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El cerebro de una persona con migraña es especialmente sensible a los cambios del entorno. Le cuesta adaptarse a estímulos como el calor, las variaciones de presión atmosférica o los cambios meteorológicos, lo que hace que algunas personas identifiquen estos episodios como el inicio de una crisis.

La exposición prolongada al sol tampoco ayuda. La luminosidad intensa del verano y los contrastes bruscos entre zonas de sombra y de mucha claridad pueden desencadenar un episodio de migraña en personas predispuestas. En este sentido, utilizar gafas de sol puede ser una medida útil para reducir el impacto de esos estímulos visuales.

¿Cuánto sabemos realmente sobre el cerebro?

Mantener las rutinas sigue siendo la mejor prevención

Las vacaciones suelen alterar los horarios habituales, pero la migraña no suele llevar bien esos cambios. “Dormir mal, acostarse más tarde, saltarse comidas o modificar los horarios aumenta la vulnerabilidad a las crisis”, resume el doctor Delon La Puma, neurólogo del Hospital Quirónsalud Barcelona. “Mantener una cierta regularidad sigue siendo una de las mejores herramientas de prevención”, añade.

La deshidratación es otro de los factores que con más frecuencia favorecen la aparición de una crisis. Durante el verano se pierde más líquido a través del sudor y, si no se repone adecuadamente, aumenta el riesgo de sufrir un episodio de migraña.

Doctor Delon La Puma, neurólogo del Hospital Quirónsalud Barcelona CEDIDA

Cuidado con los viajes y la medicación

El calor extremo también puede afectar a la conservación de algunos tratamientos. Por ello, es conveniente “no dejar la medicación dentro del coche, expuesta al sol o en lugares donde las temperaturas sean muy elevadas, ya que algunos fármacos pueden alterarse”.

Si hay un viaje previsto, conviene prepararlo con cierta antelación. El especialista aconseja “llevar siempre la medicación de rescate, mantenerse bien hidratado, evitar ayunos prolongados y procurar respetar, en la medida de lo posible, los horarios habituales de sueño y comidas, incluso durante las vacaciones”.

Relajarse también puede influir

Aunque resulte paradójico, algunas personas sufren una crisis justo al comenzar las vacaciones. “La migraña puede aparecer cuando el organismo pasa de un periodo de estrés intenso a una situación de relajación”, explica el doctor Delon La Puma. “Mantener una actividad física regular y evitar cambios bruscos en el ritmo diario puede ayudar a reducir este fenómeno”, recomienda también el neurólogo.

Distinguir una migraña de un dolor de cabeza provocado por una insolación o por el exceso de calor no siempre resulta sencillo. No obstante, el neurólogo recuerda que “si el dolor se acompaña de fiebre, confusión, pérdida de conocimiento o cualquier otro síntoma de alarma, es necesario acudir de inmediato a un servicio sanitario”.

Disfrutar del verano, sin obsesionarse

Para prevenir las crisis, el doctor Delon La Puma insiste en seguir unas pautas básicas: hidratarse de forma regular, evitar pasar muchas horas sin comer, protegerse de la luz intensa cuando sea necesario y llevar siempre encima la medicación indicada.

Además, lanza un mensaje de tranquilidad: “Merece la pena disfrutar del verano y no ser demasiado estricto, porque la asociación entre un desencadenante concreto y una crisis no siempre cuenta con un sólido respaldo científico”. El objetivo, concluye, es encontrar un equilibrio entre la prevención y una vida lo más normal posible.

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