De todas las noticias epoustouflantes que emanan de ese sindiós que es el Gobierno presidido por Pedro Sánchez, unas merecen las primeras planas de los diarios y otras aparecen en lugares menos rutilantes, tal vez porque no apuntan a un responsable concreto, sino a la ineptitud general de toda la Administración.
¿Qué nos invaden los moros y el presidente se va de vacaciones a las Canarias? ¡Lugar destacado en diarios de papel y digitales! ¿Qué hemos vuelto a perder tropecientos millones de euros de los fondos europeos Next Generation porque se nos ha pasado el plazo que nos dieron para repartirlos entre los más necesitados? Un suelto al final de la información española y va que chuta, que somos todos muy elegantes como para ponernos a hacer el gañán hablando de dinero.
Ya he perdido la cuenta de todos los millones que llevamos perdidos por quedarnos fuera de plazo. Como ustedes ya sabrán, los monises de la UE hay que repartirlos en unos meses. Si no lo hacemos, hay que devolverlos. Pero debe ser que en España nos sobra el dinero, ya que cada día (o dos) me encuentro en la prensa con un nuevo incumplimiento de la Administración española, cuando la cosa no debería ser tan difícil de organizar, teniendo en cuenta que todos los países necesitan pasta para sus cosas y el nuestro, que yo sepa, no es una excepción.
Vamos a ver, yo ya entiendo que el ministro del ramo esté muy ocupado inventándose unas patrañas con las que disimular su última metedura de pata pero, ¿no hay nadie por debajo de él que pueda planificar el reparto del dinero europeo, sea el de la Next Generation o el de la actual? ¿No hay por ahí algún subsecretario o subsecretarillo con la cabeza despejada, una calculadora que funcione y un bolígrafo con el que tomar nota de las incidencias del reparto de capitales?
Pues da la impresión de que no, ya que cada día (o cada dos) nos desayunamos con la noticia de que hemos vuelto a tirar a la basura 3.000, 5.000 o 10.000 millones de euros porque estamos fuera de plazo. Me pregunto qué hay más importante, para cualquier Gobierno, que hacer bien sus cuentas, y no comprendo cómo un tema tan capital, en todos los sentidos, como éste es despachado por la prensa con un suelto y por el Gobierno sin dar la más mínima explicación sobre la incompetencia de sus funcionarios. ¿Que nos van a soplar 10.000 millones de euros porque no sabemos muy bien a quién dárselos? Pues ningún problema, qué se le va a hacer, otro imponderable de la Unión Europea. Y a otra cosa, mariposa.
España está trufada de gente que no llega a finales de mes. Y de instituciones culturales, sin ir más lejos, que las pasan canutas para poner en marcha sus cosas, de los productores cinematográficos a los directores de museos, pasando por las bibliotecas. Nuestra maltrecha Educación también agradecería algo de dinerito fresco. O nuestros trenes. O nuestras líneas aéreas. O nuestra industria, pesada o no. Pero a nadie le llega ni un euro porque a unos cuantos funcionarios no les da la gana hacer su trabajo y cada dos por tres hay que estar devolviendo dinero a sus legítimos propietarios.
Si alguien debería apretarle las tuercas a todos esos vagazos ministeriales es la prensa. Pero ésta prefiere destacar la última trola de Pedro Sánchez o el nuevo rebuzno de Oscar Puente en vez de señalar con el dedo a los responsables del despilfarro nacional. Puede que haya dinero para dar clases de feminismo fetén y pensamiento queer a los indios mapuches (si no se comen a los conferenciantes), pero para invertir en las necesidades del país nunca hay mucha prisa. De hecho, hay tan poca que siempre se nos agota el plazo del reparto antes de haberlo emprendido.
