Fernanda Trías

Fernanda Trías SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Letras

Fernanda Trías: "La vida común puede ser un universo interesante de explorar literariamente"

La escritora uruguaya, Premio Sor Juana Inés de la Cruz, publica El miembro fantasma (Páginas de Espuma), un libro de relatos donde habla de las ausencias y de los recuerdos que continúan influyendo en el presente

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Ha sido reconocida dos veces con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Primero con Mugre rosa. Después con El monte de las furias, ambas editadas por Random House. La azotea, publicada en España por Tránsito recibió el British PEN Translates Award. Tras pasar un mes en la residencia de la Costa Brava de la Fundación Finestres, la escrotora uruguaya presenta El miembro fantasma (Páginas de Espuma), un libro de relatos donde habla de las dolorosas ausencias y de los recuerdos que siguen condicionando el presente. 

Si algo define sus relatos, así como obras suyas previas –pienso en La Azotea– es  la subjetividad de los personajes. 

Todos los escritores intentamos escribir sobre lo que nos gusta leer y a mí, en líneas generales, siempre me ha interesado lo que está profundo no solo en literatura, sino también el en cine: cuántos más diálogos y más complejidad haya en las relaciones de los personajes y en su interioridad, mucho mejor. Antes se hablaba bastante de la psicología de los personajes, expresión que ahora se utiliza menos. Para mí es algo importante. No creo que a la hora de escribir se necesiten de hechos ni de peripecias. La vida de cualquier persona común puede ser un universo interesante de explorar literariamente. 

Fernanda Trías

Fernanda Trías SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

¿La trama es secundaria?

No del todo. Siempre tiene una función porque en cualquier cuento debe producirse una transformación. El personaje que empieza el cuento no puede ser el mismo que lo termina. Vive un camino de aprendizaje y de comprensión de sí mismo. El otro día me dijeron que en mis relatos suele haber un momento epifánico, y estoy de acuerdo en cuanto a que es cierto que en hay un momento en el que se produce un quiebre interno del personaje. A mí me gusta empujar a los personajes hasta un cierto límite, hasta que quedan arrinconados en una esquina y ya no puedan seguir mirando de costado. Entonces deben descubrir quiénes son. 

No solo a nivel individual, sino colectivo. Pienso en el relato que da título al libro, que trata sobre la dictadura militar de Uruguay y sobre qué hacemos con la memoria.

En este relato se parte de una experiencia real: al personaje le pasó algo y fue testigo de las circunstancias que llevaron a que los vecinos de su cuadra [manzana] fueran desapareciendo hasta que la comunidad de su barrio quedara diezmada.Su historia es individual, pero  alude a una memoria colectiva porque los hechos implicaron a todos. Es un cuento en el que llevaba muchos años trabajando y que me costó mucho escribir. Ponía mucho de mí misma, de la herida original que ha marcado mi vida y, por tanto, también mi escritura. Ha tenido muchas versiones previas; la primera es del 2016. Ha cambiado mucho salvo en lo que se refiere a las imágenes principales: la cuadra y los vecinos que desaparecen. Le di muchas vueltas al texto hasta entender cuál debía ser la estructura, qué historia tenía que contar y qué vinculo hay entre los personajes. Es uno de mis relatos más importantes. Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre la dictadura de Uruguay, pero desde la experiencia de alguien que nació en la dictadura y siendo niña no entendía qué estaba pasando, pero veía las repercusiones.

'Miembro fantasma'

'Miembro fantasma' PÁGINAS DE ESPUMA

En sus relatos y en algunas de sus novelas, como Mugre rosa, se observa que el mal que alguien padece individualmente tiene que ver con los demás.

Esos males tienen que ver con las estrategias de la sociedad para encarar la vida, la diversión, el descanso, el trabajo o la maternidad…. Siempre he trabajado en un espacio fronterizo, como se ve en La azotea, entre lo personal y lo colectivo, entre el individuo y la naturaleza. Lo más interesantes es cuando estas fronteras se rompen y nos enfrentamos a decisiones que nos van a marcar toda la vida. 

Leyendo sus relatos pensé en Lucía Berlín.  

Es una autora de referencia, sobre todo porque la adicción, el alcoholismo o el consumo de sustancias se ha abordado poco desde una perspectiva femenina. Existe una diferencia muy grande en cómo la sociedad acepta estos consumos en el caso de los hombres y cómo castiga a las mujeres en esta misma cuestión. Las adicciones son enfermedades según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la sociedad, y más en el caso de las mujeres, las considera consecuencia de una falta de disciplina o una determinada actitud. Se olvida que son resultado de un enorme sufrimiento interior.

En el caso de las mujeres las adicciones son invisibles porque muchas veces se producen en el espacio doméstico. 

He escrito mucho en mis libros sobre el encierro y los interiores domésticos. Siempre me ha interesado la relación que la mujer tiene con la casa. Las adicciones permiten abordar este asunto desde otro ángulo. Las adicciones son un tema tabú y un síntoma de que algo no funciona. Quería explorar este dolor que, la mayoría de las veces, no se pueden nombrar y que llevan a una persona a anestesiarse y huir incluso de la realidad.

'El monte de las furias'

'El monte de las furias' RANDOM HOUSE

Las montañas del último relato de su libro son las mismas montañas de El monte de las furias.

Escribí lo cuentos mientras estaba con El monte de las furias, una novela en la que, igual que ese cuento, la presencia de Bogotá me permite introducir personajes fronterizos. 

La escritura es otro de los temas de los relatos y, en concreto, la escritura de las mujeres.

Se presupone que lo que debe escribir una mujer es un diario o textos autobiográficos. De ahí la importancia de reivindicar la escritura como algo propio de las mujeres. En esta reivindicación hay algo de generacional. Parto de mi propia experiencia: la escritura es algo que me pertenece  pero donde nací no era algo que me fuera dado. Yo tuve que afirmarme como escritora. A pesar de haber publicado ya libros, no me definía como tal: decía que escribí o publiqué un libro, pero no como escritora, sino traductora o profesora. Un día mi pareja me dijo: “Por qué no pones que eres escritora?”. 

Fernanda Trías

Fernanda Trías SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

¿Ser galardonada dos veces con el premio Sor Juana Inés de la Cruz, le sirvió para creerse finalmente escritora?

El reconocimiento externo ayuda, pero no basta. Hasta que no tenés el convencimiento interno que te permite afirmarte como escritora no podés reservar tiempo para dedicarlo a la escritura. No terminas de estar convencida de que es a la escritura a lo que te debes dedicar. Esta lucha de tantos años es la que me ha llevado a reflexionar sobre esta cuestión y a introducirla en mis relatos.

En uno de ellos habla de un escritor que se autolegitima escribiendo sobre un otro.

Es un divertimento para cuestionar los clichés sobre qué es ser un escritor serio A las mujeres se les asocia con la escritura de lo doméstico. Es como si la imaginación nos estuviera negada. Hay muchísimos ejemplos de escritores que han escrito sobre escritores: Bolaño, Piglia, Borges, Vila-Matas. Pero no se piensa que se trate de textos autobiográficos. Este relato es una forma de reflexionar sobre las cosas que se nos imponen como escritoras y la lucha que tenemos que llevar para escribir de lo que queremos escribir.

Fernanda Trías

Fernanda Trías SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

En ese primer relato, un poco a la manera de Virginia Woolf en Orlando, plantea un cambio de género del protagonista: de escritora a escritor y viceversa.

Es una manera de pensar de qué manera es necesario disfrazarse para poder escribir ciertas cosas o sentirte legitimada . En el relato planteo lo de disfrazarse, aunque no sea literalmente como en Orlando de Woolf, a través de la idea de escribir sobre un escritor como lo hacen los escritores. Se trata de burlarme de la idea neutra del escritor. No existe porque cuando pensamos en términos universales pensamos la figura del escritor en masculino.

¿Cómo se plantea la escritura?

Las historias siempre aparecen sin que haya mucha búsqueda previa. En los cuentos es algo evidente, mientras que en las novelas las historias aparecen a través de la escritura entendida como un proceso de descubrimiento y de indagación. Cuando escribo una novela tengo la impresión de que estoy excavando alrededor de una imagen original. En un cuento todo aparece de manera más clara, entendés rápidamente que tienes que llegar de A hasta Z. Lo que faltan son las letras del medio y para encontrarlas necesitas trabajo. Tanto el cuento como la novela requieren disciplina. Por la mañana no me pregunto si tengo o no tengo ganas de escribir o si tengo que hacer otras cosas.

Me siento a escribir sí o sí. No pasa nada si no sale nada. No me juzgo si un día no escribo algo que me gusta; la cuestiónes sentarse y escribir. No se trata de convertirse en una oficinista o en una burócrata.  Se trata de cumplir conmigo misma. Yo entiendo la disciplina de esa manera, no como una imposición. La escritura siempre es un espacio de libertad. Está llena de descubrimientos y de sorpresas.

'Mugre rosa'

'Mugre rosa' RANDOM HOUSE

Volviendo a la imaginación. En su novela Mugre rosa rompe con la lógica realista para criticar el presente. 

Huir de lo estrictamente realista te permite hablar mejor del presente y comunicar lo que quieres. Imaginar, en estos momentos, es un acto político. Lo primero que escribí era realista, pero con el tiempo me fui liberando de estas constricciones y comprendiendo que las posibilidades eran infinitas. Además, no puedo escapar del presente. Tiene que ver con el hecho de ser contemporáneo. No puedo dejar de ser contemporánea, aunque quisiera.