Durante los últimos años, en especial a partir del 2020, las rodalies Renfe han sido las protagonistas de muchos informativos. Sobre rodalies se ha dicho “casi” todo, es muy difícil añadir algo más, todo el mundo opina, en ocasiones desde una cierta visceralidad inducida. En Catalunya han surgido miles de expertos y técnicos ferroviarios, periodistas, informadores, políticos…todos dominadores del tema. Es pues bastante difícil aportar algo nuevo.
Reconozco que partimos de un presente “preñado de dudas” y difícil de gestionar. Lo prioritario hoy es tratar de reducir la incertidumbre y encontrar las soluciones a corto y medio plazo, que ayuden a normalizar el futuro de un servicio de primera necesidad y manifiestamente mejorable
Intentaremos desde la objetividad hacer un esfuerzo de síntesis que nos ayude a identificar las causas más relevantes del “caos”, lo que nos permita poder encontrar y aplicar las soluciones.
Infraestructura envejecida, gran parte de la red (especialmente los túneles de Barcelona, líneas R2, R4 y R3) data de mediados del siglo XX con escasa capacidad para absorber incidencias. Los túneles urbanos de Barcelona (Plaça Catalunya–Sants) concentran demasiadas líneas a lo que habría que añadir la falta de segregación entre cercanías, media distancia y mercancías que multiplica los efectos en cascada de cualquier incidencia. Las obras de modernización (La Sagrera, Corredor Mediterráneo, accesos portuarios...) han sido la causa, en ocasiones, de algunas supresiones temporales de la explotación y por tanto han terminado afectando a la circulación.
Desde el punto de vista de la gestión, “la gobernanza fragmentada” ha repercutido en la falta de coordinación entre Adif , como responsable de las Infraestructuras, el operador Renfe y la planificación de la Generalitat. Sin duda la falta de coordinación entre las administraciones dificulta la asunción de responsabilidades y ralentiza la toma de decisiones.
Urge coordinar la “gobernanza”, lo que nos permitiría responder a la pregunta, ¿quién manda en rodalies?. Para el nacionalismo secesionista catalán, Rodalies es el símbolo del déficit inversor del Estado usado como elemento recurrente de confrontación política, lo que alimenta la victimización del contencioso.
El mal funcionamiento no es puntual, sino estructural y es el resultado de décadas de infrafinanciación, red saturada y mantenimiento insuficiente. Él punto de inflexión lo ubicamos en 2007-2020, las grandes obras (Alta Velocidad, Sagrera...) afectaron gravemente a la red convencional y marcan el inicio del deterioro sistemático del servicio: supresiones, retrasos y colapsos temporales. Todo lo anterior ha redundado en una importante pérdida de confianza del usuario.
Creo que es oportuno hacer referencia al “factor humano”. El protagonismo del sindicato de maquinistas (SEMAF), que aprovecha la situación de caos para “presionar” y conseguir las reivindicaciones laborales que llevan años planteando. Están en su perfecto derecho de hacerlo, sin embargo, cuesta de entender que durante más de 20 años los maquinistas del SEMAF no denunciaran la falta de “seguridad” en la circulación ferroviaria, ¿Cómo se atrevieron a exponer su vida durante todo ese tiempo en una red tan insegura y peligrosa? Tengo serias dudas sobre argumentos maximalistas que puedan servir a intereses de parte, puramente corporativos
Aparte de exigir responsabilidades, ahora lo importante es implementar la aplicación de medidas urgentes que garanticen la mejora del funcionamiento del servicio, asegurando la puesta en marcha y la continuidad del plan de inversiones.
Vayamos pues a las soluciones que pueden aportar la puesta en marcha del "Plan de Rodalies: 2020-2030", que contempla más de 6.300 M€ de inversión hasta 2030 , repartidos en varios programas de actuación que afectan a la renovación del material móvil, las infraestructuras, mantenimiento, accesibilidad a las estaciones…
En una actualización más reciente, el Gobierno ha acordado incrementar esa cifra hasta unos 8.000 M€ . El plan lleva cinco años en marcha (desde 2020) y se han ejecutado más de 2.500 M. Sin embargo, ha sufrido retrasos importantes, que han puesto de relieve deficiencias en la planificación, así como una lenta ejecución de las obras.
Al mismo tiempo se debería desarrollar el Plan de Estratègia Ferroviària 2025-2050, que diseña un marco de planificación a largo plazo y establece la hoja de ruta para todo el sistema ferroviario catalán durante los próximos 25 años.
Este plan, aprobado por el Govern de la Generalitat en 2025, es algo más que una actualización de Rodalies, afecta de forma integral a todo el sistema ferroviario catalán hasta 2050. Requiere consensos institucionales y grandes inversiones que aún no están aseguradas.
El plan contempla la creación de una nueva empresa mixta ferroviaria (Renfe-Generalitat), para la gestión de Rodalies, que empezará a operar desde 2026 con el objetivo de facilitar la gobernanza local del servicio. Este plan estratégico incorpora algunas actuaciones importantes, como serían: el Eje transversal (Girona-Lleida en directo), la Línea orbital (o “cuarto cinturón”) para conectar Vilanova i la Geltrú con Mataró por el interior y la instalación de ancho estándar europeo en corredores clave.
La mejora en el funcionamiento de rodalies, exige continuidad inversora, gobernanza compartida y coordinada, control de la ejecución de obras, para poder recuperar la confianza de los usuarios. Ha llegado el momento de trabajar juntos para poder abordar el caos en toda su profundidad, buscando y aplicando soluciones viables, como algunas de las que hemos planteado a lo largo de este artículo.
