Pues a mí me gustaría que regresara Artur Mas, nadie ha usado nunca con tanta profusión y pericia las metáforas náuticas, y la verdad es que se echan en falta. Donde esté un "tenemos el viento a favor" que se quite el "Europa nos mira" de Puigdemont y sus seguidores. Donde esté un "que cada palo aguante su vela", que se quiten los ordinarios "primero los de aquí" o "prioridad nacional".
Puigdemont no tiene ni el titulillo para comandar una zodiac, y eso se nota en sus paupérrimos resultados. Un líder debe ser, ante todo, marinero, ahí están Churchill y Franco para demostrarlo, cada uno en un extremo de la democracia, o sea, uno en la proa y el otro en la popa.
No es que Artur Mas vaya a servir de nada, pero eso es lo que esperamos de cualquier presidente de la Generalitat, e incluso de cualquiera que opte a serlo. La Generalitat hace aguas desde su creación, si se me permite también a mi hablar un poco a lo marinero, pero por lo menos con Mas vamos a aprender mucho.
Para empezar, él no quiere gobernar Cataluña, sino estar en el puente de mando, que queda más náutico. Tal vez recibir a representantes de otras instituciones con un blazer azul marino cruzado, pantalón blanco y gorra de plato no sea lo más adecuado de acuerdo al protocolo, pero no vamos a ponernos exquisitos por esos detalles si a cambio el hombre se propone luchar por Cataluña contra viento y marea.
Con Artur Mas, Junts dejaría por fin de dar bandazos, porque con Puigdemont al mando está claro que ha perdido el norte, es necesario poner al timón a alguien que sepa corregir el rumbo. De un tiempo a esta parte, el barco hace aguas y sus votantes se pasan con todo el equipaje a Aliança Catalana, que se ha especializado en pescar en el río revuelto de la seguridad y la inmigración.
El viejo lobo de mar que es Mas se ha propuesto recuperar el espíritu de la antigua Convergencia, que es como mejor les iba a todos, tanto en lo político como en lo económico, no digamos en lo penal. Regresar a puerto conocido es siempre la mejor opción en política, especialmente cuando las encuestas electorales anuncian marejada.
Visto que lo del procés fue una mala idea, lo mejor es recoger velas y volver a la vieja política, que es donde los catalanes se sienten como pez en el agua. Si finalmente Puigdemont regresa a casa gracias al pelillos a la mar que supone una amnistía, se le deberá recordar que donde hay patrón no manda marinero y que aquí ya no pinta nada, es un lastre que arrastramos.
Artur Mas sabe que es hora de recoger velas y echar por la borda todo lo que recuerde a Junts: la nueva Convergencia, es decir, la vieja, asoma ya en el horizonte. Si la finalmente la cosa no llega a buen puerto y el pobre Artur Mas, a su edad, tiene que huir como su sucesor en el cargo, siempre podrá precisar que lo que hizo fue saltar por la borda, que queda menos cobarde.
La verdad es que uno ignora qué puede mover a Artur Mas a embarcarse de nuevo en la política, a no ser que en estos momentos se encuentre con el agua al cuello y vea en la antigua Convergencia una tabla salvadora, aunque sea a costa de cortar amarras con el pasado, es decir, con Junts y con Puigdemont. Imagino que hay gente a quien le cuesta resistirse a los cantos de sirena.
O a lo mejor sus razones para volver son mucho más prosaicas de lo que pensamos, que ya se sabe que barco en varadero, no gana dinero.
