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Ya es oficial: Barcelona es la provincia de Cataluña donde el miedo a la ocupación ilegal ya supera al precio de la vivienda y del alquiler

El temor a perder el inmueble alcanza una nota de 7,5 sobre 10 y se consolida como la principal inquietud ciudadana, por encima de los temidos gastos de luz y gas

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El mercado inmobiliario atraviesa un momento crítico, pero la mayor pesadilla de los ciudadanos ya no es únicamente económica. El miedo a perder el control de la propiedad ha roto todos los esquemas.

Los habitantes de la capital catalana y su área de influencia sitúan la ocupación ilegal como su máxima alerta. Este fenómeno genera más angustia que la propia firma de una hipoteca.

El ranking de los miedos

Según el último Barómetro de la Vivienda, que anualmente elabora Grupo Mutua Propietarios, la amenaza de los okupas alcanza una puntuación de 7,56 sobre 10 en Barcelona. Es la nota más alta registrada en toda la comunidad autónoma.

Ciudad de Barcelona

Ciudad de Barcelona

Esta cifra supera con creces la preocupación por el precio de compra, que se queda en un 7,23. Queda demostrado que la seguridad jurídica del inmueble es la gran prioridad ciudadana.

El ahogo de los suministros

En tercer lugar de este ranking de inquietudes barcelonesas se sitúa el gasto del hogar, con un 7,22. Pagar las facturas de luz, gas o agua sigue quitando el sueño a miles de familias.

Sorprendentemente, el precio del alquiler queda relegado a una cuarta posición con una nota de 6,87. Aunque sigue siendo un problema grave, la ocupación le ha ganado la partida mediática en esta provincia.

La radiografía catalana

Si miramos al resto de provincias, Girona sigue muy de cerca la estela barcelonesa. Allí, el miedo a las usurpaciones de viviendas alcanza un altísimo 7,50 sobre 10.

Imagen de archivo de la ciudad de Girona

Imagen de archivo de la ciudad de Girona ICF

El panorama cambia radicalmente en Tarragona, donde las prioridades son distintas. En esta provincia, el coste de los suministros (7,13) preocupa bastante más que los okupas (6,94).

Un problema de leyes

A nivel autonómico, la media catalana consolida la ocupación ilegal en la primera posición absoluta (7,28). Ningún otro problema inmobiliario genera tanta incertidumbre en el territorio.

Además, la inestabilidad normativa también pasa factura a los propietarios. La preocupación por las nuevas leyes de vivienda alcanza un notable 6,83 entre los ciudadanos de Barcelona.

El perfil del ciudadano

Los datos generales del informe revelan que las personas de entre 35 y 64 años son las que sufren mayor nivel de preocupación. Es la franja de edad que suele soportar las mayores cargas familiares.

Asimismo, quienes residen en viviendas unifamiliares muestran un pánico superior ante las posibles intrusiones ilegales. Las características de estas casas las convierten en un foco claro de esta inquietud.

Dificultades para pagar

Más allá de los miedos, la realidad económica del día a día es muy dura. Un 28% de los barceloneses asegura tener "bastante dificultad" para hacer frente a los gastos de su casa.

A este porcentaje hay que sumar un 5% de la población que vive al límite y confiesa tener "mucha dificultad". Es decir, un tercio de la provincia hace malabares para llegar a fin de mes.

Renuncias obligadas

Ante esta presión asfixiante, las familias se ven obligadas a recortar su presupuesto diario. Las primeras víctimas de la inflación a nivel general son los arreglos y mejoras del propio hogar.

La economía doméstica impone también decisiones drásticas en la cesta de la compra. Una gran parte de los encuestados admite que comprará más marcas blancas para poder cuadrar sus cuentas.

Pesimismo para el futuro

Las perspectivas para los próximos meses no invitan precisamente al optimismo. La mitad de los encuestados en Barcelona (50%) da por hecho que el coste de la vivienda aumentará un poco durante este 2026.

Por si fuera poco, uno de cada cuatro ciudadanos (25%) se teme lo peor y cree que el gasto aumentará mucho. La asfixia económica parece lejos de solucionarse a corto plazo.