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Jordi Mercader e imagen de una huelga de profesores

Jordi Mercader e imagen de una huelga de profesores

Pensamiento

La paga de mayo no apagará el incendio en las escuelas

"Arreglar tanto problema escolar será, como poco, tan caro como solucionar el déficit de infraestructuras de Renfe en Cataluña. No se trata solo de sueldos, por eso no parece cosa del presupuesto ordinario"

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La Conselleria d’Ensenyament, amenazada de 17 días de huelga por el lobi sindical encabezado por Ustec, parece fiar las posibilidades de acabar el curso escolar con cierta normalidad al inminente cobro por parte de los docentes de la primera paga resultante del acuerdo con UGT y CCOO para aumentar el complemento específico.

Y si la primera paga de 800 euros no amansa la protesta, PSC y ERC tienen listos unos presupuestos con un incremento del 22,8% para el departamento. Con un inconveniente: la vergonzante españolización de la política catalana les impide presentar mañana mismo el pacto presupuestario que, quizás, ayudaría a desarmar las convocatorias de paro.

La prioridad del Gobierno catalán es no incomodar al PSOE con nuevas concesiones a ERC antes de la celebración de las elecciones andaluzas. Como si la congelación de la cesión del IRPF a la Generalitat, exigida inicialmente por ERC como sine qua non para aprobar los presupuestos, le hubiera servido de algo a la candidata socialista a la Junta. Los sondeos son crueles con la exministra María Jesús Montero.

Los aumentos de sueldo no van a apagar, ellos solos, el incendio que se vive en la escuela catalana. Los muchos años de olvido económico y de falta de adecuación profesional a las nuevas exigencias del sistema escolar han acentuado la desconfianza entre el profesorado.

Esta evidencia ayuda a entender la movilización de los maestros justamente después de que la Administración central aprobase una subida salarial a los funcionarios de un 11% en cuatro años, y que la Generalitat haya acordado con los sindicatos progresistas un incremento del complemento específico que supondrá unos 3.000 euros por cabeza y una inversión en el sistema escolar de 2.000 millones en el período 2026-2029.

Ustec y la Intersindical, actuando de oposición política al actual gobierno de la Generalitat, han sabido inflamar esta situación real de agravio prolongado que ya conocían cuando gobernaban los suyos, pero que no consideraron oportuno denunciar, seguramente, para no entorpecer la movilización soberanista.

La escuela catalana vivía, entonces y ahora, acosada por el intrusismo de una generación de padres sobreprotectores que avalan a unos alumnos desafiantes ante unos educadores sobrepasados por las plantillas insuficientes, una burocracia asfixiante y el incremento de sus obligaciones para conseguir que la educación sea satisfactoria según los cánones de la Unión Europea, e inclusiva y respetuosa con la cambiante realidad social como mandan las leyes.

La complejidad de la función educativa se agrava en las aulas y los patios por la presencia de un porcentaje sin determinar de maestros y maestras con vocación de prescriptores entusiastas de lo políticamente correcto, especialmente en materia de integración e igualdad. Los sondeos sobre posicionamiento de los adolescentes sobre estas cuestiones revelan hasta qué punto los resultados obtenidos por estos apóstoles son contrarios a los buscados.

No nos engañemos. Arreglar tanto problema escolar será, como poco, tan caro como solucionar el déficit de infraestructuras de Renfe en Cataluña. No se trata solo de sueldos, por eso no parece cosa del presupuesto ordinario, sino de uno de aquellos acuerdos de país que no se practican desde hace décadas.