Patraña es un sinónimo de mentira. Según la Real Academia de la Lengua es una invención urdida con propósito de engañar. Coloquialmente una trola que se define como engaño, falsedad, mentira. O mejor, calumnia, una acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño.
Júntelo todo y tendrá como resultado esto de un tal Ndongo, que se sugiere periodista, en la red X: “Periodistas afines al PSOE pasan unos días de lujo en Barcelona invitados por el presidente de la Generalidat de Cataluña, Salvador Illa. Hoteles de lujo”.
También se apuntó un tal Quiles y un tal Javier Negre que dijo “Los de la foto son los que dicen que no soy periodista. El presidente catalán Salvador Illa invitó a viajar a Barcelona a los palmeros mediáticos del sanchismo para vivir el Sant Jordi”.
Vamos por partes. Primero felicitar a Ndongo por su habilidad con el catañol, la mezcla de catalán y español. Todo un crack con su Generalidat. Ni Generalitat ni Generalidad. Luego a Negre que considera “sanchista” al universo mediático incluidos El Confidencial, ABC, La Razón o El Mundo.
Sigamos con la patraña, mentira, calumnia, trola, bola, engaño, invención, falsedad, infundio, falacia, ficción, enredo, falsificación, cuento. Elijan su preferida. “Pasan unos días de lujo invitados por Salvador Illa”.
Lo cierto es que el president convocó una cena en la Casa dels Canonges a un grupo de periodistas que siguen Gobierno y PSOE para dar su visión de la actualidad política coincidiendo con el Día de Sant Jordi.
Lo mismo -igualico, igualico que su abuelico como decía la terrible Fifí al encantador -y brutote- Agamenón, personajes entrañables de Nené Estivill- que todos los líderes políticos realizan con periodistas para explicar su postura ante la actualidad o para darles información. Con este bagaje, los periodistas hacen lo que no hacen otros: periodismo.
La cena frugal. Quién conozca a Illa sabe de lo que hablo. Duró un par de horas porque el presidente se retiró poco antes de las once porque al día siguiente, Sant Jordi, tenía una agenda de locos. Nosotros nos retiramos acto seguido y nos fuimos a esos “hoteles de lujo”. Hoteles sí, de lujo no creo, porque el coste corrió a cargo de los respectivos medios de comunicación.
Si alguno tiene dudas que busque los tuits con los gastos que colgaron algunos compañeros. El único que fue a un gran hotel de lujo fui yo. Tengo que reconocerlo. Es acogedor y muy cómodo. Para mí es el mejor de toda Barcelona, y de largo. Se llama mi casa.
Al día siguiente, fuimos invitados a la recepción de Sant Jordi en el Palau con chocolatada incluida. Igual que más de 500 personas entre periodistas, políticos de todos los colores, representantes de la sociedad civil, cultural y económica, e instituciones.
Algunos no pudimos asistir porque teníamos obligaciones. Participaba en la tertulia a la que asisto desde hace 18 años con Carlos Alsina en Onda Cero. Lo que son las cosas, participo en esta tertulia y todavía Pedro Sánchez no era presidente y no me pudo colocar.
Lo digo a cuenta del tuit de Negre “todos son debidamente colocados por Moncloa en tertulias. Estómagos agradecidos”. Esta afirmación no es que sea una mentira es una majadería. Carlos Alsina no figura entre los periodistas sanchistas y eso que el día 22 de abril entrevistó al president Illa en el Palau.
Con toda seguridad, les confirmo que fue sobornado con un café y un vaso de agua. ¿O fue café con leche? Lo tendré que investigar.
No les entretengo más con mis cuitas. Solo decirles que es indecente, indecoroso, obsceno, grosero, impúdico, inmoral, desvergonzado, deshonesto, vergonzoso, desaprensivo, abusivo, vil, humillante y repugnante, los ataques que hemos recibido de la ultraderecha indocumentada solo por hacer nuestro trabajo.
Ellos también hacen el suyo, pero no insulten a la inteligencia, eso no es periodismo.
