Pau Perelló, un joven de 22 años, se ha convertido en una referencia para quienes buscan entender la realidad económica de vivir en el extranjero. El joven que residió en la vibrante zona de Bondi Beach, en Sídney, trabajaba como bartender, sirviendo bebidas y cócteles tras una barra.
El joven ha contado su experiencia a través de cana de YouTube, con el objetivo de desglosar de forma detallada sus finanzas personales, aclarando si realmente es posible vivir y mantener un margen de beneficio en el país oceánico.
Uno de los factores que más importa a la juventud cuando se plantean dejar España es el sector económico. Por ello, muchos acuden a este tipo de videos para valorar si es de su interés tomar la decisión de ir al extranjero.
En este contexto, Pau explica que su salario varía según las horas trabajadas, que suelen oscilar entre las 29 y las 37 horas por semana. Tras realizar una media de sus nóminas, la cifra de ingresos que percibe es de 894 dólares australianos, a los que suma unos 6 dólares adicionales en propinas para redondear un total de 900 dólares semanales.
Según sus propios cálculos, esta cantidad equivale aproximadamente a unos 600 euros, aunque recalca que en Australia la mayoría de los pagos, incluido el alquiler, se gestionan de forma semanal.
El gasto más significativo al que se enfrenta es, sin duda, la renta, un desembolso del que "nadie escapa". Pau paga 370 dólares semanales por una habitación privada en un piso compartido que cuesta un total de 1.100 dólares a la semana.
A pesar de que la cifra pueda parecer elevada para los estándares españoles, el joven asegura que es un "buen precio" dada la alta demanda y los precios actuales en las zonas más codiciadas de Sídney.
La alimentación y el transporte también ocupan un lugar central en su presupuesto semanal. Pau destina unos 100 dólares a la comida, lo que le permite cubrir sus necesidades básicas y realizar alguna comida fuera de casa.
En cuanto al transporte, ha logrado optimizar sus gastos moviéndose al trabajo en bicicleta, por lo que solo gasta unos 20 dólares semanales en autobús para acudir a la escuela. A esto se suman otros gastos fijos como la electricidad (11$), el internet de la casa (7,50$) y su tarifa de telefonía móvil (7,50$).
Una vez restados todos estos gastos básicos, Pau dispone de un sobrante de 384 dólares australianos semanales. No obstante, aclara que este dinero no se convierte íntegramente en ahorro neto, ya que suele destinar una parte a viajes, planes de ocio o caprichos.
