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Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en España, pero muchos de sus factores de riesgo pueden prevenirse. Entre ellos destacan el colesterol y los triglicéridos elevados, dos parámetros que aparecen con frecuencia en las analíticas y que generan numerosas dudas. ¿Cuándo son realmente peligrosos? ¿Es suficiente con cambiar la alimentación? ¿Todos los pacientes necesitan medicación?

Los especialistas coinciden en que la respuesta no depende únicamente de una cifra. Hoy la medicina pone el foco en el riesgo cardiovascular global de cada persona y en la combinación de factores como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad o los antecedentes familiares.

La prevención y el control de estos factores de riesgo ocupan un lugar destacado en cualquier consulta, especialmente el colesterol. El doctor Óscar González, jefe asociado del Servicio de Cardiología en la Unidad de Cuidados Agudos Cardiológicos de la Fundación Jiménez Díaz, insiste en que se trata, "probablemente, del factor de riesgo más fácil de tratar" y, sin embargo, entre el 75 y el 80 por ciento de los pacientes con muy alto riesgo cardiovascular no lo tienen adecuadamente controlado.

Fachada del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz Ricardo Rubio / Europa Press

Según explica, parte del problema radica en que algunos pacientes evitan la medicación y optan por productos sin eficacia demostrada para reducir eventos cardiovasculares, y no recomendados por las sociedades científicas. A ello se suma que no siempre se aplican de forma estricta las guías de manejo de la dislipemia. En la práctica, la población mayor de 40 años debería mantener un colesterol LDL por debajo de 116 mg/dl, y aún más bajo si existen otros factores de riesgo, un objetivo que todavía no alcanza un porcentaje elevado de pacientes.

Más allá del colesterol total

Aunque tradicionalmente se hablaba de mantener el colesterol total por debajo de 200 mg/dL, los especialistas insisten en que este dato debe interpretarse junto con el resto del perfil lipídico.

El colesterol LDL favorece la formación de placas de ateroma en las arterias, mientras que el colesterol HDL ayuda a retirar parte del exceso de colesterol de la circulación. Los triglicéridos, por su parte, constituyen otra forma de grasa presente en la sangre que también puede aumentar el riesgo cardiovascular cuando sus niveles permanecen elevados durante años.

¿Cuándo empiezan a ser peligrosos los triglicéridos?

Los triglicéridos normales se sitúan por debajo de los 150 mg/dL. A partir de esa cifra aumenta progresivamente el riesgo cardiovascular, especialmente cuando se asocian a otros factores de riesgo.

Sin embargo, el verdadero punto de alerta llega cuando superan los 500 mg/dL. En estos casos ya no solo preocupa el riesgo cardiovascular, sino también la posibilidad de desarrollar una pancreatitis aguda, una complicación potencialmente grave. El doctor José María Mostaza, director de la Unidad de Riesgo Vascular de Olympia Quirónsalud, explica que cuando los triglicéridos alcanzan esos niveles "se incrementa el riesgo de pancreatitis, una enfermedad que puede requerir hospitalización e incluso poner en peligro la vida del paciente". El especialista recuerda además que "los triglicéridos elevados rara vez presentan señales visibles hasta que el daño ya está hecho", por lo que recomienda realizar controles periódicos incluso en personas sin síntomas.

La dieta sigue siendo la primera herramienta

Aunque existen tratamientos farmacológicos muy eficaces, los especialistas recuerdan que la alimentación continúa siendo el primer escalón terapéutico para la mayoría de los pacientes.

En este sentido, el doctor Mostaza insiste en que "la dieta es fundamental para reducir el riesgo de complicaciones vasculares" y señala que una alimentación saludable debe acompañarse de ejercicio físico diario, control del peso y un adecuado descanso.

Imagen del Hospital Sagrat Cor de Barcelona Quironsalud

Ocho consejos para reducir el colesterol y los triglicéridos

Reducir el colesterol es clave y necesario para contar con una buena salud cardiovascular y metabólica. Para ello, la doctora Laura Tuneu, jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitari Sagrat Cor presenta ocho recomendaciones clave para disminuir las grasas en sangre de forma eficaz:

1. Reduce las grasas saturadas y elimina las trans: evita el consumo de embutidos, carnes grasas, productos de bollería industrial, margarinas y alimentos ultraprocesados. Estas grasas aumentan el colesterol LDL y los triglicéridos.

2. Aumenta la ingesta de fibra soluble: presente en legumbres, frutas, avena y algunas verduras como la berenjena o la zanahoria. La fibra ayuda a eliminar el colesterol del cuerpo. Además, puedes incluir alimentos funcionales como la soja, los esteroles vegetales o los yogures enriquecidos.

3. Consume pescado azul al menos dos veces por semana: priorizando el salmón, las sardinas, la caballa o el atún, que son ricos en ácidos grasos omega-3, que contribuyen a bajar los triglicéridos y mejorar la salud del corazón.

4. Haz ejercicio de forma regular: actividades como nadar, caminar o ir en bicicleta como mínimo 20 minutos al día puede ayudar a reducir las grasas.

5. Mantén un peso saludable.

6. Limita el consumo de azúcares simples, el alcohol y el tabaco: pues generan un alto contenido en triglicéridos. El tabaco, además, favorece la oxidación del colesterol malo, que acelera la formación de placas en las arterias.

7. Revisa tu salud con frecuencia: realizarse un análisis de sangre puede alertar a tiempo.

8. Si es preciso, toma la medicación que te han pautado. Es muy importante la constancia del tratamiento.