Detalle de la portada de 'Reliquia', de Pol Guasch

Detalle de la portada de 'Reliquia', de Pol Guasch

Letras

Atención a ese escritor tan joven y maduro, Pol Guasch

El libro 'Reliquia' es como dice el título, una “reliquia”, el objeto con poder mágico a través del cual se venera la memoria de alguien querido que no está. Es también un esfuerzo por comprender al desaparecido, por acercarse a él, por devolverlo a la vida

También: El arte en la guerra: Roman Khimei y Yarema Malashchuk

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

La escritura literaria sirve para todo, también para hablar con los muertos queridos. La lectura por casualidad de Reliquia, publicada este año en Anagrama, primero en catalán y luego en español, me ha hecho descubrir a un escritor catalán Pol Guasch, nacido en 1997, que empezó como poeta, publicó dos novelas que tuvieron éxito inmediato y se han traducido a varias lenguas, Napalm en el corazón y En las manos, el paraíso, que me habían pasado por alto, y se ha convertido en un fenómeno con esta meditación sobre el suicidio y el valor de la vida, a partir de la memoria de su padre, que, al igual que su abuelo, murió por su propia mano.

El libro, pues, es, tal como dice el título, una “reliquia”, el objeto con poder mágico a través del cual se venera la memoria de alguien querido que no está. Es también un esfuerzo (que cabe suponer muy doloroso) por comprender al desaparecido, por acercarse a él, por devolverlo a la vida o para levantarle un monumento de palabras. Y es a la vez, cabe suponer, un conjuro, un hechizo o exorcismo, o un auto-psicoanálisis familiar para no prolongar, gracias a los poderes mágicos de la literatura, la saga de la desgracia.

El escritor Pol Guasch, en una imagen en RTVE

El escritor Pol Guasch, en una imagen en RTVE RTVE

Una reliquia cosifica, corporiza, una vida, que es un fluir, y una memoria: las enmarca en los límites del objeto –aunque ese objeto esté formado por inasibles palabras-- y en cierta medida evita que se difunda peligrosamente sobre todas las cosas.

El peso de los suicidios

Esta virtud digamos terapéutica acerca (por lo menos en mi conciencia literaria) Reliquia a S. o la esperanza de vida, el libro de Diego Gary que traduje hace unos años para Galaxia Gutemberg, donde el autor contaba sus largos y denodados esfuerzos para no caer aplastado bajo el peso de los suicidios sucesivos de su madre, la famosa y desdichada actriz Jean Seberg, y de su padre, el gran escritor francés Romain Gary.

Portada de 'Reliquia', de Pol Guasch

Portada de 'Reliquia', de Pol Guasch

Se trata, precisamente, como bien dice el título de Gary hijo, de explorar las posibilidades de vida. El libro de Diego Gary y el de Pol Guasch comparten cierta cualidad espasmódica, una fuerte base de conocimiento literario, un ir y venir del pasado al presente y vuelta atrás, buscando explicación o pistas para una explicación a lo que es a la vez evidente e inefable.

También recuerdo que Cioran decía que gracias a sus maldiciones a la vida y sus obsesivas meditaciones sobre la muerte y el suicidio expuestas con alta retórica había salvado a más de uno, empezando por él mismo, del acto irreversible por excelencia.

Reliquia es un texto relativamente breve (150 páginas), honesto, sensible, sin sentimentalismos ni cursilerías, inteligentemente estructurado, con dislocaciones (legítimas, creo) y culto.

Prestar atención

Por el tremendo tema sobre el que versa se me hace difícil describir la historia, la trama, me vence el pudor. Agregaré sólo que habla también de algunos escritores suicidas, entre ellos Serguéi Esenin, que con su propia sangre escribió su último poema, Hasta pronto, amigo mío, que acaba con los versos “En esta vida, morir no es cosa nueva/ pero vivir, desde luego, tampoco es ninguna novedad”.

En el hotel Anglaterre de San Petersburgo, entonces llamada Leningrado. Por cierto que una vez me alojé en ese hotel, y pedí que me dieran la habitación de Esenin. Me dijeron que ya no existía. Bueno. Esto por decir algo, algo más que el propósito de leer cuanto antes las anteriores novelas de Pol Guasch e invitar al lector a prestar atención a este escritor tan joven y prometedor, al que hay que felicitar por Reliquia y por su talento, y cuyo inmediato y gran éxito celebramos.