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Guillem Bota

Guillem Bota

Pensamiento

El Papa, ante su misión más difícil

"Hubo papas que se las vieron contra ejércitos extranjeros que asediaban Roma, otros vivieron auténticos cismas que amenazaban con destruir la Iglesia, los hubo que hicieron de su pontificado una lucha contra el comunismo... y lo que se espera del pobre León XIV es que diga Mare de Déu en lugar de Madre de Dios"

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Estoy seguro de que los papas de Roma eligen cuidadosamente los lugares que han de visitar, por eso van allí donde la ayuda de Dios le es más necesaria a los fieles (y también a los que no lo son, a estas alturas no va a hacer distinciones el Señor).

Así, viajan a Mongolia, a Cuba, a ciertos países de África y a otras zonas donde la guerra o la pobreza son el pan de cada día. Y a la España actual, claro, donde la intercesión divina las va a pasar canutas para arreglar el despropósito en que se ha convertido el país.

Para mí que esto no lo arregla ni Dios, pero en fin, bien está que lo intente.

Llega León XIV a un país que no hay por dónde cogerlo, con un partido en el Gobierno al cual no le queda nadie limpio de corrupción y con unos ciudadanos cada día más pobres, aunque de vez en cuando pretendan convencernos de lo contrario con estadísticas, indicadores y números.

Todo mentira, por supuesto, no hay más que salir a hacer la compra para refutarlo. Puestos a estar todos hundidos en la mierda, lo está hasta la prensa, que lo primero que le preguntó al líder de la Iglesia católica en el mundo, fue si es del Barça o del Real Madrid, así, dejando claro cuáles son los temas que más importan a los españoles.

En este preciso momento fue cuando León XIV confirmó en su fuero interno que había elegido el destino ideal, un erial ideológico y moral en el cual la fe cristiana podrá demostrar que lo suyo son las empresas épicas.

Tras preguntarle por su equipo de fútbol favorito a un norteamericano, los hubo después que se interesaron por otra cuestión teológica fundamental: si cuando recale en Barcelona hablará mucho o poco en catalán.

Todo eso sin salir de España. El pobre León debió de frotarse los ojos. Tírese usted unos años estudiando teología, pase después unos cuantos más de misiones en el Perú, llegue a cardenal, arrégleselas para que el Espíritu Santo ilumine al cónclave para que le elijan Papa, todo eso para que después el interés de los fieles recale en si dirá buenas tardes o bona tarda.

Hubo papas que se las vieron contra ejércitos extranjeros que asediaban Roma, otros vivieron auténticos cismas que amenazaban con destruir la Iglesia, los hubo que hicieron de su pontificado una lucha contra el comunismo... y lo que se espera del pobre León XIV es que diga Mare de Déu en lugar de Madre de Dios.

Hay días en que le dan a uno ganas de colgar la sotana.

Pero después se lo repiensa uno. Si existe un sitio donde las misiones cobran de nuevo sentido no es el África, ahí ya irá alguna ONG a hacerse fotos con los negritos.

Tampoco en Asia, ahí no hay manera de luchar contra unas religiones tan laxas que ni siquiera poseen el concepto de pecado, cómo se va a apuntar nadie al cristianismo, una fe donde se puede pecar hasta de pensamiento.

No, las verdaderas misiones solo pueden llevarse a cabo en España, aquí es necesaria más que en ningún otro sitio una verdadera labor de evangelización y ayuda, supongo que eso es lo que ha venido a comprobar el Papa en persona.

A nuestra clase política no va a arreglarla ni Dios, no hace falta que malgaste esfuerzos en eso, nos conformamos con que vayan todos al infierno cuando les llegue la hora, aunque en algunos casos concretos no estaría mal que, él que dispone de línea directa, intercediera para que esa hora se acelerase.

Somos los ciudadanos quienes más necesitados estamos de ayuda, y no la espiritual sino la material, a ver si ahora que nos ha visto y olido de cerca, organiza León XIV un nuevo Domund, y escolares de todo al mundo salen con una hucha a recoger dinero para que los pobres españolitos puedan comer, lavarse y tener acceso a medicamentos, como dicen que es normal en los países del primer mundo.