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Viajar en tren suele ser un forma cómoda moverte de un lado a otro, pero la verdad es que el viaje puede volverse una pesadilla si te coincide con una ola de calor y los sistemas del vagón dejan de funcionar.

Por suerte, la Justicia se ha puesto del lado de los pasajeros y ha dejado claro que la operadora pública (RENFE) tiene la obligación de devolverte el dinero si te toca viajar en un tren sin aire acondicionado, estableciendo un precedente claro para que podamos reclamar una compensación si las condiciones impiden trasladarnos con dignidad.

El origen de la reclamación

El caso que ha abierto este camino legal lo vivió una pasajera de un AVE que hacía la ruta entre Zaragoza y Barcelona.

Durante una tarde de pleno verano, a todos los que iban en ese tren les tocó aguantar temperaturas insufribles dentro del vagón debido a un fallo técnico total que apagó por completo los equipos de ventilación.

Aunque el propio conductor admitió el problema y les prometió que se solucionaría, los pasajeros se vieron atrapados durante horas pasando un calor sofocante. Al ver la falta de una respuesta por parte de la empresa tras lo ocurrido, la afectada decidió llevar el caso directamente a los tribunales.

Los derechos de los pasajeros

La normativa general de transporte ferroviario especifica que la falta de confortabilidad o el fallo de los servicios básicos a bordo suponen un incumplimiento directo del contrato de viaje.

El pasajero no solo paga para que lo lleven de un punto a otro, sino para hacerlo en unas condiciones ambientales adecuadas que no pongan en riesgo su salud.

Las deficiencias prolongadas y el viajar en un tren sin aire acondicionado se equiparan legalmente a una pérdida de la calidad total en la prestación del servicio que hemos contratado.

Por este motivo, la resolución judicial ratifica que la ciudadana tiene pleno derecho a exigir el reembolso de los 31,90 euros que le costó aquel billete, abriendo el camino para que cualquier usuario afectado pueda reclamar.

El calvario para recuperar el dinero

A su llegada a destino, la usuaria esperó durante semanas el reembolso que le había prometido el revisor. Sin embargo, no se le hizo ningún reembolso automático ni se le dio información de cómo proceder.

Decidida presento una reclamación, de la cual la compañía ferroviaria le dio acuse de recibo, indicando que en un plazo máximo de tres meses tendría una respuesta basada en el reglamento sobre derechos y obligaciones de los viajeros.

El plazo expiró y la contestación nunca llegó, por lo que la afectada se dirigió a una asociación, para que la ayudasen a recuperar los 31,90 euros que le costó el pasaje. El equipo jurídico remitió cuatro escrito al Centro de Atención Posventa de la operadora instándole a indemnizarla por el perjuicio que le había provocado.

Finalmente, la empresa ferroviaria pidió disculpas por no haber ofrecido los niveles de calidad esperados e informó que procedía a abonar como indemnización el importe total del billete al método de pago utilizado para su compra.

De esta manera, la afectada ha logrado cobrar la devolución casi tres años después de que sucediesen los hechos, un desenlace que demuestra que el usuario no debe darse por vencido frente al silencio administrativo cuando las condiciones de climatización arruinan su viaje.

Qué puedes hacer ahora

Si te toca viajar en un tren sin aire o sufres un corte repentino de la ventilación en pleno trayecto, consigue que el personal de a bordo deje constancia oficial de la avería por escrito o a través del sistema informático de la empresa antes de llegar a la estación de destino.

Guarda muy bien el resguardo de compra de tu pasaje y presenta una reclamación formal a través de la página web de Renfe o en las oficinas de atención en un plazo máximo de treinta días.

Si te dan una respuesta negativa o no te contestan, acude de forma gratuita a las juntas arbitrales de transporte de tu comunidad autónoma para forzar la devolución íntegra de tu dinero.

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