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Un diálogo entre el cantautor Joaquín Sabina y el escritor Arturo Pérez-Reverte dejó una profunda radiografía sobre la cultura, la política y las tensiones ideológicas actuales.

Con su habitual mordacidad, el músico jiennense analizó las taras históricas de España y advirtió sobre los riesgos del repliegue identitario.

Visión cosmopolita

En aquel encuentro, organizado hace diez años por El Mundo -en un momento álgido del procés independentista-, Sabina advirtio de que uno de los mayores peligros contemporáneos es la renuncia al pensamiento crítico y a la visión cosmopolita.

En un momento de auge de los discursos localistas, el músico fue rotundo: "Volver al aldeanismo identitario no tiene el más mínimo sentido".

La asignatura pendiente con la Ilustración

A la hora de repasar la historia del país, el cantautor situó el origen del problema en la falta de una tradición ilustrada sólida. "Peleamos contra la Ilustración, y esa guerra está por dar todavía. Seguimos sin Ilustración, seguimos con el mayor fracaso escolar del mundo", advirtió.

Frente a esta carencia, el artista reivindicó el legado pedagógico del primer tercio del siglo XX. "Me emociona mucho lo que fueron los maestros de la Segunda República, las Misiones Pedagógicas, la Institución Libre de Enseñanza... Los que vienen ahora a cambiar España deberían estudiar esa época y ver lo que pasó", afirmó.

Orgullo analfabeto

El músico arremetió también contra el orgullo analfabeto. "Lo que más me quema la sangre es la estupidez, más que la maldad... Los estúpidos hacen mucho más daño que los malvados", declaró, criticando con dureza la autocomplacencia sin formación.

"Desprecio con toda mi alma la autoestima. Eso de 'yo no he leído un libro en mi vida, pero me autoestimo y soy así'. No, hombre, no: lo que tienes que hacer es procurar ser otra cosa y aprender algo", aseveró Sabina.

Literatura como refugio

Frente al desencanto cotidiano, el artista reconoció que la lectura sigue siendo su trinchera principal. Se confesó borgiano al admitir que estaba "mucho más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito".

Además, destacó la función casi medicinal de la literatura en momentos difíciles. "Si tengo Guerra y paz en las manos, estoy feliz... Los libros siempre ayudan como analgésicos: te ayudan a soportar el dolor", explicó.

Crítica a los políticos

En el ámbito político, Sabina criticó sin tapujos la selección de líderes y el servilismo en las organizaciones. "Pienso que el proceso de selección de líderes políticos y el modo como ascienden es absolutamente inhumano", señaló, al tiempo que denunció que en los últimos años ha habido "una agresión permanente contra la palabra cultura".

Por último, al reflexionar sobre la madurez, rescató los principios esenciales que le quedan. "Las palabras dignidad y lealtad creo que son de las pocas que todavía, a mi edad por lo menos, le causan a uno cierta emoción... Y es tan difícil ser leal o ser digno en el mundo en el que vivimos, que por eso le doy tanto valor", concluyó.