Perro / iStock

Perro / iStock

+Economía

Confirmado: las comunidades de vecinos pueden sancionar a quienes permitan que sus mascotas ensucien las zonas comunes, según la Ley de Propiedad Horizontal

La normativa de propiedad horizontal faculta a las juntas de propietarios para multar e incluso demandar a los residentes que descuiden la higiene de sus animales en zonas comunes

Más noticias: España cambia las normas: el nuevo requisito de la ayuda del Bono Alquiler Joven que afecta a los nacidos entre 1991 y 2008

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

La convivencia armónica dentro de un edificio residencial requiere el respeto absoluto por los espacios que comparten todos los propietarios diariamente.

Mantener la higiene en los portales, ascensores y escaleras resulta fundamental para garantizar la salud pública y el bienestar de los residentes.

El ordenamiento jurídico español otorga herramientas legales específicas a las juntas de propietarios para frenar las conductas incívicas reiteradas.

Las normativas internas de los inmuebles se están endureciendo para exigir una mayor responsabilidad a los dueños de los animales de compañía.

El amparo de la legislación de propiedad frente a los problemas de suciedad e higiene

La Ley de Propiedad Horizontal detalla en su artículo 7.2 que queda totalmente prohibido desarrollar en la vivienda o en el resto del inmueble actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.

Aunque este texto legal no cita específicamente las necesidades de las mascotas, encajan con total naturalidad dentro del concepto de actividad insalubre.

El abandono de estos deshechos en los portales o escaleras compromete la higiene del edificio y puede generar peligrosos focos de infección que alteran el bienestar de los residentes.

Para reforzar esta protección, la Ley 7/2023 de bienestar animal obliga de forma estricta a los dueños a adoptar medidas para evitar daños en las zonas comunes y a limpiar siempre las deposiciones.

Por lo tanto, la combinación de la normativa de propiedad, las ordenanzas municipales y la legislación de protección animal dota a la junta de herramientas contundentes.

La normativa permite reflejar en los estatutos multas de carácter económico destinadas a sufragar los gastos extraordinarios de limpieza que provoquen estas conductas.

Las acciones legales que se deben emprender cuando persisten los descuidos de limpieza

Muchos residentes se preguntan qué hacer si el perro de un vecino hace sus necesidades en las zonas comunes del bloque.

El primer paso consiste en notificar de manera formal los hechos al administrador de fincas o al presidente para que realice una reclamación o requerimiento formal por escrito al propietario infractor.

En caso de que esta problemática no cese, la comunidad dispone del mismo cauce procesal que el estipulado para cualquier otro conflicto regulado por el artículo 7.2 de la LPH.

La junta de propietarios debe convocar una reunión extraordinaria según su calendario normativo para aprobar, mediante un acuerdo oficial, la autorización para emprender la vía jurídica.

Si el comportamiento incívico persiste a pesar del aviso, se procederá a interponer una demanda judicial mediante la denominada acción de cesación.

El Supremo avala este procedimiento, el cual protege la higiene y la salud de la vecindad, permitiendo a los jueces aplicar medidas que van desde sanciones económicas hasta la privación temporal del uso de la vivienda.

Qué puedes hacer ahora

Si detectas suciedad recurrente en las zonas comunes, anota las fechas exactas para crear un registro temporal que demuestre que no se trata de un hecho aislado.

Intenta hablar con el dueño de las mascotas de forma calmada para recordarle que el cuidado de las instalaciones compartidas influye en la convivencia.

Actuar a tiempo y con firmeza nos ayuda a preservar la dignidad de nuestro hogar y a asegurar que las áreas comunes sigan siendo espacios seguros para todos.