Ocho de cada diez docentes alertan del aumento de agresiones de los alumnos hacia el profesorado”. “Agresiones por parte del alumnado. El 83,15% del profesorado percibe un aumento de las agresiones verbales, que en algunos casos llegan a ser físicas y se producen con una frecuencia cada vez mayor. Esta percepción es especialmente significativa entre los docentes de Cataluña (85%)”. “El 76,66% del profesorado se muestra de acuerdo con la afirmación de que existen actitudes hostiles y faltas de respeto por parte de las familias”.

Si han leído esto, seguramente llegarán a la conclusión de que estos datos son de la Conselleria de Educación que dirige Esther Niubó para justificar el proyecto piloto de poner policías en las aulas. Pues no. Los datos corresponden a una encuesta del sindicato STEs, del que forma parte Ustec en febrero de este año.

El lío que se ha montado es monumental. Con Ustec a la cabeza. O sea, el que alerta de una situación deteriorada es la voz cantante en una orquesta donde también cantan Junts, ERC, Comunes y la CUP, que se han rasgado las vestiduras. Ustec reclama más recursos, más personal y menos ratios, pero al tiempo mantiene una huelga contra el convenio firmado por el Govern y los sindicatos UGT y CCOO que contempla más personal, más recursos y menos ratios.

El titular de la encuesta dice “Ocho de cada diez docentes preguntados percibe que se están incrementando las agresiones del alumnado al profesorado”. Si esta es la sensación, por qué ahora el problema es que se incorpore la policía para “reducir la conflictividad y prevenir conflictos”, cuando hasta ahora los maestros han sido incapaces.

Sin duda, estamos ante una polémica, pero Ustec sorbe y sopla a la vez. Esta semana se han iniciado las movilizaciones. Pero, lo dejaron para jueves y viernes porque el lunes muchas escuelas se cogieron un día de libre disposición y así alargaron un día el puente. ¡Todo sea por mejorar el estrés! Estamos ante una polémica porque es muy chungo reconocer que el principio de autoridad es una entelequia que no respetan ni alumnos ni familias, porque el déficit inversor ha ahogado la escuela. Y no es de ahora. Pero, ahora hay un gobierno que dota a la escuela de recursos y plantea soluciones. ¿No será que la Ustec y otros sindicatos se esconden tras esta polémica para azuzar una nueva huelga? Por cierto, los únicos perjudicados por la huelga son los chavales, señores profesores.

Estos días hemos visto, y oído, cómo los contrarios afirman que la medida es innecesaria porque “Los alumnos son personas, no delincuentes”, pero a los alumnos hay que enseñarles valores como el respeto o el principio de autoridad para evitar datos como los que relata la encuesta. Y de paso, un corta y pega para los padres que no ven los defectos de sus hijos.

No es una aberración hacer un movimiento para mantener el orden y la disciplina de los alumnos. Que sepan que no pueden tomarse la justicia por su mano -ni con los profesores ni entre los propios alumnos donde en más de una ocasión reina la ley del más fuerte y el bullying es demasiado frecuente- y la diferencia que existe entre la discrepancia y la agresión. Y si un policía desarmado y de paisano ayuda a preservar la convivencia, bienvenido sea. Dentro del centro y también fuera.

Porque fuera funcionan grupos delictivos que toman a los jóvenes como su gran objetivo. Protegerlos contra los peligros que se presenten en la vía pública, identificarlos y combatirlos no creo que sea una salida de tono; es velar por que las escuelas sean lugares seguros.

La edad de inicio de consumo de cannabis se sitúa entre los 16 años y el consumo de bebidas alcohólicas en los 14. Alrededor de muchos institutos, el mercado de los Mariahachis se instala porque tiene clientela fija en los alumnos. Los profesores no están preparados para combatir esta situación, ni pueden hacerlo. La policía, sí. No olviden que el consumo altera la conducta y más a estas edades tempranas.

Y una pregunta. ¿Dónde “fichan” las bandas a nuevos miembros? No hace falta ser un lince para responder: en las puertas de los institutos. ¿Vigilarán eso también los maestros? ¿O de puertas afuera ya no es su cometido?

Se puede estar a favor o en contra de la medida pero cuando ves un profesor esgrimiendo un cartel que dice “fuera las fuerzas de ocupación”, piensas en manos de quién estamos. No se queda atrás otro que afirmaba “Esto no es una comisaría”. Enseñar que la policía es un ente represor y confundir la figura del mosso en la escuela para ayudar a poner orden con una comisaría me parece una insensatez.

Luego no se quejen de que el principio de autoridad no existe. No se presenten profesores como víctimas. Ustedes son también culpables de que tengamos un problema en nuestra escuela. Asuman su responsabilidad. Y esta no está en la verborrea ni en la huelga persistente. El acuerdo de UGT y CCOO con el gobierno es positivo. No es un punto y final, es un punto y seguido. Sigan negociando, sigan mejorando, pero asuman sus deficiencias y errores.