Ignacio Vidal-Folch opina sobre Aliança Catalana y su líder, Sílvia Orriols
El “think tank” de Sílvia Orriols
"La líder de Aliança Catalana sube, en las estadísticas, como la espuma, pero no parece contar con mucha masa crítica intelectual"
Es curioso cómo la alcaldesa de Ripoll y jefa del flamante partido Aliança Catalana, pese a toda la propaganda que le proporciona el mismo temor que provoca —¡que viene el fascismo! ¡Que viene el fascismooo!— y a pesar del crecimiento velocísimo de sus expectativas de voto para las próximas elecciones municipales y parlamentarias, no ha conseguido, todavía, aglutinar en torno a sí a un cónclave significativo de intelectuales de cierto rigor, de cierta solvencia, un think tank generador de ideas. Habrá que calibrar si ello es un síntoma de que su mecha es corta.
Hasta cuando Artur Mas se tiró al monte del desafío al Estado —representado por un presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, bastante pasivo y tolerante— aglutinó en su entorno a gestores y profesionales de solvencia contrastada, muchos de ellos procedentes del PSC.
Tenía, por ejemplo, a Xavier Rubert de Ventós, el filósofo que escribía los discursos de Jordi Pujol y —esto es grande— también los de Pasqual Maragall, como me contó a mí en cierta ocasión. Tenía a Mas-Colell, que era (sigue siendo) un economista de prestigio internacional. Tenía, en Cultura —ya sé que para los políticos es una cartera de muy relativa importancia— a Ferran Mascarell, al que no se le puede negar experiencia y conocimiento del asunto que se le confiaba. Tenía a un jurista como Carles Viver Pi-Sunyer, que había sido vicepresidente del Tribunal Constitucional y al que encargó el entramado “legal” para independizar a Cataluña pasando “de la ley a la ley”.
A todos estos, en el círculo profesional íntimo. Además contaba a su favor con la prensa catalana subvencionada, la radio y la televisión. No hace falta recordar que cada cerebro o cerebrito sociata que se pasaba al servicio de Mas no sólo fortalecía a Convergencia, sino que también debilitaba al PSC.
Tampoco hace falta recordar que, pese a estar rodeado de tan potentes consejeros y altavoces, maestros en la creación de lenguaje, generación de discurso y manipulación de la opinión pública, la presidencia de Mas fue lo que en catalán llaman un “nyap”.
Artur Mas comenzó siendo arrojado por los descamisados “al basurero de la historia” (él prefería llamarlo “fer un pas al costat”) y su proyecto acabó como el rosario de la aurora, con la autodestrucción del partido y sus líderes, en fuga o en prisión. Ahora dicen que Mas anda por ahí, merodeando, oliendo donde guisan, sin dejar de disfrutar de la escandalosa paga que perciben todos los expresidentes de la Generalitat a cargo de los presupuestos del Estado.
Todos los nuevos partidos que nacieron a rebufo de la crisis y la indignación popular tenían también sus cónclaves de cerebros grises, y eso no les ha impedido naufragar. Ciudadanos nació de un grupo de intelectuales de la mayor solidez y con un líder que parecía sobradamente preparado. Ahora no queda nada de aquel partido que ganó unas elecciones a la Generalitat pero no le alcanzó para gobernar. Podemos también nació de un grupo de profesores de política en la universidad Complutense. Su líder, Pablo Iglesias, alcanzó la vicepresidencia del Gobierno y ahora el partido también está al borde de la extinción.
Orriols sube, en las estadísticas, como la espuma, pero no parece contar con mucha masa crítica intelectual. Su ideólogo, y candidato a la alcaldía de Barcelona para las elecciones municipales de 2027, es Jordi Aragonès, que es profesor de secundaria; con todos los respetos para los sufridos docentes de ese tramo educativo, no es que sea un título imponente.
Es sintomático que cuando Orriols quiere que un intelectual de campanillas lea el pregón en su propio feudo, lo más solvente que ha encontrado ha sido… a un columnista que tuvo un ataque de vértigo y en el último momento la dejó plantada, siendo reemplazado por Ramón Cotarelo, jubilado madrileño de facultades mentales francamente preocupantes.
Con estos mimbres está claro que no se puede hacer un cesto impresionante ni trabar un discurso seductor…
Ahora bien, es posible que, sea por fatiga de los materiales o sea por la pérfida IA, o las disolventes redes sociales, o el cambio climático u otras causas, nos estemos volviendo todos cada día más simplones y más primarios, y en consecuencia lleguemos a ver a la señora Orriols de presidenta de la Generalitat y a Jordi Aragonès de alcalde de Barcelona.
Pues buenu. Pues vale.