Una evolución en positivo, enorme. El cambio social y cultural en España ha sido notable desde la transición al primer tercio del siglo XXI. Hay creadores culturales y una industria solvente, un apoyo de la administración que ha ido de más a menos y una sociedad que ha respondido, aunque con un consumo en algunos ámbitos inferior al de otros países del entorno europeo. Pero no se ha solventado una asignatura pendiente: “Se valoran muchas cosas de la cultura en lengua española, pero no se espera una producción filosófica o de pensamiento de altura. Eso se deja en manos de anglosajones o alemanes”.
Manel Manchón, Carmen Esteban y Mercedes Monmany, en el debate de 'Letra Global' en la Fundación Ortega-Marañón
La apreciación es de Javier Gomá, que acaba de publicar Fuera de carta, un libro en el que defiende una filosofía aplicada a la vida cotidiana. Gomá abre el debate sobre el cambio social y la cultura en España, organizado por Letra Global en la Fundación Ortega-Marañón, celebrado este jueves, con la participación también de Carmen Esteban, editora de Crítica; Carlos Granés, ensayista; y Mercedes Monmany, crítica literaria, con la moderación de Manel Manchón, director de Letra Global.
Se trata de la presentación del volumen 8 de la revista en papel, centrada en ese cambio experimentado en los últimos 30 años, que ya está en las principales librerías de las capitales españolas.
Javier Gomá, Carlos Granés y Manel Manchón, en el debate de 'Letra Global' en la Fundación Ortega-Marañón
Gomá señala que en el ámbito de la reflexión la lengua inglesa lo acapara todo. También la producción de ‘papeles académicos’. El filósofo, director de la Fundación Juan March, se pregunta si no ha llegado el momento, a través de la tecnología que hoy lo permite, de que las ponencias y los trabajos académicos se realicen en las lenguas de los respectivos creadores, y que se traduzcan en función de las necesidades de los interlocutores.
El hecho es que el debate mostró una carencia importante por parte de la cultura en español. Incidió en ello el ensayista Carlos Granés, colombiano, que acaba de publicar El rugido del tiempo, sobre las batallas culturales. Para Granés, el show del portorriqueño Bad Bunny en la Super Bowl fue “una oportunidad perdida”.
La idea de que pudo ser una exhibición de un producto cultural en español, con una influencia enorme, ya que se trata del momento de mayor audiencia televisiva en el mundo, quedó ensombrecida por lo que trasladó: “Exhibió todos los tópicos del mundo latinoamericano, con la fiesta, los niños durmiendo en cualquier lado, el machismo, la cultura de la bebida y de pasarlo bien….Es como potenciar la forma en la que nos ven desde fuera”, aseguró.
Javier Gomá, en su intervención en el debate de 'Letra Global' en la Fundación Ortega-Marañón
Gomá tomó la palabra para insistir en eso: “Reproducimos el marco a través del que somos vistos y considerados”. Y Granés mantuvo la tesis: “No sé qué se podía esperar de Bad Bunny, quizá no mucho más, pero está claro que mantuvo todos los clichés sobre la cultura latina y en lengua española”.
Carmen Esteban, editora de Crítica, en el debate de 'Letra Global, en la Fundación Ortega-Marañón
Esa cuestión, la de analizar por qué la producción cultural ligada al pensamiento y a la reflexión en español no se “toma en serio” en la esfera internacional, se complementó con la falta de traducciones de ensayos y libros de Historia en español.
Gastrónomos o tenistas
Lo puso sobre la mesa Carmen Esteban, directora editorial de Crítica y Ariel, dos sellos especializados en la no ficción. “Es muy difícil que los buenos libros de Historia que están escribiendo una generación de jóvenes historiadores se vendan al exterior a través de traducciones. En muchos casos se exige que se ofrezca el libro ya con la traducción al inglés en el mismo momento. Y tal vez el Ministerio de Cultura pudiera ayudar, porque necesitamos esa salida al exterior”.
La crítica literaria Mercedes Monmany, en el debate de 'Letra Global' en la Fundación Ortega-Marañón
También siguió esa estela la crítica literaria Mercedes Monmany, que acaba de publicar Algo quedará de mí, sobre un grupo de mujeres que resistieron frente a los totalitarismos en Europa. Para Monmany es “básico que toda esa producción encuentre traducciones, y el ensayo en español sea valorado, porque no es inferior a toda la producción en otras grandes lenguas”.
Gomá lideró la reflexión sobre lo que se espera de España. “Se espera un país que ofrece fiesta, gastronomía, escritores, --Monmany destacó la presencia de autores como Cercas, Pérez Reverte o Vila-Matas en todas las conversaciones culturales en el ámbito internacional—o tenistas, pero no se espera a filósofos o pensadores, y es cierto que en las grandes compilaciones de filósofos de los últimos cincuenta años no aparecen nombres españoles”.
Carlos Granés y Manel Manchón, en el debate de 'Letra Global' en la Fundación Ortega-Marañón
Pero, ¿dónde está España, de qué minoría o mayoría cultural dispone? Esteban incidió en la dificultad que tienen los mediadores, --el mundo de la industria—para entender lo que sucede, para analizar lo que puede demandar una gran mayoría social.
Mayoría selecta
Al frente de Crítica, Esteban ha logrado avances sustanciales, con libros como Ni una, ni grande, ni libre, de Nicolás Sesma, una forma de contar el franquismo que ha obtenido un enorme éxito. “Nosotros le llamamos el efecto Sesma, porque ha contagiado a otros creadores. Se trata de narrar mejor, de explicar la historia a través de la vida de la gente”, insiste, con casos también sonoros como el de Miguel Ángel del Arco, con La hambruna española.
De nuevo, Javier Gomá ofreció su versión, para nada pesimista. “Todo depende de la educación sentimental de cada generación, y de cada periodo histórico. Y hoy se puede evidenciar un avance enorme. Caminamos hacia una mayoría selecta, después de contar con una minoría selecta, y tener ahora una mayoría vulgar, que caracteriza a una democracia”.
Para Gomá no puede haber dudas de que se ha producido un progreso, y que se trata en los próximos años de hallar “joyas creativas” que puedan lograr esa conexión con una mayoría selecta, joyas equivalentes a lo que es su momento fueron Homero o Rilke, propias de una “minoría selecta”.
