El hecho de que el infumable de Narciso se ahogara al querer darse un beso a sí mismo no fue algo fortuito. Fue un castigo de la diosa Némesis, cuya principal función en el Olimpo era castigar la excesiva soberbia. Faena tenía la deidad. Pero con esas credenciales a mí ya me cae estupendamente bien.

Némesis ha llegado estos días a nuestros medios de comunicación, de manera muy breve, muy manipulada y con mucha dificultad, para encuadrar el asesinato en Francia de un chaval de 23 años a manos de los “Antifa”, también coloquialmente conocidos como los cachorrillos de Melenchón, el máximo adalid del “neocomunismo-woke-facha” de Europa. El “Progrefacha” cero.

Los hechos son los siguientes. Némesis es un colectivo de mujeres francesas, casi todas muy jóvenes, que se creó en 2019 en París con un objetivo imperdonable en la era woke, a saber, la lucha de estas mujeres contra la violencia que se ejerce contra ellas, sobre todo en el espacio público, desde que la islamización de Europa es más que un hecho y más en Francia.

En ese colectivo se denuncia la violencia y la inseguridad callejera y, muy importante, el silencio institucional y mediático de la violencia sexual que sufren las francesas cuando el agresor pertenece a una “comunidad determinada”. Es decir, un colectivo al que yo misma podría pertenecer y el 99% de mujeres que conozco.

Pero como este tipo de denuncia no se puede hacer porque la agenda “progrewoke” institucional va en sentido contrario, tal y como hemos presenciado de manera nauseabunda esta semana en el Congreso de los Diputados al hilo del debate sobre el burka, como esto no se puede decir, enseguida ese colectivo de mujeres fue tachado de ultraderecha, fascista, reaccionario y todos los epítetos que si en estos tiempos te dedican son garantía de que eres una persona normal.

La cosa es que el 12 de febrero las mujeres del colectivo Némesis convocaron una manifestación en Lyon para protestar por el acoso callejero que sufren las chicas de esa ciudad si se les ocurre salir en minifalda por parte de los señordos de la religión de “la paz y la luz”.

El lema de la pancarta de cabecera era algo así como “por nuestro derecho a llevar minifalda”, como ven, una proclama profundamente racista e islamófoba imposible de tolerar…

Allí aparecieron los autodenominados “Antifascistas”, vinculados personal y orgánicamente a la muy mucho progre y democrática “Francia Insumisa” que, con sus formas completamente fascistas, empezaron a formar barullo y acabaron matando a este tipo de 23 años que estaba allí con las Némesis.

Toda la prensa se ha encargado de decir que el asesinado era un militante de ultraderecha, como si eso fuera una razón más que suficiente para que los energúmenos “Antifas” pudieran ir reventándole la cabeza a cualquiera. El asesinato de Quentin Deranque, que así se llamaba, es “aceptable”.

Así, con la actuación de los presuntos “Antifas”, además de dar carnaza a las filas de la secta woke, se ha silenciado la verdadera causa de la protesta, que tendría la misma razón de ser en Francia que en España que en Bélgica o en cualquier país de la Vieja Europa, que es, la amenaza flagrante que supone el islamismo acunado por la posmoizquierdawoke para los derechos más básicos de las mujeres.

No tenemos muy claro si esto obedece sólo a motivos económicos de financiación de partidos políticos, de corrupción de cargos públicos, de la misoginia estructural de la que llevan haciendo gala de los partidos de presunta izquierda en Europa desde el inicio del S.XXI; o más bien todo junto, pero es una amenaza real al modelo de civilización que representa el único que garantiza, o al menos hasta ahora intentaba garantizar, el no retorno a la Edad Media y a sus torturas, a sus supersticiones y a sus hogueras.

Igual que representa una amenaza gravísima para la democracia en general el sector de la prensa comprada que manipula en favor de la mano que le da de comer a través de publicidad institucional.

Como no puede ser de otra manera, nosotros de nuestros vecinos franceses sólo copiamos lo malo y este tipos de agresiones han sucedido ya varias veces, principalmente en Cataluña, hace un par de días en una carpa de Vox fueron agredidos dos militantes también por unos muy mucho antifascistas que se liaron a mamporros.

Hace una semana que un regidor de la CUP en Santpedor (Barcelona) fue detenido por querer calentarle la cara a otro regidor de Aliança Catalana en medio del Pleno, y el verano pasado dos o tres individuos vinculados a ERC y la CUP enviaron a un pobre señor de 80 años al hospital con traumatismo craneal porque no les pareció que estuviera en una carpa del partido de Sílvia Orriols.

Pero antes de todo eso, de nuevo las mujeres fuimos agredidas por estas “antifas” muchas veces, precisamente en las manifestaciones del 8M en Barcelona.

Recuerdo concretamente la del 2021, la de la pandemia, cuando la calle estaba marcada con crucecitas de las que no te podías mover,y de repente aparecieron un grupo de “Antifas”, que se pasaron las crucecitas por el arco del triunfo, y que parece ser estaban vinculadas a la “comunidad” de la Antiga Escola de la Massana, que nos querían rajar por protestar contra el lobby proxeneta en Barcelona.

Esto de que nos querían rajar es literal, puesto que venían con navajas en la mano. Y sí, denunciamos, y no, nadie hizo nada.

Y ya que yo siempre encomiendo mi protección a las diosas, por mi propia seguridad y la de todas, solo espero que, así como los cachorros “Antifa” de Melenchón lucieron su soberbia en la protesta de las Némesis en Lyon, y muchos periodistas se sienten muy ufanos mintiendo a favor de este atropello, invoco a la diosa para que actúe en consecuencia y se ocupe de que todos los narcisistas conozcan de su existencia.