas explicaciones evitan presentar el registro de la compra y ponen al descubierto versiones oficiales contradictorias. Total, un Cover-Up de pacotilla con excusas que se contradicen aumentando el error.

También la Generalitat de Cataluña está servida en materia de coberturas engañosas. En el clima enrarecido de la Enseñanza, la consejera, Esther Niubó, no para de hablar del fracaso de los evaluadores de los objetivos de PISA que serán expedientados —pelotas fuera— o de la climatización de las escuelas con un proyecto de cinco años, implicando a los ayuntamientos, aunque nadie cree en la colaboración, por ejemplo, de Xavier García Albiol, el alcalde de Badalona la segunda ciudad de Cataluña.

Niubó tampoco cree en los sindicatos frentistas, como la Ustec; ella conoce la radicalización verbal de la CUP y el síndrome de abstinencia del espacio Sumar. Conclusión: su Cover-up se ha construido sin un correlato; es un diálogo de sordos.

El avance del extremismo empieza en la mentira, como muestra Susan Stokes, profesora de la Universidad de Chicago que ha presentado en España su libro Los regresores (Galaxia Gutenberg), refiriéndose a los líderes, cuyos rodeos erosionan el Estado de Derecho contando con el apoyo electoral y sin necesidad de eliminar gobiernos abruptamente y a la fuerza.

Hay ejemplos de menor enjundia, pero de calado social, como las vueltas de Joan Laporta, el presidente del Barça que expone su Cover-up combinando su simpatía con los retoques sobre el balance contable de la entidad, dotado de una deuda inasumible y un ebitda recargado de amortizaciones refinanciadas; o el Cover-up, también futbolero, de Florentino Pérez, que disfruta de recalificaciones urbanísticas en el Madrid de los Austrias y maltrata a los árbitros de fútbol para no hablar de la incapacidad de su equipo, cuya queja hunde cada día un poco más a la Casa Blanca.

Los autores de esta modalidad de revisión están lejos de la verdad; desconocen la máxima de Cicerón: la historia es la maestra de la vida. Los protagonistas del Cover-up tendencioso cuentan con salvar su impunidad. Lo hace en Ceuta el Ejecutivo escondiendo su pertenencia detrás de su apariencia; lo hacen las 11 autonomías del PP que conculcan las leyes aprobadas en el Congreso y también algunas togas (las menos) atentas al raíl ideológico en la carga de la prueba; y el contagio llega hasta las mitras que olvidan sus atropellos del pasado en el secretismo de la sacristía.