¿A quién no le gustaría vivir 100 años? Eso sí, siempre con una buena salud y siempre y cuando no nos impida llegar en un estado deplorable. Japón ha superado, por primera vez, los 100.000 centenarios. El Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar cuenta con 107.677 personas que han llegado al siglo de vida. Son 7.914 más que un año antes y, de estas, 94.298 son mujeres, casi el 88% del total.
La cifra contrasta con los 153 centenarios registrados en 1963. El país del Asia Oriental superó los 1.000, en 1981; los 10.000, en 1998, y los 50.000, en 2012.
Centenarios en Japón
La persona de mayor edad es Kishimoto Fuyo, nacida el 20 de diciembre de 1911 y residente en Kioto, con 114 años. Entre los hombres, el más longevo es Kato Hikaru, de 112 años y residente en Kumamoto.
El ministro de Sanidad, Kenichiro Ueno, relacionó este aumento con mejores condiciones de vida y nutrición, además de los avances médicos. También, subrayó que el envejecimiento obliga a mantener un sistema de protección social sostenible para todas las generaciones.
El censo de 2025 situó la población japonesa en 123,05 millones de habitantes, unos 3,1 millones menos que en 2020. El descenso fue del 2,5% en cinco años y la Oficina de Estadística señala que el ritmo de pérdida de población se ha acelerado.
Persona de la tercera edad
No hay una sola explicación
Los datos aconsejan evitar explicaciones simples sobre la longevidad japonesa. La propia Administración apunta a una combinación de mejoras sanitarias, nutricionales y sociales, junto con los avances de la medicina, y no a un alimento o hábito aislado.
También, conviene separar estos recuentos de la polémica de 2010, cuando aparecieron más de 230.000 registros familiares de supuestos centenarios sin localización conocida. Estudios posteriores explicaron que aquello afectaba al antiguo registro familiar; el dato actual procede del registro básico de residentes comunicado por las administraciones locales.
El reto que viene
Japón homenajea cada año a quienes alcanzan los 100 años con una carta y un recuerdo oficial. Pero detrás del récord aparece una cuestión que ya condiciona pensiones, sanidad, cuidados y empleo: cada vez hay más personas mayores y menos población joven.
Los 107.677 centenarios representan un éxito sanitario y social, pero también resumen una transformación profunda. Japón ha conseguido que más ciudadanos vivan más tiempo; ahora el desafío consiste en adaptar el país a esa longevidad sin romper el equilibrio entre generaciones.
