Durante los meses de vacaciones, un par para ser exactos, no vimos ni una sola manifestación de docentes. Ni una sola, no fuera caso que la movilización desestabilizara sus vidas.
Tampoco se apuntaron de forma masiva a los cursos de formación. Deben pensar que en periodo laboral mucho mejor que en el vacacional. ¡Dónde va a parar! Y formación, los profesores, necesitan, porque con la actual no pueden formar a los chavales como pudimos comprobar en el Informe PISA. Solo participaron los mejores y los datos no son para tirar cohetes.
Si yo hubiera sido conseller del ramo, les hubiera convocado unas cuantas veces en agosto para ver su respuesta. Bromas aparte, creo que no hubiera tenido ningún resultado positivo. ¿Por qué? Porque no hay intención de los sindicatos de desconvocar ninguna huelga. Cortaron carreteras, las rondas, las vías, y provocaron el caos.
Era impresentable ver la Ronda del Litoral cortada por un mísero puñado de liberados sindicales. Digo liberados porque el seguimiento solo fue de un 9%.
Pero las direcciones del Komintern sindical ya anuncian más huelgas y una asamblea para el día 19. Allí todos se pondrán estupendos. De hecho, nos están anunciando las de diciembre, porque dan por hecho que de acuerdo, nada de nada. Por un lado, porque han sido desbordados por sus asamblearias bases y, por otro, porque en marzo de 2027 hay elecciones sindicales. Y, si vamos un poco más allá, por la frenética actividad partidista por controlar el mundo docente. Seguro que la CUP, Comunes y ERC podrían contarnos muchas cosas. Por cierto, en ERC militan muchos afiliados a CCOO, firmante del acuerdo.
¿Lo saben en Calabria? No tengo dudas de que sí. Por eso, USTEC y CGT han enarbolado su lema de campaña ¡Quien más grita, gana! a costa de los sufridos alumnos, los grandes perjudicados. No tienen intención de llegar a ningún acuerdo, porque hacen de la radicalidad su carta de presentación.
USTEC ha reconocido que el Govern ha asumido una parte de sus reivindicaciones, pero no tiene intención de asumir lo que aceptó en su día. Se la juega en marzo ante una CGT que está apostando el todo por el todo. Sorprende esta radicalidad cuando este ardor guerrero no existía en los años del procés. Estaban los profesores ante otras prioridades.
Ahora, con mayor inversión que nunca —2.600 millones—, con aumentos salariales por encima de los 1.500 euros en un plazo de cuatro años, con inversiones en infraestructuras de casi 300 millones, con 1.103 nuevos maestros y 1.830 profesionales, menos ratios en las aulas, un aumento de personal en inclusión del 7,4% por encima del crecimiento de los alumnos, con 2.141 aulas de acogida, han decidido poner en jaque el sistema por interés puro y simplemente corporativo.
Objetivo: ganar las elecciones sindicales. Para conseguirlo, no dudan en hackear al gobierno que más dinero ha puesto encima de la mesa, consciente de la debilidad del sistema, y a los propios alumnos. Que lo importante —ganar las elecciones— no nos haga pensar en lo urgente —el nivel de la escuela y de sus alumnos—.
Los sindicatos dicen que los maestros están estresados y que la presión es inaguantable. Como si el resto de los trabajadores de este país vivieran de la sopa boba. Dicen que el sistema hay que cambiarlo, y tienen razón. Pero con los logros obtenidos, sería mejor optar por la negociación y no por la confrontación porque, señores maestros, ustedes también son culpables del deterioro de la educación en Cataluña.
Que chavales de secundaria no sepan quién es el presidente de la Generalitat de Cataluña, de que sean capaces de situar a Granada como comarca del Pirineo, que su comprensión lectora sea un fiasco y que no tengan ni p… idea de dónde nace el Ebro, ¿los maestros no tienen ninguna responsabilidad?
El año pasado, el nivel de los chavales se resintió seguro después de 23 días de huelga, y este año vamos por el camino. Seguirán con las huelgas, pero no conoceremos renuncias a las mejores condiciones que ya quisieran para sí miles de trabajadores catalanes.
La enseñanza está mal —lo de PISA es un claro ejemplo—, pero los maestros no son víctimas, son también culpables. Dará igual lo que ponga el Govern sobre la mesa. Cualquier propuesta será rechazada por insuficiente, porque las mentes pensantes tienen la cabeza en marzo del 27. No aceptarán nada porque su objetivo no es ni el sistema, ni la mejora educativa, ni los alumnos. El objetivo son ellos mismos. Seguirán mirándose el ombligo y acusando del fracaso a todos eludiendo su responsabilidad. Que no es poca. El que más grite, seguramente, ganará, pero perderemos todos. Los niños, los primeros. Felicidades, señores y señoras. Si este es el nivel de los que enseñan a nuestros hijos y nietos, apaga y vámonos.
