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Durante años, hablar de autoconsumo fotovoltaico implicaba pensar en placas instaladas sobre el tejado de una vivienda. Pero no todo el mundo tiene una cubierta adecuada, vive en una casa unifamiliar o puede afrontar el coste de una instalación. Las Comunidades Solares nacen, precisamente, para cubrir ese espacio.

El funcionamiento es sencillo sobre el papel: se instala una planta fotovoltaica en la cubierta de un edificio, una nave o cualquier otro espacio adecuado y la energía que genera se comparte entre varios consumidores próximos. De esta manera, el lugar donde están las placas y el lugar donde se consume la electricidad no tienen por qué ser el mismo.

Nave industrial con una gran instalación de paneles solares fotovoltaicos en el tejado FACTORENERGIA

Un modelo pensado para compartir

En este sistema participan dos figuras principales. El Anfitrión Solar es el propietario de la cubierta que se utiliza para instalar los paneles. Los Participantes o Suscriptores, por su parte, son los hogares y negocios que se encuentran dentro del área permitida y aprovechan la energía producida por esa instalación.

El modelo resulta especialmente interesante para quienes viven en un piso, tienen un tejado que no reúne las condiciones necesarias o no quieren hacer obras en casa. Tampoco tienen que ocuparse de comprar los paneles, instalarlos o mantenerlos.

En el caso de las Comunidades Solares de Factorenergia, la compañía asume la inversión y la gestión de la planta. El propietario de la cubierta recibe una compensación por su cesión y puede, además, participar en el autoconsumo si cumple los requisitos establecidos.

¿Cómo llega la energía a cada participante?

La electricidad generada por los paneles se asigna entre los consumidores que forman parte de la Comunidad Solar siguiendo el sistema de autoconsumo colectivo. El reparto se realiza teniendo en cuenta la producción y el consumo de los participantes, de forma horaria.

El usuario mantiene su suministro eléctrico y puede consumir la energía solar que le corresponde dentro del esquema de autoconsumo. Cuando la producción fotovoltaica no cubre sus necesidades, la electricidad restante procede de la red, como ocurre habitualmente.

La proximidad es un elemento fundamental. En el modelo descrito por Factorenergia, los participantes deben encontrarse dentro de un radio máximo de 5 kilómetros de la instalación fotovoltaica, de acuerdo con las condiciones planteadas para estas comunidades.

Una opción para quienes no pueden instalar placas

La principal diferencia respecto al autoconsumo individual está en que el consumidor no necesita disponer de un tejado propio. Esto abre la puerta a la energía solar a un grupo mucho más amplio de usuarios.

Un vecino de un bloque de pisos, una pequeña empresa instalada en un local o una compañía que no dispone de una cubierta adecuada pueden acceder así a una instalación fotovoltaica situada en otro edificio cercano.

También desaparece buena parte de la gestión que implica una instalación individual. El participante no tiene que buscar instaladores, solicitar permisos para colocar placas en su vivienda ni encargarse posteriormente de su mantenimiento.

El ahorro es una de las claves

El atractivo económico es otro de los motivos que explican el interés por este modelo. La energía producida por la instalación solar tiene un coste inferior al de la electricidad adquirida de la red, lo que permite reducir el importe de la factura.

En la propuesta de Factorenergia, además, se plantea un precio fijo para la energía solar durante el periodo establecido de participación en la Comunidad. Esto aporta cierta previsibilidad frente a las variaciones que puede experimentar el mercado eléctrico.

El ahorro final, eso sí, depende de factores como el consumo de cada usuario, la potencia contratada y la producción de la instalación. No todos los hogares consumirán la misma cantidad de energía solar ni obtendrán exactamente el mismo resultado.

El propietario también obtiene un beneficio

Para los propietarios de naves y otros edificios, una Comunidad Solar ofrece una forma de aprovechar una cubierta que, en muchos casos, permanece sin uso. El Anfitrión cede el espacio a cambio de unos ingresos y deja en manos de la compañía la inversión y el mantenimiento de la planta.

Según el modelo de Factorenergia, el acuerdo contempla un periodo de 25 años. Durante ese tiempo, la compañía se encarga de la instalación y de su mantenimiento. El propietario puede, además, formar parte de la Comunidad Solar y beneficiarse de la energía producida.

Una vez finalizado el periodo previsto, la instalación puede pasar a ser propiedad del Anfitrión, de acuerdo con las condiciones establecidas en el contrato.

Más allá de la factura de la luz

El interés de las Comunidades Solares no se limita al ahorro. Al producir electricidad a partir de una fuente renovable y hacerlo cerca de los puntos de consumo, el modelo contribuye a reducir la dependencia de fuentes fósiles y las emisiones asociadas a la generación eléctrica.

También plantea una forma más distribuida de producir energía. En lugar de concentrar toda la generación en grandes plantas, parte de la electricidad se produce en tejados y espacios cercanos a quienes finalmente la consumen.

Y hay otro elemento importante: democratiza el acceso al autoconsumo. La posibilidad de aprovechar energía solar deja de depender exclusivamente de tener una vivienda adecuada para instalar placas.

Paneles solares fotovoltaicos instalados sobre la cubierta metálica de una nave industrial FACTORENERGIA

¿Qué ocurre si el usuario se muda?

Cambiar de vivienda no tiene por qué significar abandonar automáticamente la Comunidad Solar. Si el nuevo domicilio se encuentra dentro del área de influencia de la instalación, se puede solicitar el cambio para continuar participando.

Si la nueva vivienda queda fuera de la distancia permitida, el usuario deberá comunicarlo a la compañía para estudiar qué alternativas existen.

Para participar en una Comunidad Solar de Factorenergia también es necesario tener contratado el suministro eléctrico con la compañía y cumplir las condiciones de distancia respecto a la instalación.

Un modelo que busca crecer

Factorenergia ya ha puesto en marcha Comunidades Solares en el Polígono dels Plans, en La Pobla de Claramunt (Barcelona) y en Palafrugell (Girona).

La compañía trabaja además en nuevas instalaciones que ampliarían esta red de generación compartida. La idea es llevar el autoconsumo a más hogares y empresas sin exigirles que tengan una instalación fotovoltaica propia.

Placas fotovoltaicas instaladas por Factorenergia en una nave industrial en La Pobla de Claramunt FACTORENERGIA

Las Comunidades Solares no eliminan la necesidad de seguir conectados a la red eléctrica, pero sí cambian el papel que puede desempeñar el consumidor. Ya no se trata únicamente de comprar electricidad, sino también de participar en su generación y compartirla con otros usuarios cercanos.

En un momento en el que la transición energética obliga a buscar nuevas formas de producir y consumir electricidad, las Comunidades Solares ofrecen una alternativa relativamente sencilla: aprovechar un tejado disponible, generar energía renovable y hacer que esa energía llegue a quienes están alrededor.

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