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A partir del próximo 1 de mayo, los consumidores españoles empezarán a notar un alivio económico directo y progresivo en su cesta de la compra semanal.

Esto será posible gracias a la entrada en vigor provisional del esperado acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países que conforman el Mercosur.

El fin progresivo de los impuestos

Este pacto histórico busca facilitar el intercambio comercial con Sudamérica eliminando buena parte de los aranceles sobre productos agrícolas y hortofrutícolas.

La rebaja será escalonada: los aranceles menores al 5% desaparecerán de inmediato, los de hasta el 10% en cuatro años, y los superiores se suprimirán en siete años.

Melones y sandías a coste cero

Esta medida significa que frutas muy demandadas como melones, sandías, papayas y ciertos cítricos sudamericanos llegarán a los supermercados de España con arancel cero.

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, ha señalado que la activación de este mecanismo demuestra la credibilidad de Bruselas como socio comercial clave.

Un impacto gradual y no uniforme

El abaratamiento provocará un incremento en la competencia, pero los expertos advierten de que este impacto en el bolsillo será gradual y no uniforme.

Algunos alimentos reflejarán la rebaja en los estantes casi de inmediato, mientras que otros tardarán varios años en ajustarse plenamente a esta nueva realidad económica.

Cláusulas de salvaguardia y ecología

La Unión Europea se guarda un as en la manga: si la importación crece más del 5% y su precio cae un 5% durante tres años consecutivos, se podrán volver a imponer aranceles.

Además, la estricta normativa europea de "deforestación cero" restringirá el paso a aquellos proveedores extranjeros que no cumplan los criterios ambientales exigidos.

La alerta del campo español

Las organizaciones agrarias en España han dado la voz de alarma ante esta nueva competencia porque sus márgenes de beneficio podrían verse seriamente comprimidos.

Estos productos llegan con costes regulatorios y ambientales distintos, obligando a los agricultores nacionales a adaptarse rápidamente para sobrevivir frente a los supermercados.

El largo camino parlamentario

Cabe destacar que el proceso de este macroacuerdo con potencias como Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay no está completamente cerrado todavía.

Para que las medidas sean permanentes, el pacto requiere la luz verde definitiva y obligatoria tanto del Parlamento Europeo como de los parlamentos nacionales.

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