La Comisión Europea ha abierto una vía que puede marcar un antes y un después para el futuro agrario de los secanos de Lleida. Bruselas ha confirmado que, bajo determinadas condiciones, parte de las zonas especiales de protección de aves (zepas) podrían destinarse al regadío.
Esto supone un cambio relevante en un conflicto que enfrenta desde hace más de quince años a organizaciones agrarias y colectivos conservacionistas y, sobre todo, alivia a buena parte de los agricultores de la provincia catalana.
La clave de esta nueva interpretación está en que la agricultura de regadío no queda automáticamente prohibida en estos espacios protegidos.
La condición es que debe integrarse dentro de las medidas de conservación establecidas para cada zona y ser compatible con los objetivos medioambientales fijados por la Unión Europea.
Qué dice la CE
Según ha trasladado un portavoz comunitario, el riego de tierras dentro de una zepa "sería posible" si estas actuaciones forman parte de las medidas de conservación definidas para el espacio protegido.
La Directiva de Aves obliga a los Estados miembros a establecer objetivos de conservación específicos para cada zepa y a definir las actuaciones necesarias para alcanzarlos.
El caso de Lleida
En el caso concreto de los secanos de Lleida, la Comisión recuerda que estas áreas están designadas para la protección de aves esteparias y hábitats mediterráneos en mosaico, un entorno en el que el regadío "no parece, en principio, acorde con esos objetivos".
No obstante, Bruselas matiza que corresponde a las autoridades españolas valorar si, en situaciones concretas, el riego puede resultar compatible.
La Comisión Europea ha sido clara al señalar que la responsabilidad de aplicar correctamente la normativa comunitaria recae en los Estados miembros. En este caso, la Generalitat actúa como gestora directa de las zepas, mientras que el Estado es el interlocutor formal ante la Unión Europea.
La Directiva de Hábitats exige evitar el deterioro de los hábitats y la perturbación de las especies que motivaron la creación de estos espacios protegidos. Sin embargo, las actividades agrícolas no están prohibidas como tales, siempre que tanto las existentes como las nuevas se adapten a los objetivos de conservación establecidos.
Revisión
Además, cualquier nuevo plan o proyecto agrario que pueda tener un impacto significativo en una zepa debe someterse a una evaluación ambiental adecuada, ya sea de forma individual o en combinación con otras actividades.
El debate sobre el regadío en las zepas de Lleida afecta a unas 54.000 hectáreas de estepa, de las cuales cerca de 40.000 se encuentran en el ámbito del Canal Segarra-Garrigues. En alrededor de 16.000 hectáreas, el riego sigue estando totalmente vetado.
Un conflicto histórico
Este conflicto se arrastra desde principios de los años 2000, cuando se planteó el desarrollo del canal, y se intensificó tras la aprobación definitiva de la Declaración de Impacto Ambiental en 2010. Las recientes tractoradas en Lleida y Tàrrega han vuelto a situar el problema en el centro del debate político y social.
Mientras se define el encaje legal del regadío en estas zonas, las ayudas económicas ya son una realidad. El Govern destina desde hace varios años una partida anual de tres millones de euros para financiar medidas de conservación de aves amenazadas que habitan en las zepas de los secanos de Lleida. Estos fondos se gestionan a través de Aigües del Segarra-Garrigues.
Además, recientemente la Generalitat ha anunciado una nueva línea de ayudas de siete millones de euros anuales destinada directamente a los payeses que trabajan en estas áreas protegidas. Estas subvenciones buscan compensar las limitaciones productivas derivadas de la normativa ambiental y fomentar prácticas agrarias compatibles con la conservación.
Bruselas también ha fijado un calendario claro para cualquier modificación del mapa de protección. La Comisión Europea recibirá a finales de enero de 2026 las propuestas de los Estados miembros para crear nuevos espacios protegidos o ajustar los ya existentes.
Qué pasará
Hasta ahora, la Comisión no ha recibido ninguna iniciativa formal para retirar o reducir las zepas de los secanos de Lleida. Además, recuerda que cualquier reducción del rango de protección solo es posible bajo condiciones muy estrictas.
Según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE, un Estado debe demostrar que las áreas afectadas han dejado de tener un interés sustancial para los objetivos de conservación.
Sin sanciones
Uno de los puntos más criticados por agricultores y ecologistas ha sido la ausencia de un organismo específico de gestión de las zepas. En este aspecto, la Comisión Europea ha zanjado el debate al aclarar que la legislación comunitaria no obliga a crear entes específicos para cada espacio protegido.
Por ello, Bruselas descarta la imposición de sanciones por este motivo. En caso de que se produjeran infracciones por otras causas, la responsabilidad recaería directamente en la administración gestora, es decir, la Generalitat.
La posición de la Unión Europea no supone una autorización automática para regar los secanos protegidos, pero sí abre una puerta hasta ahora cerrada.
El futuro del regadío en las zepas de Lleida dependerá de las decisiones que adopten la Generalitat y el Gobierno, así como de su capacidad para demostrar que agricultura y conservación pueden convivir.
Nuevo escenario
De hecho, el pasado 12 de diciembre, la Generalitat y el sector agrario acordaron compensar con siete millones de euros las 14.000 hectáreas incluidas en las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) que están excluidas del regadío.
Así, las ayudas económicas ya anunciadas y la última confirmación de la UE sobre las zepas se perfilan como un balón de oxígeno para un sector que lleva años reclamando soluciones a un conflicto enquistado entre productividad agraria y protección medioambiental.
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