Un piso en alquiler

Un piso en alquiler EFE

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Ya están en vigor: ayudas al alquiler para personas solas y familias monoparentales en Barcelona

Bajo la denominación de “escudo social”, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una línea de subvenciones que busca proteger especialmente a las personas mayores de 55 años

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Las ayudas al alquiler son cada vez más necesarias. Ante un mercado inmobiliario con precios descontrolados, las administraciones se ven obligadas a intervenir.

Barcelona, una de las ciudades españolas donde el precio de la vivienda es más caro, es un claro ejemplo. Además de los topes fijados y el veto a las licencias de pisos turísticos, no deja de poner en marcha otras líneas de ayuda.

Una de las últimas es la activación de un nuevo mecanismo de apoyo económico destinado a los colectivos más expuestos a la presión inmobiliaria.

Bajo la denominación de “escudo social”, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una línea de subvenciones que busca proteger especialmente a las personas mayores de 55 años que viven solas y a las familias monoparentales.

Ayuda aprobada

La medida fue adelantada a los medios por el propio alcalde, Jaume Collboni, y refrendada después en el pleno. Las razones son obvias: es necesario frenar el riesgo de exclusión residencial, más aún en una ciudad como Barcelona, donde el coste del arrendamiento continúa siendo uno de los principales retos para la estabilidad de los ciudadanos.

La iniciativa es fruto de un acuerdo político transversal entre el Gobierno municipal y el grupo de Junts, tras una proposición presentada por este último en la comisión de Economía y Hacienda.

Dotación presupuestaria

Con una dotación presupuestaria inicial de 6 millones de euros, la ayuda está diseñada para cubrir la brecha financiera que sufren aquellos hogares en los que el pago del alquiler consume una parte desproporcionada de los recursos económicos.

El objetivo fundamental es que “la gente que tiene riesgo de quedarse sin casa pueda pagar los alquileres cuando la inversión que realiza la unidad familiar es superior a un tercio de los ingresos”, señala el alcalde.

El consistorio quiere garantizar que sectores vulnerables de la población no se vean obligados a abandonar sus barrios y también ayudar a todos aquellos que encuentran dificultades para acceder a una vivienda.

“Esa sensación de expulsión es la que tenemos que combatir con las políticas públicas que están a nuestro alcance”, afirma el alcalde socialista.

Criterios de acceso

Los criterios de acceso se basan en el Indicador de Renta de Suficiencia de Cataluña (IRSC). Para las personas que viven solas, los ingresos ponderados no pueden superar dos veces este indicador.

En el caso de las unidades de convivencia, el límite se sitúa en 2,5 veces el IRSC, mientras que, para hogares con personas con discapacidad o gran dependencia, el margen se amplía hasta 3,5 veces dicho índice.

De cuánto es la ayuda

En cuanto a la operativa de la ayuda, los beneficiarios podrán percibir hasta un máximo de 400 euros mensuales durante un periodo de un año.

La cuantía exacta de la prestación se calcula de forma que cubra la parte del alquiler que exceda del 30 % de los ingresos de la unidad de convivencia.

Quien puede solicitarla

Para poder acceder a este programa, el inmueble debe estar ubicado necesariamente en el término municipal de Barcelona y el coste total de la renta mensual no puede sobrepasar los 1.100 euros.

Es importante señalar que ciertos conceptos, como el pago de recibos atrasados, los gastos de suministros de uso individual o el alquiler de plazas de aparcamiento y trasteros, quedan explícitamente excluidos del cómputo para la subvención.

Cómo pedirla

Los ciudadanos pueden tramitar su solicitud a través de los canales habituales habilitados por el consistorio, incluyendo la página web municipal, las oficinas de vivienda distribuidas por los distritos y la red de servicios sociales.

Más allá de la ayuda directa, el alcalde Collboni ha vinculado esta medida con una estrategia más amplia para combatir la especulación inmobiliaria.

En recientes declaraciones, el primer edil ha abogado por una postura más contundente frente a la compra de viviendas por parte de los expats, inversores extranjeros no residentes en la Unión Europea que utilizan los inmuebles con fines puramente especulativos o para estancias vacacionales mínimas.

Si tú vienes a vivir a Barcelona tienes que tener una casa. Pero tener un apartamento para pasar tres semanas al año en verano, o para realizar una inversión especulativa, esto debería prohibirse”, sentencia.

Política de vivienda en Barcelona

El alcalde defiende que el mercado de vivienda de la ciudad debe priorizar a quienes residen y trabajan en ella y se muestra muy duro: “Aquellos que estén haciendo compra especulativa, sobre todo extranjeros, para especular con el alquiler, deben saber que el chollo se ha acabado”.

Aun así, Collboni se muestra satisfecho con las políticas públicas que ha puesto en marcha el Ayuntamiento. Asegura que “pocas ciudades del mundo” se atreven a aplicarlas, pero el ejemplo de Barcelona, asevera, “empieza a dar resultados”. En cualquier caso, la ciudad sigue siendo una de las más caras de España.