Comprar una vivienda antes de los 30 se ha convertido en una meta casi inalcanzable para buena parte de los jóvenes españoles.
Los precios al alza, las hipotecas exigentes y, sobre todo, la dificultad de reunir de golpe el dinero de la entrada, hacen que muchos tiren la toalla antes de intentarlo.
Natalia, una joven andaluza de 25 años, ha demostrado en redes sociales que existen fórmulas menos conocidas que pueden marcar la diferencia.
Comprar en pareja, pero no es lo decisivo
Natalia y su pareja lograron hacerse con su primera vivienda, y ella misma reconoce que hacerlo a dos, facilita el acceso a la propiedad “lo primero es que obviamente nos lo hemos comprador mi pareja y yo, con lo cual es mucho mas fácil acceder a la vivienda, pero esto no ha sido tan determinante como lo segundo".
Sin embargo, insiste en que ese no fue el factor decisivo que realmente les abrió la puerta. Lo importante, explica, fue otra cosa.
Vivienda protegida, pero con las calidades de cualquier piso actual
La clave estuvo en optar por una vivienda protegida (VPO), también conocida en algunas comunidades como vivienda delimitada.
Natalia es consciente de que muchos todavía asocian este tipo de promociones con los bloques de la época franquista, sin ascensor y con techos bajos. Nada más lejos de la realidad actual.
Las nuevas promociones protegidas ofrecen prestaciones equiparables a cualquier vivienda del mercado libre: "te lo dan con todo, con piscina, con trastero, con garaje y terraza", explica. Un piso con calidades normales, del tipo que hoy se puede encontrar en cualquier portal inmobiliario, pero a un precio inferior.
El verdadero obstáculo, la entrada
Más allá del precio final, Natalia señala que el mayor freno para comprar una casa no suele ser la cuota mensual de la hipoteca, sino reunir de golpe el 20% de entrada que exigen los bancos.
En el contexto actual, con el ahorro cada vez más difícil, ese porcentaje se convierte en una barrera insalvable para muchos jóvenes.
La solución, en su caso, llegó al comprar el piso sobre plano "por eso este piso nos lo compramos cuando lo estaban construyendo", menciona.
Esto les permitió ir aportando esa entrada de forma mensual en lugar de tener que desembolsarla de una sola vez "tienen la facilidad de ir dando esa entrada mensualmente en aportaciones".
Un calendario de pagos adaptado a cada promoción
Según explica Natalia, el margen para fraccionar pagos depende en gran medida de "cuánto tiempo de antelación se compre la vivienda".
Cuanto antes se formalice la operación respecto al inicio de las obras, más tiempo hay para ir completando la entrada poco a poco.
Al acudir a la promotora, esta suele entregar un calendario de pagos ajustado a la duración prevista de la construcción, de forma que el desembolso se reparte en aportaciones periódicas en lugar de un único pago inicial.
Registrarse, el primer paso imprescindible
Para poder optar a este tipo de vivienda protegida, Natalia recuerda que es necesario inscribirse previamente en el registro municipal correspondiente.
Los requisitos, como no ser propietario de otra vivienda o no superar ciertos límites de ingresos, varían según la comunidad autónoma, aunque el trámite suele ser gratuito.
El factor tiempo ante la alta demanda
La joven andaluza anima a todos aquellos interesados en dar el paso a informarse y moverse cuanto antes.
Natalia insiste en que la paciencia es clave, ya que este tipo de trámites administrativos y selecciones no son inmediatos y pueden alargarse durante bastantes meses.
Además, debido a los precios atractivos que ofrecen estas promociones frente al mercado libre, la competencia es feroz y las listas solicitantes se llenan con muchísima rapidez, por lo que adelantarse y tener los papeles listos es fundamental para no perder la oportunidad.
