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Andrea Rodés y el nuevo primer ministro canadiense, Mark Carney

Andrea Rodés y el nuevo primer ministro canadiense, Mark Carney

Pensamiento

Lago Muskoka

"'Un valor fundamental de Canadá es que las personas deben poder ser quienes quieran ser y amar a quien quieran amar', recalcó el primer ministro del país, de quien soy fan desde que pronunció hace un mes su contundente discurso antitrumpista en el Foro Económico de Davos"

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A principios de verano mis padres, mi hijo y yo solemos hacer un viaje a algún lugar fresco y, a poder ser, poco turístico: el oeste de Irlanda, el sur de Suecia, la campiña inglesa… Este año la idea era explorar los alrededores de Liverpool y Manchester (“¿¿Y qué diablos hay en Manchester??”, exclamó sorprendida mi antigua profe de inglés, oriunda de Oxford, cuando se lo conté) aunque, después de ver la serie canadiense Heated Rivalry (Más que rivales, Movistar+), me han entrado unas ganas tremendas de viajar a Canadá. Primero visitaría Ottawa y Toronto, y luego alquilaría una cabaña de lujo a orillas del Lago Muskoka, en Ontario, como la que aparece en el último episodio de la serie.

Para los que no la hayan visto, Heated Rivalry narra el romance clandestino que surge entre dos jóvenes rivales de la liga de hockey hielo, Shane e Ilya, que aún no han salido del armario. Los capítulos, cargados de sexo explícito, son el reflejo de una historia de amor que nace desde el respeto y la igualdad, lejos de las relaciones tóxicas a las que nos tienen acostumbrados en la tele o en la literatura. Quizás sea éste uno de los motivos por los que la serie,rodada con un presupuesto modesto, se ha convertido en un fenómeno televisivo en Occidente, especialmente entre las mujeres heterosexuales, como yo o mi amiga Mariona, que fue quien me la recomendó. “Tiene algo que engancha, pero no sé qué es”, me dijo.

La industria del entretenimiento lleva tiempo intentando descifrar el secreto del éxito de Heated Rivalry desde que debutó en Crave, una plataforma de streaming canadiense, el año pasado. ¿Será la belleza de los dos jóvenes actores? ¿El sueño hecho realidad de ver cómo la pasión se convierte en amor? ¿Las escenas de sexo? ¿Los padres cariñosos y comprensivos?

Según Matina Stevia-Gridneff, corresponsal en Canadá del NYTimes, el secreto del éxito está en su denominación 100% canadiense: no solo la mayor parte del reparto y el equipo es canadiense, sino que la serie está repleta de elementos típicos del país: la cabaña junto al lago, icono de los veranos canadienses, la nieve, el hockey hielo, las calles silenciosas de Toronto, el carácter abierto y respetuoso, y también algo “aburrido”, de sus ciudadanos, la diversidad racial, la naturaleza en estado salvaje.

“El mundo sabe que Shane e Ilya son estrellas emergentes del hockey que se enamoran mientras se enfrentan en una de las mayores rivalidades que ha conocido este deporte. Pero también son dos jóvenes que tienen miedo de ser ellos mismos, y vivimos en un mundo cada vez más peligroso, dividido e intolerante”, dijo la semana pasada el primer ministro canadiense Mark Carney durante la conferencia anual de la Asociación Canadiense de Productores de Medios de Comunicación.

“Un valor fundamental de Canadá es que las personas deben poder ser quienes quieran ser y amar a quien quieran amar”, recalcó el primer ministro, de quien soy fan desde que pronunció hace un mes su contundente discurso antitrumpismo en el Foro Económico de Davos. Carney afirmó entonces que el "viejo orden (mundial) no volverá" e instó a las demás potencias medianas a actuar conjuntamente, “porque si no estamos en la mesa de negociaciones, seremos el plato principal".

“Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros -las potencias medias - también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar a las cosas por su nombre, de fortalecer nuestra posición interna y de actuar juntos. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos con franqueza y confianza. Y es un camino abierto a cualquier país que desee recorrerlo con nosotros".

Quiero ser canadiense.