¿A qué juega el Gobierno? ¿A qué juega la oposición? La verdad es que no entiendo lo que ha sucedido con el decreto de pensiones que ha sido rechazado por el Congreso. No entiendo las ventajas de joder y de meter el miedo en el cuerpo a 13 millones de pensionistas. A esos que en febrero se les puede ir a la porra el incremento del 2,7% que ya han cobrado en enero o el 7% para las mínimas y un 11,4% para las no contributivas, o a todos los que cobran la subida del salario mínimo o el ingreso mínimo vital.

No entiendo el entusiasmo de Junts por enredar. Viendo sus manifestaciones pueden comprobar que muchos de los asistentes cobran las pensiones. Pensiones españolas, eso sí, pero las cobran. Si el año pasado la excusa para no votar este mismo decreto fue que incluía la reversión de un palacete incautado por el franquismo al PNV, este año la excusa es que el Gobierno ha incluido la prohibición de desahucios a familias vulnerables, lo que para la derechona, la derechita y la derecha catalana de toda la vida es amparar la okupación.

La cosa es encontrar una excusa para torcer el brazo al Gobierno, aunque en el Gobierno hay un señor ministro que ya se cuida de torcérselo solo. El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, se cree la reencarnación de Maquiavelo, y casi se considera el maestro de Sun Tzu.

En su arte de la guerra, el señor Bolaños no tiene ningún reparo en que la camisa no llegue al cuerpo de sus afectados. Lo de Vox, PP y Junts no tiene nombre, pero lo de Bolaños raya en el escándalo, porque año tras año se empecina en el error. Por cierto, el ministro es Bolaños, servidor, Bolaño. Se ruega no confundir.

La pregunta es: ¿gana algo el Gobierno echando la culpa a la oposición de no aprobar la revalorización de las pensiones? Creo que no, me suena a victoria pírrica, porque tendrá que venir corriendo el ministro Bolaños con otro decreto para que el desaguisado no sea mayor.

Con esta correlación de fuerzas, le convendría al ministro ser prudente, porque la derrota está garantizada, y la victoria hay que currársela.

O sea, el primer principio de Sun Tzu: planificación y evaluación, para ganar con anticipación. Por ejemplo, moviendo ficha en materia de vivienda antes del pleno, no después.

Porque hay que conocer al enemigo y conocer tus fuerzas. Este segundo principio del arte de la guerra dice: “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no necesitas temer el resultado de 100 batallas. Si te conoces a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria ganada también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla”. Juzguen ustedes mismos.

Además, Bolaños se autoengaña: no es flexible, exhibe sus debilidades, no usa bien sus recursos desgastando al Ejecutivo, no sorprende al adversario, es disperso, sus maniobras se detectan de lejos y no parece conocer el terreno, o sea el Congreso. Y eso que es el ministro de la cosa. Quiere ser como Maquiavelo y Sun Tzu, y se olvida de lo más primordial: el liderazgo del líder está en cuestión, y más tras lo ocurrido en Adamuz y Gelida.

¿Era el momento de jugar, señor ministro? ¿Por un casual se cree que este ardid -supuesto- tendrá repercusión en las elecciones de Aragón? Estoy convencido de que no.

El Gobierno afeará a la oposición dejar con el culo al aire a los pensionistas y la oposición, que está en plena batalla interna, afeará al Gobierno todos los males. Los habidos y los por haber.

Este es el nivelazo de la política española. El combate de estos días entre Tellado, Nogueras y Bolaños era para echarse a llorar. ¿Quién era el de Vox? Qué más da, la antipolítica y los debates de grajo, de vuelo bajo, les hacen subir como la espuma. Lo dicho, nivelazo. Y lo importante, todavía en el tintero. Y el problema lo tiene el Gobierno, no la oposición, señor Bolaños. Un ministro para todo que está demostrando no servir para nada.