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Confirmado por el Área Metropolitana de Barcelona: la pobreza baja, pero el 23% de la población no llega a fin de mes

El Institut Metròpoli confirma que la tasa general de riesgo social se reduce ligeramente al 19%, mientras que la sensación subjetiva de asfixia económica se dispara en la capital catalana

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La realidad del Área Metropolitana de Barcelona atraviesa una paradoja económica que resulta muy difícil de asimilar para las familias. Los grandes números oficiales invitan a un ligero optimismo, pero el bolsillo de los ciudadanos cuenta una historia radicalmente distinta.

Según el último informe del Institut Metròpoli, el riesgo de pobreza general ha bajado hasta el 19,4%. Sin embargo, un alarmante 23,1% de los ciudadanos confiesa tener verdaderas dificultades para poder cuadrar sus cuentas y llegar a fin de mes.

El precio de vivir en solitario

El estudio sobre las condiciones de vida 2024-2025 pone un foco especial en las personas que viven solas. Las cifras revelan que el 24,3% de los vecinos metropolitanos que no comparten vivienda se encuentran en claro riesgo de vulnerabilidad.

Mapa virtual de la ciudad de Barcelona

Mapa virtual de la ciudad de Barcelona FIRA DE BARCELONA

Esta cruda realidad contrasta fuertemente con otros modelos de hogar en la provincia. El riesgo cae al 12,2% en aquellas casas sin menores a cargo, pero se dispara hasta alcanzar el 27,1% en el caso de las familias con niños.

La capital frente a la periferia

La sensación de asfixia o pobreza subjetiva no ha dejado de crecer en Barcelona ciudad. En apenas un par de años, la capital catalana ha pasado de registrar un 15,4% de ciudadanos ahogados económicamente a un preocupante 19,2%.

La situación es todavía más límite en el resto del área metropolitana, donde la percepción de pobreza ya alcanza al 27% de la población. Todo ello a pesar de que la tasa de pobreza real en la ciudad de Barcelona sí logró caer un 3,3%.

La trampa de las estadísticas

El análisis detallado de estos últimos informes demuestra que la estabilidad macroeconómica no llega a todos los hogares por igual. Que la pobreza técnica baje levemente del 19,8% al 19,4% supone un alivio mínimo frente al coste de la vida.

De hecho, esa sensación ciudadana de no poder pagar los gastos cotidianos ha crecido un 1,6% respecto al bienio anterior. Los números fríos mejoran sobre el papel, pero la calidad de vida que se percibe en las calles sigue empeorando.

Los perfiles más castigados

Si analizamos la edad de los afectados, la población infantil se lleva la peor parte de esta crisis sostenida. Los datos oficiales alertan de que un sangrante 31,4% de los menores de 16 años vive actualmente en riesgo de exclusión.

El origen geográfico también marca una enorme brecha económica en todo el territorio catalán. El 32,8% de los vecinos nacidos en el extranjero sufren esta precariedad diaria, frente al 14,8% de los ciudadanos que han nacido en España.

El salvavidas de las ayudas

El documento deja un último dato demoledor sobre la importancia vital que tienen las prestaciones sociales. Sin la intervención directa de las diferentes administraciones públicas, las cifras de vulnerabilidad metropolitana serían absolutamente inasumibles.

Este gran escudo público logra reducir exactamente a la mitad la tasa de riesgo real de los ciudadanos. Concretamente, las distintas ayudas consiguen que la pobreza caiga desde un desorbitado 41,6% hasta el 19,4% definitivo que marca el estudio.